
Por Felipe Assadi
Arquitecto
Cada vez que pasaba el peaje del aeropuerto hacia Santiago veía la construcción “algo” a la orilla de la calzada. Me parecía rara una obra en rollizos de pino impregnado, de ese verdoso que usan para hacer juegos infantiles en ese lugar. Más raro me parecía que justo ahí, en un lugar donde jamás se me ocurriría ver a un niño jugando, alguien pudiera estar proyectando algunos juegos.
El problema no era, finalmente, que se construyera algo de ese material en ese lugar, sino que efectivamente en medio de la nada, sobre el tierral que dejó una entrada de vehículos, sí se instaló ese equipamiento infantil, apoyado por un poco de pasto y algunas coquetas palmeras que reciben al amigo extranjero.
¿Por qué es posible ver este tipo de ocurrencias en las carreteras? Porque acto seguido a la construcción de un trébol, una rotonda, o cualquier cosa que deje un residuo entre dos calles nos viene rápidamente una laguna mental, una suerte de surmenage que nos hace llenar el espacio con una payasada absurda e inútil, como por ejemplo un folklórico y rasca decorado de cántaros y petunias o bien, juegos infantiles donde no hay niños.
Los “solucionistas”, aquellos que dejaron de proyectar ideas para abordar el problema del espacio residual que deja la infraestructura urbana –que otrora eran arquitectos o diseñadores– ahora tienen un kit muy reducido de soluciones standard, probadas y aprobadas por un subvalorado usuario que pareciera conformarse con poco. Un usuario que además pareciera a veces ser un alienígena que viene de no sé donde a ocupar espacios imposibles de usar. Unos niños, por ejemplo, que juegan en una plaza que se encuentra en ninguna parte, rodeada de vehículos cuyo único destino es un domicilio o un aeropuerto, y que muy rara vez se detendrán a “jugar” en el camino.
Es increíble la cantidad de tiempo y dinero que se gasta cada año en tratar de embellecer algunos lugares inútilmente. Eso, que obedece aparentemente a una actitud de mejoramiento del entorno, habla exactamente de lo contrario.
POSTDATA:Y reafirma la idea de que en las rutas concesionadas, lo único que importa a los concesionarios, es el peaje y no “la plaza”.
|
Posteado por: raúl fuenzalida 24/07/2010 11:31 [ N° 1 ] |
Es una obra "Art Brut". Su utilidad es irrelevante. |
|
Posteado por: haydee fuentealba toledo 24/07/2010 22:11 [ N° 2 ] |
Felipe tus proposiciones me encantan en tu trabajo, me encantarìa conocer alguna proposición para este lugar. |
|
Posteado por: Pablo Arredondo Rodrigues 24/07/2010 23:36 [ N° 3 ] |
Claramente el interés de las concesionarias se centra en la utilidad básica del proyecto, y mientras estas torpezas no afecten significativamente a los usuarios, se van a seguir cometiendo. Creo que en estos espacios remanentes podrían participar Universidades, que puediesen rescatar parte de la identidad de la zona, sobretodo en una de las puertas de entrada a nuestro país. |
|
Posteado por: Pablo Arredondo Rodrigues 24/07/2010 23:37 [ N° 4 ] |
Claramente el interés de las concesionarias se centra en la utilidad básica del proyecto, y mientras estas torpezas no afecten significativamente a los usuarios, se van a seguir cometiendo. Creo que en estos espacios remanentes podrían participar Universidades, que puediesen rescatar parte de la identidad de la zona, sobretodo en una de las puertas de entrada a nuestro país. |
|
Posteado por: Ana Luisa Rocha Rojas 25/07/2010 08:39 [ N° 5 ] |
jajaja tienes toda la razón. |
|
Posteado por: Ricardo Peña y Lillo Valenzuela 25/07/2010 11:59 [ N° 6 ] |
Se incrementa la lista de “quejas paisajísticas” del autor. Como si los óptimos sólo se definiesen por descarte. Lo concreto es que esa vía no genera una teoría positiva del diseño urbano; por el contrariio, promueve la neurosis en el habitar, un afán por ver sólo lo que desagrada. Es enseñar a sufrir, mirando el defecto en lugar de destacar lo meritorio. Así, lo escrito entrega contradicciones como las que cito a continuación. Se critica: Sin embargo, el autor señalaba en “Los paisajes de la crisis” (28 de Noviembre de 2009): “Independientemente de lo que a uno le guste ver en los lugares residuales que dejan los desarrollos de vialidad “adornados” por los municipios para dar una mejor imagen a la tierra de nadie, estos espacios debieran, al menos, PROYECTARSE PARA SER USADOS POR GENTE, POR REMOTA QUE SEA ESTA POSIBILIDAD. Después de todo no es una estupidez suponer que el espacio público es para las personas.” Tras los detalles ácidos de la crítica a estandarizar soluciones que no funcionan igual en todas partes, se pierde el sentido de fondo del artículo, un llamado a diseñar cada espacio según sus propias condicionantes.
|
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |