
Por Federico Sánchez
Conductor de City Tour de Canal 13C y del programa "Safari Urbano" de la Radio 95.3FM que se transmite de lunes a viernes a las 18:00 hrs.
Director de la Escuela de Diseño de la UDP
Durante la semana recién pasada se realizó en el Congreso Nacional, en Valparaíso, el seminario “Reconstrucción del Patrimonio de Valor Histórico y de Viviendas Rurales". Un hecho “histórico”, valga la redundancia, pues es primera vez que nuestros gobernantes instalan este tema “puertas adentro”.
La instancia surgió como una reacción a los procesos que está viviendo nuestro país, puntualmente el sector afectado por el terremoto, a partir del 27 de febrero del presente año.
Temas tales como identidad y reconstrucción fueron de gran relevancia para todos los asistentes, entre los cuales se contaban destacados senadores, ministros, arquitectos, urbanistas, jefes de organizaciones sociales, etc.
Ahora bien, la mayoría de los temas fueron tratados en una dimensión operativa, viéndose sobre todo, asuntos de orden práctico y procedimental y se entiende, pues hay urgencias y emergencias por delante.
Pero, y sin restar merito a lo planteado, me parece, faltó generar una reflexión profunda en torno a temas de fondo.
Bastaría hacer el ejercicio desde los extremos, Viollet-le-duc versus Ruskin, algo así como “la pelea del siglo” en temáticas en torno al patrimonio.
Pues, el primero, Eugéne Viollet-le-duc, no escatimaba en reconstruir del todo lo dañado por el tiempo o las circunstancias, llegando incluso a “validar” los llamados falsos históricos. Dicho en castellano sencillo, re-construcciones que no pretendían reconstruir sino, más bien, hacer una suerte de "up-grade" histórico al edificio en cuestión. Por ejemplo, si el edificio dañado pertenecía a un periodo, tipología y/o estilo determinado, Viollet le-duc, lo restauraba como el mejor de su “clase”, una suerte de "full equipo", aún cuando este hubiese sido la versión "desde", es decir, le ponía llantas, aire acondicionado, vidrios eléctricos, etc.
Por otra parte, John Ruskin propone dejar morir con dignidad a los edificios, es decir, más que restauración, aquí debemos hablar de conservación, en donde valores como la “honestidad”, la "desnudez", la "precariedad" aparecen por sobre las apariencias estilistas, los órdenes y el llamado "rigor histórico", apostando que la arquitectura, en su condición primigenia de diseño, es ante todo, comunicación a través de signos. Y los edificios en estado ruinoso, no son otra cosa que edificios despojados de sus atributos funcionales, y como tal, desnudos ante nosotros, en estado de significado puro.
Pero, volviendo al principio, el seminario se agradece. La preocupación por el patrimonio no es otra cosa que la preocupación por nuestro futuro como sociedad. Ojalá surjan instancias en donde podamos discutir nuestros destinos, y como dijera el mismísimo Ruskin: “Podemos vivir sin arquitectura y practicar el culto sin ella; pero no podemos recordar sin su auxilio”.
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Posteado por: Soledad Barrios Balbontín 01/08/2010 19:38 [ N° 1 ] |
Ese es un punto que siempre pienso. No tiene absolutamente nada que ver con este blog pero, ¿cuál es el sentido de "no poder recordar sin auxilio"? |
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Posteado por: Ricardo Peña y Lillo Valenzuela 01/08/2010 21:33 [ N° 2 ] |
La referencia a los planteamientos del francés Viollet-le-Duc y del inglés John Ruskin, esquematizados respectivamente como una restauración renovadora o un respeto por el uso original del edificio hasta dejarlo morir cuando concluye su vida útil, más que principios opuestos ante la restauración, corresponden a opciones a las que los arquitectos nos enfrentamos al intervenir lo existente. La respuesta la da cada caso, según las posibilidades efectivas de uso del edificio, sus condiciones de seguridad, el costo que demandaría su rehabilitación y tantas otras variables que pueden incidir. La habilitación moderada o el alhajamiento a todo trapo, dependen también de las necesidades y posibilidades del usuario o propietario. Cuántas veces quisiéramos rescatar dejando a la vista albañilerías magistrales, pero la seguridad de los usuarios, que prima por sobre el placer de observarlas, no deja más opción que reforzar y revestir, dejando sólo muestras localizadas a modo de testimonio y registros fotográficos de lo descubierto en el proceso. El idealismo exagerado por salvar lo máximo, expone al edificio a colapsos lamentables. Véase la cantidad de edificaciones antiguas que han debido desalojarse luego del terremoto. Conocido es el caso de algunas iglesias que viven clausuradas esperando restauraciones óptimas de costos imposibles, sugiriendo así que de no adoptar intervenciones más aterrizadas, deberán resignarse a su colapso o demolición.
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Posteado por: Victor Villalobos Bilbao 01/08/2010 23:03 [ N° 3 ] |
Que bueno que surjan estas instancias para discutir los temas de restauración y conservación de nuestro patrimonio. |
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Posteado por: Ricardo Peña y Lillo Valenzuela 03/08/2010 13:56 [ N° 4 ] |
El modernismo arrastra desde su germinación una importante dosis de rechazo a la arquitectura histórica, vinculado al modo en que se difundió combatiendo los cánones neoclásicos imperantes. En efecto, gran parte de la argumentación funcionalista se entrelaza con las críticas a la arquitectura de fachadas y ornamentos. En ese contexto cobra sentido - como antítesis - la exaltación de la simplicidad formal y volumétrica, así como la caracterización de la arquitectura con asimetrías, equilibrio de proporciones o “el libre juego de los volúmenes bajo la luz”. La dosis de fanatismo funcionalista aprendido, que no deja de ser “estilista”, contiene anclado a sus valores positivos, los antídotos contra los estilos clásicos que combatieron. De este modo, en los arquitectos actuales conviven sentimientos encontrados, cuando los esfuerzos creativos han de subordinarse al respeto por los cánones de diseño que aprendieron a combatir. Con todo, al estudiar a conciencia las vetustas edificaciones, el sentido de su arquitectura emana como verdades silenciosas, revelando la fuerza pionera de su respectivo pasado. Se logra percibir en cada obra, que el sentido creativo y la humanidad del arquitecto trascienden a las técnicas y constantes de su época. Entonces comienza a brillar su espíritu inspirado muy por sobre el “estilo” en que lo englobamos.
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Posteado por: Rodolfo Pérez G. 24/08/2010 11:04 [ N° 5 ] |
Dos extremos bastante interesantes, por suerte existe un término medio denominado los 7 principios de Cesare Brandi. |
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Posteado por: paul brown harris 16/01/2012 18:51 [ N° 6 ] |
Sra. Soledad esa frase significa que no importa el tipo de lugar físico para practicar una religión determinada, por ejemplo. Pero a su vez nos dice que no podemos dejar de relacionar dicho lugar con aquello que es el objeto de la adoración |
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