
Felipe Assadi
A las 6 de la tarde del viernes pasado las praderas del Lincoln Park en South Beach, Miami, comenzaron a llenarse de gente. Ordenadamente -como si se tratase de un ritual que expresa la mejor actitud de cultura urbana que jamás he visto- las personas, en su mayoría adultos, extendieron chales sobre el pasto, algunas sillas de playa, descorcharon un vino tinto y lo dejaron sobre un mantel junto a las copas y unos quesos. Los menos preparados sacaron unos sándwiches comprados. Ya entrada la tarde, el espectáculo que precedía a una proyección sobre el edificio era máximo. Parecía que la gente hubiese pedido a gritos un espacio público con categoría mundial. De hecho, la plaza diseñada por la oficina West 8, que antecede al New World Symphony parecía una platea impecable.
Minutos más tarde, sobre el edificio diseñado por el arquitecto norteamericano Frank Gehry comenzaba una proyección de un concierto -que por cierto se realizaba en ese mismo momento en su interior- con una calidad de imagen y un sonido tales que la plaza se convirtió en ese momento en la mejor sala de conciertos de la ciudad.
El Centro, más pobre que sensato -tratándose de una obra de un arquitecto cuyo trabajo tiende a ser icono- no dice mucho. Podría haber sido más espectacular, en el buen sentido de la palabra. Pero se le perdona eso y mucho más por tratarse de una obra que, de un modo que ya conocemos de sobra, interviene el espacio público con una calidad asombrosa.
Y lo más sorprendente, la actitud de la gente. El buen comportamiento, la actitud festiva pero tranquila daban a entender, finalmente, que se necesita mucho más que un proyector y un muro en una plaza para realizar un espectáculo de escala urbana. Se necesita cultura y educación. Se necesita amor por la ciudad. Se necesita entender que la plaza es de todos y no sólo del Alcalde.
Terminado el acto, cada uno tomo su basura y se la llevó a su casa. No quedó un solo papel en el suelo. No hubo robos, desmanes ni vecinos furiosos por el ruido. Sólo quedó gente agradecida.
PostData: Y uno que otro sudaca (me incluyo) absolutamente impactado, de lo bien que funciona el espacio público cuando existe cultura urbana.
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Posteado por: Antonio Cruz Macdonald 16/04/2011 11:27 [ N° 1 ] |
Excelente,y sin querer tocaste el punto junto con tu colega Federico Sánchez "Inmadurez Social" del Articulo El Lujo es de todos". Como tu bien dices se necesita educación y cultura de un país desarrollado, Chile es un país que no le interesa la cultura ni la conservación del patrimonio en el fondo, la educación no ayuda a abrir los ojos a las futuras generaciones. Esto ha creado un Parque forestal que lucha por su sobre vivencia, lleno basura dejada por la civilidad inculta, varios barrios de Santiago con amagos de renovarse y sin éxito(Brasil)dentro de varios otros. Pasados lujosos y patrimonios actuales desmoronados (Cartagena y Las Cruces). |
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Posteado por: Carlos Fernández Lores 16/04/2011 12:18 [ N° 2 ] |
Felipe: Lo mismo pasaba en el festibal de Jazz del Parque de las Esculturas antes de que cobraran por la entrada.... |
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Posteado por: Rodolfo Pérez G. 19/04/2011 12:41 [ N° 3 ] |
Nos faltan siglos de educación, la gente se siente "culta" por participar en actos de "cultura" como ir a ver a la muñeca gigante recorrer Santiago. |
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Posteado por: Fabian J 21/04/2011 01:53 [ N° 4 ] |
Y ni isquiera hace falta gehry o super proyectores y sistemas de sonido, hay lugares desprovistos de todo ello en que una simple puesta de sol puede generar el mismo respeto urbano. |
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Posteado por: Antonio Daniel Sanchez Armijo 24/04/2011 01:33 [ N° 5 ] |
Seria una buena idea. Lo malo que aca nosotros somos torrantes, desubicados y con poca cultura. Habria que comenzar a educar a las personas y comenzar lentamente. |
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