
Por Felipe Assadi
Arquitecto
Decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño
Universidad Finis Terrae
Contínuamente estamos alegando sobre lo difícil que es romper el margen entre lo privado y lo público de tal modo que los edificios privados, por ejemplo, sean capaces de regalar -aunque sea por un par de horas- su entorno inmediato a la gente que circula por fuera de ellos. Parece una petición absurda, pero en otros países en los que las ciudades no gozan particularmente de espacios públicos muy definidos, el espacio residual se hace colectivo.
En este sentido me parece un avance que un grupo reducido de personas se organice en torno a una idea de ocupación temporal de un lugar de esta naturaleza y lo convierta transitoriamente en una atracción para otro grupo reducido de gente, por el simple y sano objetivo de reunirse.
Wallpeople es un claro ejemplo de esto. Casi quinientas fotografías de momentos felices fueron pegadas el sábado pasado en un muro del edificio de Telefónica, "construyendo" por unas horas una pared con las imágenes como si éstas fuesen ladrillos. Una idea que viene de afuera y que se realiza en varias ciudades al mismo tiempo, y como todo llega finalmente a nuestras manos, esta vez Santiago tuvo también su "Muro de la felicidad". No me interesa ahondar en lo escueto que pudo ser esta primera vez. Para la escala de la ciudad, la incipiente puesta en escena pudo haber sido irrelevante o bien haber sido tan clandestina que no diese ni para dos líneas de este artículo. En cambio, prefiero exponer lo que está sucediendo y reforzar ésta y otras actividades que comienzan a darle vida a la ciudad desde la propia voluntad de la gente y no desde un contrato de venta de una plaza.
Sí. Porque el espacio público no se vende. Y cuando esto funciona de este modo, la convocatoria se hace a mano, vía redes sociales, entre amigos, entre gente que quiere convertir su vereda en la extensión de su casa y nada más.
Poca gente llegó esta vez a compartir sus fotos. Pero hay que felicitar a los organizadores, ya que dieron el primer paso para un evento que, por pequeño que se viera, fue todo un éxito.
POSTDATA: Y porque todo lo que uno haga en la calle, por pequeño que parezca pero que active el espacio público, será siempre un éxito.
El espacio público funciona bien como punto de reunión cuando la convocatoria se hace a mano, vía redes sociales, entre quienes quieren convertir su vereda en la extensión de su casa.
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Posteado por: Claudia Elfeldt Z. 09/07/2011 14:05 [ N° 1 ] |
Veo que en relación al espacio público hay mucho que escribir; muy interesante! |
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Posteado por: Claudia Elfeldt Z. 09/07/2011 17:10 [ N° 2 ] |
Posteado por: |
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Posteado por: Andrés Gabriel O´Ryan Cristi 10/07/2011 20:51 [ N° 3 ] |
Mejor sería crear felicidad dentro de los edificios ordenando las ondas cerebrales , respetando la ley natural como todas las formas de la naturaleza , www.arquitecturavedica.org Atte. |
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