
Arquitecto
Decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño
Universidad Finis Terrae
Esta no es una columna de buenas ideas urbanas. Y la razón es que las “ideas” o más bien las ocurrencias que afectan a las ciudades hoy, son relativas: no se clasifican en buenas o malas, sino en si son del agrado o no del administrador de turno. O de sus amigos. Y por lo tanto, y sin hacerme cargo necesariamente de ocurrencias ajenas, expongo aquellas que me parecen de interés, pero por sobre todo posibles. Y más aún si su eventual implementación sería, en el corto plazo, de utilidad para una gran cantidad de personas, y por qué no desearlo, para el país.
Y en este ir y venir de ideas, me quedó dando vueltas la de reimplementar un tren al norte. Hace sesenta años se habilitó el tren entre Caldera y Copiapó. En 1975 dejó de funcionar la red norte de Ferrocarriles del Estado que abarcaba una extensa zona entre la Calera e Iquique. La baja rentabilidad dejó obsoleto al tren. Y luego a todos los ramales que servían a este tramo. Algunos de los segmentos de la línea férrea fueron vendidos a empresas privadas, muchas de las cuales aún operan con servicios de carga. Otros tramos, en cambio, yacen incrustados entre la maleza que crece entre los fierros que, pese al desgaste, aún son ocupables. Los tramos en los que todavía no se han robado las líneas y sus durmientes, por supuesto.
Pero además podemos encontrar decenas de edificaciones en ruinas, pertenecientes a las viejas estaciones de la red norte. Muchas de ellas se pueden ver desde la carretera, y en su conjunto forman parte de la historia de nuestro país. No tendrán tal vez una arquitectura de gran valor, pero son el registro de una época y, por lo tanto, parte de nuestro patrimonio. Muchas de ellas están en ruinas, y ahora contribuyen al paisaje de la decadencia, aquella postal a la que sin darnos cuenta nos estamos acostumbrando. Otras han sido “ocupadas”, pero siguen siendo parte del mismo paisaje.
No quiero ver esto sólo desde el punto de vista del transporte. Tampoco quiero caer en romanticismos anacrónicos y destacar lo bien que le haría al norte de Chile un tren turístico hoy. Ni a sus balnearios, ni a los poblados y a sus colorinches caseríos de construcciones livianas. Ni me quiero detener en lo lindo que sería pasar por caletas de pescadores o atravesar desérticos arenales en un pequeño tren.
Y como acostumbrados ya a los “farwest” e ideas prestadas del viejo continente no vemos lo que tenemos al lado, dejo planteada esta idea.
Postdata: Después de todo, aún están las líneas, las estaciones, la historia y uno de los paisajes más bellos para recorrer en tren.
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Posteado por: Nicholay Hel . 12/11/2011 10:47 [ N° 1 ] |
Buena idea. |
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Posteado por: Claudio Guzman Merino 12/11/2011 11:03 [ N° 2 ] |
Señor Assadi: Una corrección: el ferrocarril Caldera Copiapó se construyó hace 160 años. Cordialmente |
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Posteado por: Claudia Elfeldt Z. 12/11/2011 13:05 [ N° 3 ] |
A este tren, yo me subo de inmediato!!! |
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Posteado por: gonzalez gonzalez mendez 12/11/2011 15:43 [ N° 4 ] |
Me parece que el artículo es poco convincente.En Chile hay que implementar el tren en todo el país. Chile podría ser mucho más atractivo turística y comercialmente si dispusieramos una buena red de trenes al norte y al sur y ramales.Habría que hacer concesiones al estilo de la carretera.Viaje en tren por europa el año pasado y fue una delicia el eureil:Alemania,polonia,francia,Italia y Austria. |
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Posteado por: Misael Antonio Silva Saez 18/11/2011 02:11 [ N° 5 ] |
Excelente idea. Pero siendo realista veo peligrando los intereses de algunos empresarios con esta idea.
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