En "El diablo, probablemente" (1977), el cineasta francés Robert Bresson se interna en la mente de un adolescente que desea suicidarse. El chico va donde un sicólogo parecido a un agente norteamericano de migración; las preguntas son frías y la empatía, cero. La terapia no conduce a ninguna parte. El chico puede estar deprimido pero no es tonto: "no estoy enfermo, doctor; lo que pasa es que veo todo muy claro". Han pasado más de 30 años desde esa frase y el cine y la TV ya no creen que los pacientes son enfermos terminales. Y, por otro lado, tampoco que el terapeuta es el malo, sino alguien más bien fracturado que desea ayudar. Antes los pacientes que entraban a terapia era "por algo" y ese "algo" nunca era algo menor (zoofilia, sin ir más lejos en "Equus" de Sidney Lumet). Los terapeutas eran seres duros y fríos. Hoy no: todos, incluyendo los sicólogos, son humanos, todo es tratable, los traumas no son tan traumáticos, la conversación es aquello que nos hará libres y todo tiene que ver o es culpa de los padres. Las cosas han cambiado desde Hannibal Lecter hasta la Dra. Melfi. Pienso en esto mientras veo el bombardeo de terapeutas progre que están en crisis y la seguidilla de pacientes dañados en busca de salvación y calma. Una vez más, el responsable (o culpable) es HBO que no sólo no es TV, sino que es capaz de tener el radar digital más que sintonizado. No cabe duda de que los directores y guionistas contemporáneos han asistido a terapia y, por lo tanto, saben de lo que hablan. Tanto Blake Edwards como Woody Allen se han jactado de ir a largos sicoanálisis pero sus personajes han asistido, en cámara, a muy pocas sesiones. Cuando el cine opta por incrustar a un sicólogo casi todo sale mal: o es para la chacota (Billy Crystal en "Analízame") o para hacerte desconfiar: ese sitio tan "seguro" que es la consulta puede ser territorio enemigo (Michael Caine en "Vestida para matar"). Y cuando son buena onda, como Robin Williams en "En busca del destino", la pequeña consulta se llena al hedor de la autoayuda y con la fantasía de que la gente sí puede cambiar en dos sesiones. Esto no sucede en la vida real. Cualquiera que ha ido a terapia sabe que los resultados (si los hay) son a muy largo plazo. Para captar lo que implica una terapia, el cine no es el medio. Se necesita de tiempo. Y quizás la TV sí es la consulta ideal. De ahí HBO y otros canales. Desde "Los Sopranos" a "Huff", pasando ahora por la nueva y sorprendente explícita serie "Tell me you love me" (ya debutará en HBO y ya está disponible en video clubs) donde la sexagenaria Jane Alexander, como la terapeuta, es aquella que tiene la mejor vida sexual (uno termina viendo más desnudos de tercera edad de lo que estaba preparado). "In treatment", también de HBO, es adictiva porque está del lado del terapeuta, quien debe soportar a sus pacientes. Como además su vida está hecha un desastre, y se ha enamorado de la paciente del lunes, no es raro que los viernes vaya a ver a nada menos que a Dianne Wiest. Ahí reacciona como paciente y detesta a su analista porque considera que ella todo lo manipula y saca conclusiones freudianas.
En efecto: las cosas ya no son como eran.
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Posteado por: Francisco J Retamal Torres 14/03/2008 12:11 [ N° 1 ] |
Hola Alberto Ante psicoanalistas, terapeutas, psiquiatras etc., cabe hacerle la pregunta que algunos individuos se hacen acerca de los superhéroes...¿Quien vigila a los vigilantes? |
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Posteado por: Fer Castro S. 18/03/2008 00:08 [ N° 2 ] |
Alberto: Bueno, dificil empezar esta "conversacion" con una especie de compañero de ruta virtual...o algo asi, es q no nos conocemos pero yo, desde "capitalitos" q me intereso p lo q escribes. Este comentario donde aludes al psicoanalisis es sincronico ya que despues de ver "no place for old men" y "petroleo sangriento" me ha dejado pensando fuertemente en el tema del psicoanalisis y del cine. Es tan extraño que al final mi conclusion es que algo pasa con algunos directores donde las tramas son tan distintas pero tan comunes y reductibles a una misma dinamica psicologica. En estas dos peliculas, que naturalmente te llevan a recordar Taxi Driver y otras, de antiheroes solitarios y alienados que terminan siendo personajes de culto....y una de las cuestiones es pq son un sujeto recurrente en el cine gringo?. Y ando en eso, pensando que ahi hay tal vez un intento, conciente o inconciente, por entender la matriz de la cultura USA, el self made man, el hombre que quiere el poder por la carencia, su voracidad convertida en conducta y sus consecuencias sociales. Tambien me pasa algo entretenido...descubrir cuando un director o guionista ha pasado por el rito de una terapia profunda. Lo digo con cierta propiedad y conviccion porque es mi caso. Y que bueno que sea asi, que los directores se analicen. De otro modo còmo entender el drama humano. Estoy un poco como tu columna, que la encuentro una asociacion libre, hablando de HBO y de la imagen de los terapeutas en el cine (algo arriesgado y light, segun mi opinion). Algo como para seguir conversando x q se me acaba el espacio. Al final me surge la pregunta de si tambien estas o has recorrido ese camino. |
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Posteado por: Azun 27/03/2008 02:09 [ N° 3 ] |
Hola, aun no he visto In Treatment porque mi tercermundista HBO de VTR no la estrena, pero no sé si vieron que la crítica del New Yorker Magazine de febrero de 2008 la destrozó, por poco creíble y aburrida. Será cierto? Ya lo veremos. Tal vez es que es una fórmula que se agota rápido: Huff era genial y la Dra. Amalfi de los Soprano también, pero (especialmente la última) después de varias temporadas la novedad del gansgter malhablado sentado frente a la doctora elegante y con bonitas piernas ya era chiste viejo. Pero a mi igual me gustan: será porque en la vida he ido a una terapia, así que me ahorro el pensar que 'no, eso no es así, poh'. |
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