Mi primer recuerdo de Bond. 1983. Mi padre, yo y “De Rusia con amor”. Fue la primera película del agente 007 emitida en televisión abierta, de eso me consta, lo he verificado. Mi último link con Bond, hace unas semanas. Un amigo me llamó tras enterarse de que la nueva película iba a rodar un par de escenas en Chile, cerca de Antofagasta.
Y claro, tenía que ser el cuento original de Ian Fleming, en el cual se basa el filme número 22 de la saga, propiedad de la familia Brocoli. “Quantum of Solace”, intraducible juego de palabras que en nuestro idioma quedó reducido al cómodo “007: Quantum”, transcurre su primera mitad en un anónimo país altiplánico que no es difícil reconocer como Bolivia. Pero como las probabilidades de rodar en la nación andina eran iguales a cero, Chile resultó el candidato. Freak, pero no es el primer paso de Chile por el mundo del mejor agente del MI6, es cosa de recordar la secuencia precréditos de “El mañana nunca muere” en la que el agente, entonces encarnado por Pierce Brosnan, detenía a una red de traficantes de armas, en cuya oferta aparecían bombas de racimo de fabricación chilena (sic). Todo un honor, pero sin comparación a convertir parte de nuestro territorio en escenario de la franquicia más importante de la historia del cine, porque convengamos —y le guste a quien le guste— que 007 es y será fílmica y culturalmente más grande que cualquier Harry Potter, Indiana Jones, Darth Vader y Sr. Spock que nos pongan por delante. No es rara la expectación que se ha producido en Antofagasta ante la llegada de Daniel Craig y compañía. Tampoco que el intendente y el alcalde de la zona quieran ser parte del hito. O sea, son hombres. Y Bond, por muy “mino” que sea Craig, es cosa de hombres.
Así como todos alguna vez hemos querido ser estrella de rock o futbolista de elite, todos también hemos deseado formar parte del universo Bond. Es cosa de sumar: la pinta, los autos, la ropa, el estilo, las chicas; con perdón, pero yo prefiero mil veces un smoking y una Walter P-38 con silenciador a poderes mentales y sables láser. O a un incómodo disfraz de murciélago.
Que venga Bond a Chile es igual a que venga un pedazo del último reducto de universo masculino que queda en el mundo. Lo que 007 nos pone encima es un mundo sin términos medios, donde las mujeres son imposiblemente guapas, nadie es gordo, los buenos son valientes, los malos cobardes y no existen ni los apuros de plata, ni las enfermedades, ni siquiera los niños como ataduras. El mundo de Bond es una cueva de fantasía copada de testosterona en la que cualquier hijo de vecino puede evadirse para lograr lo que quiera. Soñar a ser Bond es soñar a ser un hombre sin límites, donde la chica deseada está al alcance de una mirada y la chaqueta siempre calza perfecta. No es gratis que mi primer recuerdo de Bond tenga que ver con mi padre. Hay complicidad paternal en ello. Al contrario de otras películas escapistas, con los filmes de 007 hay un trato, una de esas cosas de hombres que uno disfruta con su viejo. Cuando era chico y vi “De Rusia con amor” con el mío, él me presentó un mundo que era suyo y del que quería hacerme parte. Cuando un par de años antes me llevó a ver “La guerra de las galaxias”, lo hizo por obligación, no por placer. Y allí hay una gran diferencia.
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Posteado por: Cristián Amador Vega 21/03/2008 15:34 [ N° 1 ] |
Yo no sé quién es este señor Francisco Ortega, pero es claro que está él "fuera de foco" y su comentario no contribuye más que a establecer odiosidades de sexo´, y conste que mi opinión no es "machista". Las cosas en su lugar: no entender lo que es una fantasía en las películas, ni lo que significa que algo sea "de película", me parece inhibe al Sr. Ortega para seguir dando su opinión en tan destacado medio del Diario. Creo que si sigue opinando con esa liviandad, simplemente debiera ser sacado de los "colaboradores" por sus comentarios que no aportan nada a la seriedad de una información. |
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Posteado por: Angelo Gordillo Avila 21/03/2008 18:11 [ N° 2 ] |
El universo Bond es sin duda lo que Francisco señala y mucho más, quizas esa es la gracia (y debilidad a la vez) de las novelas de Ian Fleming llevadas al cine. De esta misma forma existe la idea de que el Bond filmico esta alejado del personaje literario, sin embargo, revisando mi copia de Goldfinger, Bond seduce con facilidad a la asistente del villano al inicio del libro y finalmente a una de sus aliadas que es la jefa de un grupo de delincuentes en USA y que son lesbianas...increible considerando el año en que este libro se publicó, pero en fin. |
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Posteado por: Francisco J Retamal Torres 22/03/2008 21:28 [ N° 3 ] |
Don Cristián...qué columna leyó? 007 es a estas alturas un ícono incuestionable de la literatura, del cine, de la ficción en general. Es de estos personajes que han trascendido de tal forma que no merecen cuestionamiento alguno(y si lo hacen, se les perdona)...guardando las proporciones, ud, que está leyendo, haría alguna objeción al Quijote, o a Hamlet? No. Y a 007 tampoco. Es además el único personaje de ficción que uno puede aspirar sin ser tomado por loco o perno. Póngase un disfraz de Darth Vader (sin desmerecer, Star Wars es otra de mis películas favoritas) y escuche lo que se dice de ud. Pero a nadie le criticarían ser exitoso con las mujeres, conducir esos Aston Martin y esa capacidad de echarse al bolsillo con sus hazañas a los líderes mundiales. Parta por algo simple: la próxima vez que acuda a su bar favorito cambie su combinado nacional por un buen Martini seco, batido no revuelto. Es un buen comienzo. |
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