Ni venial ni mortal
Nuevo en Borderío, el restaurante Peccatore se especializa en pizzas y masas. Sencillo, de decoración festiva y servilletas de papel, se ve como una opción más informal que sus pares de esta arteria gastronómica.
Informal, pero un poco mucho, con una cocina lenta, siendo que la carta es corta y que había sólo dos mesas ocupadas. Informal, al informar que un par de los platos pedidos no podían hacerse, por carecer de roquefort ("por los problemas que hay en Argentina, de donde lo traemos"). O sea, ¿la salsa cuatro quesos depende de las habilidades políticas de Cristina Fernández?
Finalmente, para partir, un surtido de bruschettas "cuatro sabores" ($3.900), en un pan que no era del día. Luego unos ñoquis con una abundante y rústica salsa bolognesa ($4.700), lejos lo mejor de esta experiencia. Una pizza carbonara ($6.500), con una masa delgada y crujiente, y una ensalada César ($4.500), con el aliño traído aparte. Y en un dispensador, como los de ketchup, que decía "César", y que en realidad debiera haber dicho "desabrido".
De postre, una dulce panacotta con un timbal de frutas ($2.900). El servicio, muy atento, pero la cocina, no tanto.
Monseñor Escrivá de Balaguer 6400, local 9
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