El próximo estreno de la nueva película de Matías Bize da luces sobre la buena salud de la esquina independiente del cine nacional, pero también del pésimo estado de la industria de proyección comercial.
La primera película de la cual escribí como crítico para esta revista (y este diario) fue "Señales", de M. Night Shyamalan. Un filme que hasta el día de hoy me da rabia, porque siento que perfectamente podría haber sido chileno: un relato intimista acerca de un tema tan cinematográficamente universal como una invasión marciana, pero contado desde la perspectiva de una familia aislada en el campo, sin costosos efectos especiales, sólo ambiente y buenas actuaciones. Shyamalan lo situó cerca de Filadelfia, pero podría haber ocurrido alrededor de Chillán. Sentí además que esa historia ya la conocía y la había leído precisamente en un libro de un autor chileno: "Alguien merodea en la lluvia", del recién fallecido Hugo Correa. En Chile no hay falta de ideas, lo que brilla por su ausencia es quien se encargue de buscarlas y llevarlas a pantalla, lo que es muy distinto: simplemente necesitamos productores.
El 29 de mayo debería estrenarse "Lo bueno de llorar", la más reciente película de Matías Bize, tal vez el más premiado de nuestros nuevos cineastas. Punta de lanza de una generación donde brillan nombres como Sebastián Lelio, Alicia Scherson y José Luis Torres Leiva (ver artículo en página 12), entre otros. "Lo bueno de llorar", como la obra entera de Bize y sus compañeros de reparto, es una película íntima, llena de buenos momentos y mejores intenciones. Y en esa virtud está el gran dilema que enfrenta nuestro cine en su camino a convertirse en industria: ser justamente industria.
La salud de nuestro cine independiente rebosa. Hay filmes que ganan festivales y llenan portadas de revistas especializadas, pero ¿se están viendo? ¿Es tan importante ganar un certamen en Polonia —por tirar un nombre— si no enganchamos al gran público? ¿Qué nos conviene para dar el gran salto fílmico, continuar buscando al nuevo Raúl Ruiz o hacer de Chile la capital del nuevo cine hispano de terror, por ejemplo? Y ojo, lo de terror no es al azar. De todos los países latinoamericanos, el nuestro es el que tiene la mayor base de datos de fantasmas, aparecidos, ciudades perdidas y entierros; convertir esa riqueza en películas "dependientes", dirigidas al gran público es una mina de oro que alguien debiera (y debe) explotar.
Si ya ganamos la independencia, ahora hay que correr tras la dependencia. Que, ojo, no es una forma bonita de decir "comercial", sino una manera inteligente de hacer cine masivo y al mismo tiempo de calidad. Y aquí los roles clave no están ni en una nueva generación de directores, ni menos de guionistas, sino en el surgimiento de una nueva camada de productores, tipos que asuman el concepto de "produautor" y que junto con generar las "lucas", rastreen historias y busquen escritores y directores para encargar las tareas. Que vean el cine no como arte, ni como un paso para la tele, sino como mitología de pop corn.
Hace poco, el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán escribió en su blog que la mejor literatura de género en español se estaba escribiendo en Chile. Que novelas como "Ygdrasil" o "El púgil" inventaban mundos, pero también hacían universal la mitología chilena, mezclando imbunches con cyborgs. Buena salud y buenos aires para los libros, algo que debiera contagiar a las películas. Ese es un buen primer paso; el segundo, dejar de pensar en el poto y la teta como sinónimo de cine para las masas, porque mientras no exiliemos de nuestra filmografía engendros como "Mansacue" no vamos a ir a ninguna parte. Y el enemigo en este cambio de switch no es Bize ni nuestros indies, sino todo lo contrario, "Che Copete" y "La vida es una lotería".
*Vea trailer de "Lo bueno de llorar"
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Posteado por: Francisco J Retamal Torres 16/05/2008 09:47 [ N° 1 ] |
No me gusta el cine de Matias Bize, lo confieso, y su postura de "soy vanguardista e independiente" siempre me ha resultado sospechosa. Pero debo reconocer que tiene un mérito, en cuanto hace el cine que quiere y no el que disponga, por ejemplo, La Cuarta. lobocinepata.wordpress.com |
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Posteado por: last citizen 16/05/2008 12:28 [ N° 2 ] |
cool. concuerdo. de cierta forma, mucha de la literatura que mencionas, de correa a baradit, es de hecho bastante más "cinematográfico" que mucho del cine nacional actual. |
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Posteado por: Fernando Esteban Valenzuela Bilbao 19/05/2008 21:42 [ N° 3 ] |
estudio cine y concuerdo mucho con tu columna, de hecho a uno lo motiva a pensar en historias y a buscar espacios de proyeccion en la industria, lo que no quiere decir hacer cosas malas... no tengo nada en contra de matias bize, pero personalmente me agrada mas la idea de llenar las salas locales, que los niños coman pop corn y los padres lleguen a la sala a relajarse despues de una semana agitada... si con eso vienen premios, mejor aun, pero al menos para mí el cine es entretención, una fiesta, un panorama ideal para olvidarse por un ratito del mundo y entrar en la fantasia... para ello haremos el esfuerzo en el futuro |
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