El 1 de junio de 1938 la historia de la cultura pop recibió un pelotazo del cual aún no se recupera: Superman. Y con el nacimiento del Hombre de Acero surgió, a nivel masivo, un nuevo concepto épico: los superhéroes. Hoy estos personajes no sólo se han convertido en el lado más rentable de la industria de la historieta, también del cine y la TV. De hecho, es probable que sin Superman, el estreno fuerte de esta semana ("Hulk, el hombre increíble") nunca hubiera sido filmado. Tampoco la pasada "Iron Man" o la próxima de "Batman". Es cosa de sumar: de los diez proyectos fílmicos y televisivos más anticipados, ocho tienen que ver con la industria del cómic. El poder de las viñetas. El encanto de los superhéroes no radica en querer ser como ellos, como sucede con otros personajes masivos, sino en un culto derechamente religioso. En un mundo que se mueve a una velocidad demasiado alta, ellos se han convertido en una suerte de ángeles de la guarda pop, que nos cuidan de los demonios y del mal con sus capas y antifaces. Ok, no es tan así, pero si hay algo superior en qué creer, yo apuesto por el último hijo de Kriptón. Ya lo dijo Homero Simpson: "Si estás allá arriba, ayúdame, Superman".
Pero si Superman cambió el sentido de la cultura pop, "Akira" volteó el modo en que se ha armado el cine de acción en los últimos veinte años. La obra seminal de Katsuhiro Otomo puso en 1988 al cyberpunk como motivo visual y cacheteó a Occidente con un golpe de animé y manga que terminó convertido en un fenómeno social. Sin "Akira" es claro que una idea como "Matrix" jamás habría sido aprobada. Sin "Akira", "Dragonball Z" no habría desembarcado en Occidente, desatando una oleada del animé, de la cual hoy no sólo se nutren tres cuartos de la programación de Cartoon Network, sino buena parte de la nueva generación de animadores gringos. No es gratis que la reciente encarnación animada de "Star Wars", titulada "Guerras clónicas", sea sospechosamente japonesa. O que el personaje principal de "Wall–E", la nueva apuesta de Pixar, tenga ojos gigantes y tristes, precisamente como los de los personajes de Otomo. O que términos como Pokemon y Digimon se hayan convertido en sinónimo de tribus urbanas. El mundo futurista de "Akira" anticipaba la división tribal de la juventud, es cosa de ver "El diario de Eva" para comprobarlo. Perdón, pero si eso no es buena ciencia ficción, ni idea qué pueda serlo. A veces 20 años son nada, 70 tampoco.
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Posteado por: Francisco J Retamal Torres 13/06/2008 11:41 [ N° 1 ] |
cierto, nos guste o no, sin Superman no habría un Batman, ni un Spiderman ni sus amigos y enemigos... respecto a la visión de Akira acerca de la sociedad, estoy de acuerdo en que se anticipó a las divisíones en tribus (emos, pokemones, pelolais, flaites, barrabravas, blah blah blah)...pero se te pasa recordar que lo situaba en un futuro postapocaliptico el mundo actual, o el Chile actual más bien es, por obra y gracia de estas tribus, PRE apocaliptico...como sigamos asi en unos años más no habrá tanta diferencia. Tal vez Homero no esté tan equivocado en sus súplicas. lobocinepata.wordpress.com |
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