Alberto Fuguet
Viernes 15 de Agosto de 2008
Educando a Jesse: Criado por el cine

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Hace unos años escribí una novela llamada "Las películas de mi vida" y mientras la iba escribiendo, a partir de las películas que sí eran mis favoritas, tuve la mala idea de enviar un mail a una cincuentena de personas preguntándoles cuáles eran sus películas favoritas, y para mi sorpresa, todos me respondieron, con lujo de detalles, y nadie me citó a Antonioni o Tarkovsky o Bela Tarr, ni siquiera a los más accesibles Woody Allen o Truffaut. Casi todas las respuestas tenían más que ver con la infancia, con los padres o las amistades o amores primerizos, y todas la cintas, a nivel estrictamente crítico, dejaban mucho que desear o, al menos, no estaban dentro del "canon" ni menos del "nuevo canon". A medida que fue llenándose mi casilla de correo, capté que estas cintas, que para otros fueron clave, tenían que ver con su educación sentimental y con sus padres. Quizás la respuesta que más me impactó fue "La venganza de los nerds 2". ¿Por qué? Porque fue la última película que vio con su padre antes de que éste muriera. Todo esto me hizo destrozar–borrar todo lo escrito, desechar al narrador y captar que más que un paseo por el ex–cine arte Normandie, debía escribir acerca de esas cintas que uno no elegía sino simplemente veía.

Acabo de terminar una fascinante y entrañable memoria cinéfila llamada "The film club", de David Gilmour, un crítico de cine canadiense. Lo curioso es que el libro no es acerca de las películas de su vida ni una recopilación de sus críticas. En rigor, David Gilmour nunca logró ser un gran crítico y su deseo de ser novelista terminó cuando publicó un par de novelas que nadie leyó ni criticó.

En un minuto de su vida, a Jesse, su hijo mayor, de 15 años, de su primer matrimonio, le está yendo pésimo en el colegio. Lo van a expulsar. Después de mucho pensarlo, Gilmour decide educarlo en casa y, al no ser un gran experto en nada más que en cine, opta por obligarlo a ver –juntos– una película diaria. Todo, claro, es un engaño: el padre no quiere que el hijo sea un cinéfilo recalcitrante o futuro profesor de cine. A través de las películas (desde "Chungking express" de Wong Kar-Wai a "Showgirls" de Verhoeven) conversan. Se conectan. Discuten. Hablan acerca de las opciones que tomó tal o cual personaje. Le muestra el mundo: cine italiano, francés, oriental. Jesse empieza a entender que el cine que importa y el cine que no, es a la larga, siempre sobre la condición humana. El chico al final se salva, crece y se educa. Termina yendo a la universidad. El cine al parecer sí puede educar. Lo que el cine no puede hacer, eso sí, concluye el padre, es detener el crecimiento. Mientras más cine le muestra, más desea el hijo conocer el mundo real. El libro termina con el padre re-viendo todas las cintas que vio con Jesse y, de paso, escribiendo esta entrañable historia que quizás a todo cinéfilo le hubiera gustado vivir.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
Francisco J Retamal Torres
15/08/2008 14:22
[ N° 1 ]

Gilmour (no confundir con el guitarrista de Pink Floyd, aunque tambien debe ser un gran tipo) da en el clavo. El fenómeno cinematográfico por ahi va.

Una duda: donde (que no sea amazon) encuentro este libro?? DEBE SER GENIAL!!

salu2

lobocinepata.wordpress.com

Posteado por:
Hans Vasquez Ramirez
15/08/2008 16:16
[ N° 2 ]

es cierto que el cine pueda criar, y sobre todo crear lasos. a mi me pasó algo similar con mi papá, él es muy bueno para ver películas, y sacarle el rollo a la trama, esto me hacia admirarlo por lo que siempre que lo veía ante el televisor, me iba sentar junto a el a esperar que pusiera cinemax o HBOolé (en ese tiempo) esta demás decir que las películas que recuerdo haber visto junto a mi papá, no son de grandes guionistas o directores, como bien dices, mas las tengo en mi mente por el contexto en que las vi.

Posteado por:
Álvaro Jiménez Molina
16/08/2008 13:08
[ N° 3 ]

Quizá sea por esa sintonía con los tiempos que se viven, que las series de cable comienzan a atrapar nuestros imaginarios. Las películas son nuestro "Solaris", el lugar donde emergen nuestros deseos más íntimos. Como decía el protagonista de "Las películas de mi vida", a veces uno se siente ligado a una película incluso antes de verla, porque esa película vive dentro de uno mismo por motivos que no se entienden. Se agradece ese libro.

Posteado por:
Eduardo Hurtado G
19/08/2008 11:40
[ N° 4 ]

Buena crítica, aunque tiene un poco del defecto de todos los críticos de cine, cuentan mas de la trama que lo aconsejable.
Me hizo acordarme de un hijo que actualmente esta por varios años en el extrangero quien me acompañaba muy seguido al cine.
Comentabamos la trama y la actuación en largas conversaciones, las cuales hecho mucho de menos.

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