Por Antonio Martínez
Cámara lenta
Esta es la primera película de ficción de José Luis Torres Leiva, que antes dirigió un par de documentales, y viene precedida por el premio de la crítica en el Festival de Rotterdam.
Es posible que la postura del director frente al cine tenga algo cautivante para los que desean hacer películas. Proyectos de bajo presupuesto y controlados por el autor, donde las razones comerciales y el público son secundarios, porque lo primero es el lenguaje cinematográfico, una visión de mundo y las ganas de filmar.
Acá, entonces, Torres Leiva muestra que es posible salir adelante, encontrar los recursos, presentarse en festivales y al final estrenar una película que está en la vereda opuesta del cine comercial. Es una narración morosa y distanciada, con personajes parcos y además callados, travellings y planos secuencias de varios minutos, preocupación milimétrica por los encuadres y una estupenda fotografía de Inti Briones.
El gran actor de la película está en su título y es la naturaleza, las raíces, lo inmóvil e inmutable:los árboles, el viento, el crujir del bosque o los mantos de lluvia. Y el tiempo, furia o sabiduría de esa naturaleza es algo que supera con mucho la existencia humana. Su debilidad son los personajes imprecisos y balbuceantes: Ana (Julieta Figueroa) cuida a su madre enferma, pierde su trabajo y se convierte en la empleada de Toro (Pablo Krogh), quien como todos aquí, padece de soledad y desolación, porque nadie se sonríe ni se saluda, la comunicación es con monosílabos y en los personajes secundarios la desinformación es todavía más rotunda. Lo único claro es el estilo pulcro, preciosista y calmado del director, con planos que se extienden más allá de lo necesario y se convierten en ejercicios vacíos, inútiles y a veces aburridos, porque la majestad de la naturaleza para un documental puede ser suficiente, pero en la ficción no basta si carece de contrapartida humana. Sin nudo dramático, sin sentimientos definidos y con personajes que son un esbozo, la película se desvanece en la perfección de los encuadres.
Tampoco es fácil lo que busca Torres Leiva y quizás lo encuentre con el tiempo, si no se pierde en el camino. Un mapa para la búsqueda, porque siempre hay alguien que parte antes, es Jorge Teillier, aún vivo entre las raíces, la lluvia y los silbidos del bosque. Aunque claro, el hombre fue poeta y no director de cine.
Chile, 2008. Director: José Luis Torres Leiva. Con: Julieta Figueroa. 110 minutos. T.E.
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Posteado por: andres martinez jimenez 20/10/2008 21:06 [ N° 1 ] |
Me queda claro que con esta crítica el sr. antonio martínez no sabe nada de cine. debería dedicarse a los comentarios de fútbol que le salen mucho mejor. su comentario es comparable a la de un niño de 7 años...algunas veces es bueno reconocer que uno ya no está en edad de ciertas cosas. por último, un consejo de amigo: sr. martínez espero que comience a considerar su pronta jubilación. |
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Posteado por: Paul Alonso Aliaga Osorio 22/10/2008 23:52 [ N° 2 ] |
Temática decimonónica. |
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