
El precio de ser (relativamente) famoso
Los programas de bromas de cámaras escondidas solían ser el ejemplo perfecto del abuso de poder en los tiempos de la TV todopoderosa. Armada con una cámara oculta, la "gente de televisión" dejaba en ridículo a la "gente común", con la aprobación del resto de los mortales. Ahora, esos programas —que se siguen haciendo y se siguen transmitiendo, es cosa de ver "Sólo para reír" en Mega— parecen no sólo anticuados, sino además inútilmente descerebrados. "Golpe bajo", por el contrario, representa la respuesta: lo que vende es el gusto de humillar —o al menos hacer pasar un mal rato— a una persona "famosa", generalmente por causa de la TV, y, como queda claro en algunos diálogos, hacerlos pagar por el "privilegio de ser famosos".
Es cierto que "Golpe bajo" es una adaptación local de "Punk’d", programa de MTV conducido por el actor Ashton Kutcher. Acá es Cristián de La Fuente, que también es el productor del espacio, quien hace las veces de "famoso que se burla de otros famosos". Pero la adaptación es más formal. El alma de "Golpe bajo" está mucho más atrás en el tiempo, en las cámaras escondidas de "Video Match", las "jodas de Tinelli" que llegaron a Chile al mismo tiempo que la penetración masiva del cable y que hicieron escuela. "Golpe bajo" tiene segmentos mejor logrados que otros, pero en general mantiene un nivel digno de sus antecedentes: despliega una producción que no parece complicarse con recursos —cámaras, efectos especiales, actores, etcétera—, tiene libretos que en algunos casos alcanzan momentos hilarantes y se presenta con un ritmo ágil, porque acá no se pierde el tiempo alargando el chiste. Si en la pos-producción no se engolosinaran tanto con los efectos de animación y sonidos tipo "CQC" (¿Qué les pasa a todos con esos efectos? ¿Es obligación usarlos?), que entorpecen la narración y ensucian la presentación, sería un programa casi impecable.
"Golpe bajo" carga al mismo tiempo con problemas inherentes a su razón de ser: la pregunta de cuáles son o deben ser sus límites. El "deber ser", por supuesto, es debatible, pero es al menos cuestionable. Una cosa es hacer que un senador tenga que disimular el mal gusto de una torta con pimienta y sal en una junta de vecinos, otra cosa es hacer pasar a una persona —"opinólogo" de farándula, pero persona al fin y al cabo— por un "secuestro express", con balazos y víctimas fatales de por medio. A veces da la impresión de que los famosos sufren casi tanto por el no-reconocimiento fingido de quienes perpetran la broma (a Paola Falcone le dicen "Viviana Nunes", a Andrés Baile le dicen "Chico Pérez") que por la situación límite misma, pero uno se pregunta hasta qué punto puede soportar una persona y hasta qué punto podemos verlo en televisión. El rating, por el momento, le ha dado la razón a "Golpe bajo". Y su nombre, por lo menos, es bastante representativo de su contenido.
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Posteado por: Andres Reyes Rubio 17/11/2008 16:47 [ N° 1 ] |
Este programa no existe, cae en el mal gusto de las bromas, parece que los productores serian capaces de matar a alguien vivo, lo mas parecido a la pelicula "el nominado". Ultra Fome. |
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