
Ya no tiene sentido viajar a Buenos Aires sin una Guía Óleo entre las manos. Clonando la idea de Trip Advisor, el mega sitio de internet donde viajeros de todo el mundo alaban y despedazan grandes o minúsculos hoteles, Guy Nevo y Esteban Brenman sacaron, allende los Andes, una guía online donde los bonaerenses le pasan el escáner a la gastro–diversión en la ciudad. Todo en palabras muy simples: me gusta, no me gusta, es abundante, es una estafa, es increíble, es una porquería.
Nevo y Brenman partieron así: hicieron una lista de 125 restaurantes y les pidieron a sus amigos que los votaran de acuerdo a la relación más básica de todas: precio vs. calidad. La respuesta fue inmediata. Y el comentario al margen se repitió una y otra vez: ¿Por qué no pusieron éste? Hoy la Guía Óleo suma más de 3 mil restaurantes. Y cada semana 40 mil usuarios levantan o bajan el dedo, bendiciendo lugares de los que antes poco se sabía.
¿El truco? Mientras la crítica gastronómica se preocupa de los tiempos de cocción, a la gallada que normalmente está saliendo (a comer fuera de casa) si algo le interesa es cómo están los baños, la abundancia en los platos, si hay o no buen estacionamiento o si el lugar es o no "alucinante". Es decir, todas esas cosas pedestres, incluso vulgares, que son en definitiva las que hacen que cualquier civil, un humano sin traje foodie a la medida, recomiende o no un lugar. Todas esas razones por las que, no sé, uno podría decir, sin siquiera llegar a sonrojarse: ¿Saben? El mejor nuevo restaurante para comer en Santiago es el Mr. Jack. ¡Pero si ahí sólo se comen hamburguesas!, retrucaría, seguro, un crítico gastronómico. Pero qué va. Bienvenidos a la nueva arbitrariedad. La moral de las Guías Óleo.
Me pasó hace apenas unas semanas. Quería un buen lugar para comer en Buchupureo, VIII Región, y —finalmente— di con La Buena Vida, un blog local que algo tiene de Óleo. No es lo mismo, pero hay algo. Y la verdad es que desde entonces me puse adicto. Eso luego que una chica (NN) recomendara ahí La Joya del Mar; ahora que lo conozco, el mejor mini-hotel boutique de Chile. El restaurante es increíble. Seré directo: tanto nuevo resto, tanta finura, tanto chef, tanta nueva gastronomía en Santiago, redundó en que los críticos —siempre secos, siempre profesionales, es evidente, eso no está en discusión— de pronto se sentaran frente al computador con la misma gravedad con la que, supongo, se sientan a la mesa. Y, claro, la cosa se aplanó. Se puso reiterativa. Digamos que la crítica se pasteurizó. Y, tristemente, se alejó del dato, de la papita para ser ad-hoc.
No estaría mal un poco de relajo. Ir al hueso. Y, de pronto, hablar más del baño que de la comida. El crítico que está dentro de todos no puede estar tan equivocado
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Posteado por: Pock arkham Miskatonic 28/11/2008 09:26 [ N° 1 ] |
Creo que este relato en parte se resume mas artisticamente en "ratatuille". Pero mas alla, siento que en parte tienes razon, faltan criticos que nos ayuden y apoyen, en lo que realmente queremos ver (La Buena vida es un buenisimo lugar junto con santiagogourmet). Pero no es el simple echo de decir me gusto o no, porque se supone un critico tiene mas elementos de juicio que el comun de los mortales, por ende si bien es genial leer una critica a un vino de 100 mil pesos, cuando hacen criticas a vinos lateharvest de 3 mil es aun mas util y agradable, mas humano y simple, pero no menos profesional y con argumentos. El reto esta en ir a lo que la masa le interesa, sea masa ABC1, C3 o D. Pero acompañarlo con detalles que no todos notamos ni tenemos la habilidad de notar. Y por desgracia siento que los criticos en Chile existen, pero como mercado son muy pequeños y muchos no profesionales, y muchos critican desde las alturas dando apostolados cual "Cesar", pero nunca dando criticas que realmente sirvan, pasa en el cine, pasa con la comida, pasa en todo este pequeño mercado de este pequeño pais. |
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Posteado por: Jose Manuel fernandez Lira 19/11/2009 22:25 [ N° 2 ] |
La verdad , que despues de dejar El Fundo San Bonifacio,donde pasamos unos dias maravillosos de relax,comidas chilenas exquisitas y una atencion de sus anfitriones ,realmente de privilegio,seguimos rumbo al sur por un camino maravilloso orilla de mar,pasando por caserones de fundos ancestrales ,llanuras y valles solitarios,y llegamos a un pueblo,que tengo que confesar no conociamos,(Buchupureo),ninguno de nosotros,de pronto un Hotel precioso,salido de los elegantes hoteles de la rivera francesa,,,llamado la Joya del Mar,sin exagerar,el mejor hotel boutique de Chile,no solo por su infraestructura,sino por su gastronomia,fina ,sencilla,pero de la mas alta alcurnia cocina internacional y chilena,atendido por un gringo simpatico,que no nos imaginabamos como habia llegado a ese lugar tan remoto, a crear un lugar turistico tan interesante. |
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