
Beau, Mila, Olga
por Antonio Martínez
Max Payne es un detective de Nueva York al que le asesinan a su familia; en busca de los culpables desciende a los infiernos. El personaje surgió en un exitoso juego de video y llega al cine envuelto en la ambición de convertirse en otro superhéroe, para seguir poblando el universo de las producciones de Hollywood, que se nutren de los cómics y de los juegos de video.
La adaptación al cine no se distingue por lo innovador ni por la propuesta estética; lo que resalta es más bien la pobreza del guión y del reparto, partiendo por Mark Wahlberg (Max Payne) que luce más cuando es el segundo o tercero de a bordo, pero no cuando es protagonista, donde las cosas resultan torcidas, como en "El planeta de los simios" (2001) o "Tirador" (2007).
Su Max Payne es un tipo de personaje que es primo hermano de los que ha encarnado el paquetón de Steven Seagal, o bien lo que hizo Charles Bronson en la serie de "El vengador anónimo" (1974) y sus secuelas, donde a un arquitecto le masacraban a su familia y el hombre se tomaba la ley en sus manos.
Películas mediocres, descabelladas y con aspiraciones limitadas. En este caso es la historia de una empresa química que descubre una droga experimental para uso militar, a la que le ocurre lo mismo que a todas las drogas experimentales para uso militar: sale mal.
"May Payne", aunque aspira a algo distinto, no es más que una desgastada aventura de medio pelo, pero igual es una fuente laboral: para jóvenes actrices en ascenso, actores con la brújula rota o viejas glorias medio cesantes.
Por ejemplo, para Mila Kunis, actriz de doblaje y de series de TV norteamericanas, que interpreta a Mona Sax, una asesina a sueldo irrelevante, pero de buen corazón. También para la modelo Olga Kurylenko, de breve y trágica participación, y que vino a Chile para actuar en "Quantum of solace", donde interpretó a la compañera de James Bond.
Sus actuaciones prueban que el fuerte de Mila Kunis tiene que ser el doblaje y lo de Olga Kurylenko es el modelaje, sin duda alguna.
En un papel secundario aparece Chris O´Donnell como el ejecutivo Jason Colvin, y su mejor carta de presentación, en la década del 90, fue que hizo dos veces de Robin y esa oportunidad, en vez de bendición, fue una maldición.
Y el veterano Beau Bridges (B.B. Hensley) que está haciendo en el cine algo que parecía imposible: escoger peor que su papá.
La película, entonces, y más en tiempos de crisis económica y laboral, es muy importante para las ucranianas, el ex Robin y para Beau, hijo de Lloyd.
Para el resto del mundo no debería ser importante.
EE.UU./Canadá, 2008. 100 minutos. 14 años.
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