Críticas de Cine
Viernes 26 de Diciembre de 2008
"Rocknrolla"


2w.jpg

Por Antonio Martínez

Es probable que "Snatch, cerdos y diamantes" (2000) sea la mejor carta de presentación del director inglés Guy Ritchie: un narrador cuenta una historia con reparto colectivo y dobles traiciones, que contiene porciones de humor y crimen que buscan crear un clima irónico, mordaz y cruel.

Antonio Martínez.jpg

"Rocknrolla", en principio, tiene una plataforma de lanzamiento similar, pero a Ritchie le pasa lo mismo que a sus modelos —Quentin Tarantino o Robert Rodríguez— y de pronto resulta que la química no es la misma, la fórmula se desbarata, y lo que antes era novedad y sorpresa, ahora se convierte en un caldo tibio y rutinario.

Un director debe encontrar y perder la alquimia una y otra vez, en eso consiste una filmografía, y Ritchie a lo mejor no está en la peor de sus etapas, porque esto no tiene fondo, pero el director extravió la brújula y la reemplazó por lo más fácil y a mano: música a todo volumen, energía de videoclip y un tono de parodia que es demoledor para "Rocknrolla", porque nada de lo que cuenta termina importando.

La película se sumerge en el escenario predilecto de Ritchie, el hampa de Londres, desde un trío de matones de baja estofa a los jefes millonarios y el trato que establecen dos de los más poderosos.

Lenny Cole (Tom Wilkinson) y el ruso Uri (Karel Roden) se reúnen en los palcos de un estadio vacío y el vínculo con el dueño del Chelsea, Roman Abramovich, es instantáneo, porque la idea de la película es el Londres actual, con los nuevos ricos y el mapa del tesoro que, como en tantas ciudades, es la construcción y especulación inmobiliaria.

Cole, el viejo gánster inglés, le facilitará al ruso el asunto de los trámites y permisos, por 7 millones de euros, y como prueba de confianza Uri le presta al hampón inglés una valiosa pintura antigua, que podrá tener en su casa hasta que el trato se cierre.

El comienzo de "Rocknrolla" debe ser lo más atractivo, sugerente y ordenado de la película, pero el resto son muchas cifras y personajes, todos mal sumados: ladrones que se roban entre sí, mafiosos que se engañan, hijos de mafiosos que aparecen, rockeros torturados que no perdonan, contadoras ambiciosas y una ensalada rusa desbordada.

Y entre los numerosos personajes secundarios que revolotean, acaso el de mayor presencia es Mark Strong como Archie, el brazo derecho de Cole, y que en la reciente "Red de mentiras" fue el jefe de la inteligencia jordana y es un actor en ascenso de amplio espectro: de noble inglés a patán de feria.

La cinta es un ejemplo nítido de un director que debe cambiar de zona y barrio, porque ya nada nuevo va a encontrar en esta fórmula y quizás su próximo proyecto, el nuevo Sherlock Holmes, es justo lo que necesita: una salida de urgencia.

0 Comentarios publicados
Email Contraseña

Archivo

      Noviembre 2009     
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

Los más comentados

Fin de Tierra Adentro: "Defensa de Paul Landon"

279 comentarios

Allende: ¿el gran chileno?

274 comentarios

¿En qué momento se jodió Farkas?

167 comentarios

Yo no veré "Batman"

88 comentarios

Bond en ¿Chile o Bolivia?

82 comentarios

Guerra a Guarello

72 comentarios

Dónde está el espectáculo

72 comentarios

Los más recientes

"Crimen sin perdón"

0 comentarios

"La flauta mágica"

0 comentarios

"Rocknrolla"

0 comentarios

Mistela

1 comentarios

Pelando el cable: "Privileged"

0 comentarios

¿Eres un pop modernista?

0 comentarios

¿Qué onda "Crepúsculo"?

1 comentarios