En la pasada Navidad, las asociaciones de familiares de víctimas de la mafia se enfurecieron con Facebook; Vieron con horror cómo el capo italiano Salvatore "Toto" Riina" recibía un alud de felicitaciones navideñas por parte de más de 2.000 "amigos". Riina está en la cárcel desde 1993, por ser responsable de más de 150 asesinatos.
Los familiares de sus víctimas alegaron que en Italia existe una glamorización de los mafiosos. El mismo alegato que surgió en 2007, cuando el país casi se paralizó por 12 noches de jueves viendo "Corleone" ("Il capo dei capi", o jefe de jefes), la miniserie sobre la vida de Riina, que, se supone, hasta el propio capo veía desde su celda.
"Corleone" es un manjar para los que disfrutan las series históricas. En su infancia, este futuro Capo se empecina en evitar una vida de hambre, injusticia y miseria como la de sus padres, y se une a los únicos habitantes de su pueblo que tienen el respeto que él desea: Los mafiosos. Claro que después se sube por el chorro y quiere expandirse a otras ciudades, y mata a la mitad del pueblo en el proceso.
La historia es un juego de espejos entre él y su amigo de niñez, Biagio Schirò, quien además de ser el único personaje inventado en la serie, optará por el camino de la Ley, lo que hace que vivan enfrentados; nada nuevo bajo el sol de la mafia pop ahí, ni tampoco en los temas que cruzan la serie, el honor, la maldad, la lealtad, la traición y la ambición.
Sí es interesante seguir a "Corleone", no sólo por su excelente factura, sino porque documenta la biografía de un hombre que fue más poderoso en Italia que cualquier político, porque Riina y la mafia gobiernan con el miedo, y eso es poder tanto a nivel de televidentes, como a nivel de los pobres italianos que viven en las calles que la Camorra considera suyas.
Calles que en "Corleone" se ven bastante bellas. No como las de la otra película que ha puesto a la mafia en los diarios, "Gomorra", basada en el libro de Roberto Saviano. Ahí la sensación de podredumbre moral y física ante la mafia se siente casi palpable. Los directores de la película eligieron los mejores casos del libro para adaptarlos a la gran pantalla; y la cinta da la misma sensación que las páginas, y que afecta su estructura a ratos agobiante: la necesidad de contar. Querer gritar qué es lo que está pasando. Querer llorar del asco. En "Corleone" (más allá de que muestre la corrupción que le permitió a Riina convertirse en rey) esa sensación no está, sino que en vez se traspasa la misma mezcla de censura y admiración que en "Caracortada" o "El Padrino". Si "Gomorra" trata a la mafia con asco, "Corleone" lo hace con respeto.
Sábados por MGM a las 00 horas.
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