
Por Esteban Cabezas
Desde su inauguración en Parque Arauco, Dominga ha sufrido muchos cambios en su cocina. Y cambios de identidad radicales, aunque mayoritariamente bajo el difuso paraguas de la palabra "fusión". Lo triste del tema es que en su última apuesta tampoco lo logran. En gran medida por servicio (con una falta de concentración notable) y administración (no se les puede acabar el jengibre para el sushi. No no más).
De entrada, una "Tabla ninja" a $12.900, con 26 piezas entre las cuales debieran haber venido tempuras y niguiris (en la carta). Pero no. La palta de un roll estaba verde y el queso crema mandaba sin contrapeso. Y bueno, el tema del jengibre invisible.
Luego, de los fondos, un realmente sabroso cordero a la canela con gratín de papas ($7.500) y unos suavísimos "ñoquis del parque", de zapallo y ligeramente gratinados ($5.900).
El problema es que los dos platos de fondo, después del tema del sushi, ya no supieron tan bien. Tampoco por lo lento del servicio ni por el precio del pisco sour: $2.900, además muy dulce. Temas que no alientan el desarrollo del ala culinaria de un sitio que en su faceta más nocturna y bulliciosa tiene mejor suerte.
Boulevard del Parque, local 374 A. 2243883.
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