
El otro día me escribieron para preguntarme si estaba entusiasmado ante el inminente estreno de "Star Trek". La periodista quería saber si era un trekkie. Le contesté que claramente no, pero lo que no le dije es que no sabía que había una nueva película sobre el S.S. Enterprise. Ahora lo sé: sé que J.J. Abrams está detrás y que la historia es una suerte de precuela.
La razón de que ahora sé , luego de décadas de no saber nada (confesión: nunca he visto la serie o series, ni he visto alguna de las muchas versiones cinematográficas), fue ver una pequeña película que me "pasaron" llamada "Fanboys". Esta comedia–caminera–juvenil ha tenido más fama por su accidentado making of que por sus méritos. Tal como sucede a menudo cuando no se tienen expectativas, o se tienen puras referencias negativas, la pequeña y acaso mediocre cinta me conquistó o, quizás, me hizo sentir nostalgia por algo que nunca he tenido ni he sido parte.
"Fanboys" es acerca de un grupo de amigos nerds que son fans de "Star Wars". Uno de ellos tiene cáncer terminal y desea ver el "Episodio Uno" antes de morir. Todo transcurre en ese mundo 1.0 de 1999. Fanboys es el rótulo genérico para todos aquellos adolescentes o adultos–que–no–crecen cuyo hobbie, razón de ser y religión es un mundo tan amplio como reducido: los cómics, la ciencia ficción, los superhéroes y cintas como "Star Wars" y "Star Trek". "Fanboys" no es gran cosa, pero tiene dos momentos respetables. El plano es, al final, cuando después de mil peripecias, los chicos no logran robarse la copia, pero la gente del Rancho Skywalker deja al chico enfermo ver la cinta en una función privada. El chico está sentado, solo, en un cine de butacas de terciopelo, con el haz de luz proyectando algo que claramente lo tiene en trance. Luego, acampando, un amigo le dice al otro que quizás toda la trivia galáctica, y el odio recalcitrante que sienten los seguidores de La Fuerza hacia los trekkies (apodo negativo hacia los geeks que veneran a los Vulcanes que ellos mismos rechazan tildándose trekkers), es al final una excusa. Que lo que importa no es la película, los monitos o las poleras, sino el poder conectar. El fanatismo del fan no es por el fetiche, sino por la posibilidad de estar juntos y sentirse parte de una comunidad que los une y abriga. Aún no tengo claro que vea "Star Trek" y sigo sosteniendo que prefiero las películas de los seres humanos que la de los superhéroes, pero viendo "Fanboys" y absorbiendo la energía mediática que insinúa que Obama es Spock, reconozco que me hubiera gustado ser un trekker o un fan galáctico y vivir esos estrenos de una manera tan vital y sobregirada. Estos fans no son cinéfilos en sí, sino son parte de una tribu mientras que el verdadero cinéfilo es de una raza y de una galaxia muy, muy lejana y muy, muy distinta.
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Posteado por: Francisco J Retamal Torres 08/05/2009 11:36 [ N° 1 ] |
-Bueno, quien no tiene algo de fanboy en la vida? todo el mundo, hasta los cabecitas de músculo que viven por y para el futbol/tenis/deporte de moda. Hasta las chicas top que no se compran sino determinada marca de ropa. Incluso los veterrugos que maldicen el jazz, el rock y sus derivados para disfrutar exclusiva y excluyentemente de Mozart o Mahler o Brahms...todo el mundo! Este debe ser la única cosa en la que, realmente, nadie puede tirar la primera piedra. -Ya que mencionas Fanboys, hay que aclarar una cosa, lo mejor que se ha hecho con Star Wars ultimamente viene precisamente de fuera de su universo. Famliy Guy Blue Harvest, Robot Chicken Star Wars y cuanto tributo a la saga se haga en Los Simpson, The Big Bang Theory o similares. salu2
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