
Me enteré hace unos días: el viejo Roland Emmerich vuelve a la carga. Ahora con otra película de catástrofes y, por lo mismo, pletórica de autos voladores que se hacen pebre y grandes franjas de tierra que van a dar directo al mar. Claro que lo de ahora es peor. Basta ver el mini trailer que ya circula en Internet. "2012" es, supongo, lo que de un modo u otro estábamos esperando. En la película, capota hasta la Plaza San Pedro en el Vaticano. De arriba abajo se rajan las pinturas de Miguel Ángel. La Casa Blanca, a esas alturas da lo mismo, también se hace añicos. En fin. Si las cosas en los últimos meses no han andado muy bien, es hasta saludable ver esta película para, por lo menos, entender que todo puede ser peor. Sí que puede. En el trailer de "2012", John Cusack va con sus dos hijos en un auto. De pronto el planeta comienza a colapsar. Las profecías se han cumplido. La Tierra ha girado en su eje. Broma. No tengo idea qué diablos ha pasado. Pero sea lo que sea, la cosa es seria. No quedan iglesias para rezar. Ni bares para celebrar. Todo se ha ido al mismísimo carajo. Claro que, es lo bueno del cine de Emmerich (lo único bueno del director de "El día de la Independencia"), cuando está más, más la crema, es justo entonces que la esperanza parece refulgir. Cielos. Qué humana es la desesperación. Qué divina la capacidad de volar sobre la destrucción.
Raro: hace apenas unos meses viajé hasta Guatemala decidido a averiguar, en terreno, un poco más de estas supuestas profecías mayas que auguran que luego se acaba el mundo. Entonces, rápidamente, te das cuenta de que son sólo estupideces. Nadie habló del fin. Nadie, excepto los vendedores de pomada. Pero, raro también, de pronto todo parece sumirse, como nunca antes, en el caos. Y, corolario, ahora hasta la OMS parece menos útil que el Hospital de Talca.
No sé ustedes, pero yo al menos no recuerdo tiempos como éste. Tiempos en que nada, nada, parece seguro, estable, duradero. La crisis (estado) de pánico ya no es una posibilidad individual, sino global. Y eso, piensen lo que piensen los más optimistas, es definitivamente excepcional. Por eso, supongo, es tan agradable ver la cara de John Cusack cuando todo se hace añicos. Y cómo no, si es justamente ahí cuando todo puede mejorar.
Ayayay. ¿Alguien lo duda? Nunca, como ahora, el pop-corn podría llegar a ser tan dulce. Es que las cosas son así: estamos preparados para lo peor. E increíblemente nos sentimos bien. Muy bien. Pongan play, que esto debe continuar. ¿Se calentó el planeta? Sobreviviremos. ¿Se acabó el billete? Sobreviviremos. Todos somos héroes. Todos sobreviviremos.
|
Posteado por: Rodrigo Bunster Peragallo 27/06/2009 19:44 [ N° 1 ] |
Sr. Paz, pesima su referencia al Hospital de Talca. |
|
Posteado por: Francisco J Retamal Torres 03/07/2009 12:32 [ N° 2 ] |
menos mal, don Rodrigo, que ud. nunca ha leido el The Clinic... no me gusta Emmerich, pero está John Cusack lo que le da un valor agregado enorme. |
|
Posteado por: Vivianne Petersen M. 05/07/2009 20:27 [ N° 3 ] |
Sergio, al contrario de sentirme aterrorizada por este fin del mundo me he reido mucho con tu comentario, por todas esas analogías que mencionas. Creo que, al revés de esa pelicula, no todo podría estár tan mal. |
|
Posteado por: isidoro hood stirman 05/07/2009 22:59 [ N° 4 ] |
Hablando de este tema, hay un libro muy creativo ¿Brujas o princesas? que promete ser un libro obligatorio en nuestros colegios. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |