
Antonio Martínez
Es un curso de unos 30 alumnos en un instituto público y el profesor frente al pizarrón, con la misión de enseñarles francés, se llama François Marin, que en la vida real es François Bégaudeau, autor del libro "Entre los muros", un best seller con 200 mil ejemplares vendidos, donde el profesor reprodujo su experiencia docente.
Bégaudeau protagonizó su propia historia, fue también coguionista y además escogió al grupo de alumnos que iba a participar en la película. Alumnos que son hijos de emigrantes y viven en el Distrito 20 de París, un lugar histórico para los barrios de extranjeros. Son jóvenes de entre 13 y 15 años, cuyo origen cultural y afectivo viene de unos padres que son de Mali, Marruecos, las Antillas Francesas o Costa de Marfil.
En el fondo son las viejas colonias de los siglos pasados que devuelven la mano de otra manera y colonizan al país conquistador con la emigración. Se trata de una invasión sin armas y pacífica, pero invasión finalmente, que se extiende por Inglaterra y Francia y que se instala, por ahora, en los peldaños inferiores de la pirámide social.
Los actores de la película son estos estudiantes de origen asiático o africano que fueron reclutados por François Bégaudeau, con el fin de reproducir la dinámica de la sala de clases de un instituto público de París.
Entonces, en rigor, nadie está actuando ni interpretando un papel desconocido dentro de las paredes de la clase. Los protagonistas y más bien los antagonistas de la historia, el profesor y el grupo de alumnos, reproducen sus roles dentro de un aula y este registro fue filmado con varias cámaras y tiene los rasgos de un trabajo documental, donde el montaje tuvo la destreza de subrayar la espontaneidad, registrar el habla y los problemas cotidianos y verdaderos.
Esas secuencias son las notables de la película, derraman energía y sinceridad y el filme captura con toda su desnudez el hastío y distancia de los estudiantes, que como no ven conexión entre las materias y su realidad diaria, el rito de asistir a clases se convierte en un proceso tan inevitable como inútil, donde los ejemplos en clase son con nombres franceses o ingleses, pero no con los que ellos mejor pronuncian y conocen: Rachmid, Burak o Agame.
"Entre los muros" nunca demoniza a los alumnos y una parte menor está dedicada a la angustia y desesperación de los docentes que no encuentran la fórmula de la enseñanza.
La película es descriptiva y pedagógica en su tema único, los personajes se mantienen en sus roles de alumnos y profesor, y eso la hace monográfica e incluso redundante, lo que en algo marchita la frescura de la historia.
Sin embargo, en la cuenta final, queda una película que alumbra un futuro étnico y cultural diverso y sin fronteras. Un futuro para el que nadie parece estar educado.
"Entre les murs". Francia, 2008. Director: Laurent Cantet. 128 minutos.
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