
La historia de Nelson Mandela es tan inspiradora que da para varias películas, y esta es una de ellas; una que toma una arista distinta, en donde el líder sudafricano tiene una presencia gravitante en la trama, pero no es el protagonista. Ese rol recae en Joseph Fiennes ("Shakespeare enamorado"), quien interpreta a James Gregory, un gendarme que llega a trabajar a la isla donde Mandela está preso en 1968. Gregory creció en una granja y habla el dialecto de los nativos, por lo que es asignado a supervisar directamente al líder subversivo en tiempos de Apartheid. Lentamente el carcelero se irá interesando por los postulados de Mandela, y su vida y la de su familia se verán afectadas para siempre mientras van de cárcel en cárcel junto al futuro presidente de la nación. Quizás porque abarca como tres décadas, porque Joseph Fiennes es un actor decente pero no muy bueno, o porque ninguno de los personajes se aleja del cliché y de las buenas intenciones, la historia termina siendo "pasada por agua", como quien dice; un poco insípida, blanda y deslavada.
"Goodbye Bafana". 2007. Alemania/Francia/Bélgica. 140 minutos. I.P.
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