
Esteban Cabezas
Cambio de chef, de carta y de mano en el Bice, el italianísimo restaurante del hotel Intercontinental. Y no es por ponerse como Heráclito, pero es como bañarse en el mismo río, que tampoco ya es el mismo.
De partida, una interesante (aunque no muy módica) oferta de vino por copas ($4.000 una, $3.600 la otra, uf) y llegan, muy en su tiempo, dos entradas: pulpo tibio –algo recocido– con peperonata ($6.800) y una ensalada verde con gajos de cítricos y dátiles con queso de cabra gratinado, rico rico ($6.900).
Ya en materia de fondos, un blandísimo asado de tira braseado con risotto a la parmesana ($9.700) y sorrentinos de papa y espinaca, con tomate fresco, habas y tocino ($7.800).
Aún con ánimo de probar, pese a lo generoso de los platos principales, un postre de manzana acaramelada y helado de vainilla (Poesía trentina, $3.700) para finiquitar.
La atención, esmerada en grado heroico. El lugar, amplio y elegante sin ser siútico. La carta, con cambios que la mantienen como una interesante propuesta con base italiana. O sea, Bice cambió y no cambió.
Luz 2920, 3942000.
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