
Por Antonio Martínez
“Ilusiones ópticas”, la primera película del director valdiviano Cristián Jiménez, se estrena unos días después de un curioso incidente que ocurrió en las cercanías de la Plaza de Armas, cuando un operativo policial atrapó a un enano de 37 años, sin antecedentes, que con su celular y gracias a su punto de vista, fotografiaba y tomaba videos por debajo de los vestidos de las liceanas.
El enano se disculpó diciendo que no fue de malo, sino de tonto, porque un botín de esa laya, imágenes borrosas y desenfocadas de las palomitas blancas, no son más que ilusiones ópticas.
El director y Alicia Scherson, ambos autores del guión, tienen a Raúl Ruiz en la admiración y en la memoria, pero sobre todo y lo más importante, es que tienen a Chile en la mirada y a lo mejor en el corazón.
Un país inexplicable e intrincado, tan legalista como tramposo, repleto de historias contenidas y delirantes, donde las alegrías y las tragedias son engañosas, nada es definitivo y con todo se convive.
El nuevo mundo entra por los objetos y los términos: desde el MP3 de “La nana” al falso noruego de “Turistas”, desde el mall al outplacement, desde los ejecutivos extranjeros a la peruana ardiente de “El rey de los huevones”, la armada mexicana en varias películas y muchos ejemplos que podrían dar cuerpo a una tesis del tipo el concepto de lo extranjero en el cine chileno.
En un mall y en las oficinas de la clínica privada Vida Sur, los personajes de esta película exhiben y entrecruzan sus sueños y miserias.
David (Gregory Cohen), un ingeniero obsesivo desplazado por la edad y por apatronado, frente a Manuela (Paola Lattus), una funcionaria fea que podría ser su hija, pero él la ve con otros ojos, con ojos equivocados.
Rafa Gajardo o Guajardo (Eduardo Paxeco), hermano de Manuela, y un guardia de seguridad que se convierte en el objeto sexual de Rita (Valentina Vargas), una dueña de casa con ganas y tiempo.
Y Juan (Iván Álvarez), un ciego que gracias a una operación en la clínica consigue ver a medias y borroso, algo que no constituye ningún drama para el personaje, porque está consciente de que en este mundo no hay nada bueno por ver.
Esta película es una comedia negra y más bien absurda, donde lo arbitrario, lo contradictorio e irracional encuentran un extraño sentido, que le da cohesión a las historias y unidad al conjunto.
Es además un retrato a las semillas de lo que viene, con personajes que se acomodan y adecuan a tiempos y colores desconocidos que todavía no llegan, pero que se aproximan rápido e implacables.
Por último, la película tiene conciencia del nuevo mundo y aún no sabe que prevalecerá: si el antiguo y tradicional determinismo chileno; o es el tiempo de otros ritmos y bandas, por ejemplo, la de Raúl Ruiz y los jóvenes airados de Valdivia (aunque muchos son de Santiago).
Chile–Francia–Portugal, 2009. Director: Cristián Jiménez. Con: Iván Álvarez de Ayala, Paola Lattus, Eduardo Paxeco, Valentina Vargas. 105 minutos.
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Posteado por: c. e. quinzacara 07/11/2009 00:48 [ N° 1 ] |
"Ilusiones opticas" fue una verdadera sorpresa para mi, no por que no confiara en Cristian Jimenez, después de ese precioso corto o de Jirafa...si no pq se presenta muy real y cercana, a pesar de esa comedia negra que pareceria q no lo fuera... |
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