Por Bárbara Muñoz
Esto de ser sibarita no es fácil. No se nace siendo foodie, y como se va aprendiendo en el camino, a veces uno se da porrazos. Y yo, que soy dada a meter las patas y no tengo un novio muy experto en el tema, me la paso de desacierto en desacierto.
Lo bueno es que a cambio del “cavernícola” que tengo al lado, existe un segundo hombre en mi vida: Santiago. Él, mi mejor amigo, gay y sibarita, tiene –por un lado– un gusto exquisito, y por otro, una sabiduría “rural” impagable que le viene de su infancia vivida en el campo.
Él siempre me sigue el juego en todas mis iniciativas foodies.
Cuando en el verano me dio por preparar conservas, Santiago llegó a mi casa con tres enormes matas de albahaca traídas de su campo para que yo hiciera pesto. Ese fin de semana me lo pasé en la cocina. Moliendo la albahaca, picando nueces, machacando ajos y llenando frascos y frascos de aceite de oliva. Mi pesto, mezcla de la receta genovesa y argentina, estaba sublime. Pero nueve días más tarde, cuando abrí uno de los frascos, el envase estaba lleno de hongos. Le habían salido pelos. Frustrada, llamé a Santiago de inmediato. Juntos repasamos la receta, paso a paso, para detectar mi error. Pero entonces vino una pausa y la pregunta clave.
-“Pero, a ver”, me dijo, “¿hirvió los frascos primero?”
Se me había olvidado esterilizarlos.
Los seis envases de pesto se fueron al tacho de la basura.
Pero aún menos glamoroso que esa vez fue cuando, días más tarde, unos amigos anunciaron visita y yo decidí preparar unas gyosas –esas empanaditas japonesas que se hacen al vapor–. Fui a la tienda Chinese Mark del Apumanque a comprar una vaporera de bambú y volví a la casa con mi nuevo fetiche entre las manos. Feliz, sintiéndome Kylie Kwong, una de mis chefs televisivas favoritas. El problema es que no traía manual de instrucciones. Casi por instinto eché agua en una olla, puse la vaporera, las gyosas encima y al fuego. Cuando regresé a los 15 minutos, por un costado se escapaba el vapor, el fuego había comenzado a quemar una parte del bambú y las gyosas se habían convertido en un amasijo de masa y verduras imposible de sacar (al día siguiente Santiago me explicaría que primero tenía que dorarlas, después hacer una “cama” de lechugas y poner las gyosas encima para evitar que se pegaran).
Como mis amigos ya estaban por llegar, no me quedó otra que cambiar de estrategia. Sayonara gyosas, bienvenidos frutos secos. Abrí la despensa, saqué maní con miel, pistachos, almendras y nueces. Lo que no encontré fueron las castañas de cajú que había comprado hace una semana. Más tarde, cuando fui al freezer para sacar el hielo, me las topé ahí, bien congeladas junto a un chocolate.
Rodrigo –tierno él– pensó que como eran “castañas”, necesitaban refrigeración.
Esa noche no hubo pesto ni gyosas, sólo maní, unos cuantos frutos secos y unas castañas de cajú duras como palo.
¿Foodie, yo? Bueno, al menos lo intento.
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Posteado por: René Reyes Rodríguez 30/04/2010 09:49 [ N° 1 ] |
Al novio, Rodrigo, habría que decirle que se cuide de caer en el viejo truco del amigo gay y a la columnista, ánimo, comer (y tomar, por qué no decirlo)) bien y rico es un camino arduo, sembrado de chantas y patinazos. |
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Posteado por: paul Buqq schall 30/04/2010 10:32 [ N° 2 ] |
Bárbara, Ud. tiene 2 opciones...el delivery o cambiar al “cavernícola” por un chef. |
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Posteado por: Hernán Javier Tello C. 30/04/2010 10:38 [ N° 3 ] |
Ojala las vaporeras vinieran con manual de instrucciones.Gracias por el dato de las lechugas. Con tus intentos el resto tb. aprendemos. |
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Posteado por: Natalia González Moltedo 30/04/2010 11:06 [ N° 4 ] |
Muy buen dato el de las gyosas, de verdad que es difícil cocinarlas. El próximo paso será hacer la masa y el relleno. Y Rodrigo al menos intentó hacerlo bien, se ve que hace el esfuerzo. |
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Posteado por: Joe Gabardina 30/04/2010 11:22 [ N° 5 ] |
Señorita Muñoz. Soy heteresosexual y un poco bruto. Pese a ello, me emociono con la experiencia de comer bien. Es lo único que haría en la vida: comer y viajar. También me emociono con películas foodies: desde Delicatessen hasta Ratatouille. Ojalá escriba algún día de esas películas. |
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Posteado por: Fernando Contreras M. 30/04/2010 12:02 [ N° 6 ] |
detesto lo foodie, detesto el ondismo y detesto el cuiquismo gastronómico |
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Posteado por: Fernando Lorenzo Cárdenas 30/04/2010 12:34 [ N° 7 ] |
Ahora sí que nos estamos entendiendo. Un buen copete se toma muy bien con el maní, las nueces y los pistachos, porque dan una sed endemoniada que sólo se puede aherrojar con litros de pilsener. Fue un designio del cielo, yo creo, que se te despanzurraran esas gyosas tan fifís. |
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Posteado por: paul Buqq schall 30/04/2010 12:44 [ N° 8 ] |
Ahora si para Ud. ser sibarita es preparar pesto unas gyosas de paquete y unos frutos secos...el problema es mayor. |
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Posteado por: David Felix Jacob Ambler 30/04/2010 13:11 [ N° 9 ] |
Mija: |
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Posteado por: G. Munoz 30/04/2010 15:04 [ N° 10 ] |
Ja, ja, es verdad, nunca falta el amigo gay bueno para la cocina, que ante nuestra falta de conocimientos culinarios, nos hace sentir que estamos lejos de ser la mujer dueña de casa perfecta... |
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Posteado por: Maca M S 30/04/2010 15:09 [ N° 11 ] |
Vivan el delivery y las tiendas gourmet, con todo listo para "llegar y servir"!!... realmente admiro el que te atrevas a experimentar en la cocina. |
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Posteado por: Edo Mir 30/04/2010 16:02 [ N° 12 ] |
Lo bueno de todo, es que nuestra amiga foodie lo siga intentando. Aunque sea tratando de hacer malabares con los salvadores frutos secos. Espero que las visitas no hayan quedado con gusto a poco. |
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Posteado por: Julieta Aguirre Marin 30/04/2010 17:19 [ N° 13 ] |
Le falta calle, en un campo de la sexta región eso sí, porque acá en santiago, quedan cada vez menos personas que se animan a hacer conservas. Pero son taaaan ricas, no hay tarro de durazno de marca alguna que se compare con un tarrito de vidrio casero, relleno de esos dulces duraznos conserveros. Tengo una prima que los hace exquisitos. Lo que sí ella no trabaja. Igual saca aplauso que además de trabajar como una mujer moderna, se anime el fin de semana a ¡cocinar! y no dormir o ver tele o ir al cine. Igual ser foodie es como una pega ¿no? |
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Posteado por: Joe Gabardina 30/04/2010 17:33 [ N° 14 ] |
Tiene usted razón señor Mir (N°12). La película a la cual quise aludir es La fiesta de Babette. Fue un lapsus. Agradezco la oportuna observación. |
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Posteado por: Maximilian Sterling 30/04/2010 17:34 [ N° 15 ] |
Lo primero y más importante es que las gyozas son ricas, se desarmen o no. Puedo apostar a que el cromañón se las comió igual y fue feliz, y la cocinera no disfrutó la estética pero si el sabor. |
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Posteado por: carolina andrea saavedra rebolledo 30/04/2010 19:23 [ N° 16 ] |
Llegué un poco tarde, pero claro el pesto es toda un ciencia. Yo tuve un novio que hacía uno bueno, nunca he aprendido. Lo que sí recuerdo es que al sacar ún poco hay que echarle oliva otra vez arriba para que no salgan hongos. La gyosas, jajajá mi ignorancia llega a límites insospechados, una vez también compré de esas congeladas, pero las freí. Quedaron llenas de aceite y ultra desarmadas. fuiste una arriesgada al tratar de esperar a tus invitados con ese manjar japonés, pero quien no se arriesga, no cruza el puente. Me encanta tu columna, es adictiva y muy buena la integración de datos. |
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Posteado por: Nicolás Stuart Larrain 01/05/2010 13:45 [ N° 17 ] |
Estimada Foodie(qué cosa más siútica), era cosa de sacarle los pelos al pesto y comérselo, no había para qué botarlos. |
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Posteado por: Alvaro Ruiz M 07/05/2010 11:09 [ N° 18 ] |
A mí en general me gustan mucho las columnas que escribe Bárbara, para ser textos aparecidos en ese medio retrógrada, la periodista pone un toque lúdico a sus páginas. Las columnas de ella en el diario son fáciles de leer y son fáciles de sentirse identidicado, lo cual se agradece y uno como colega lo alaba. En el caso de esta columna, sí claro, si fuera por mí desecharía el microondas, pero mi compañero de depa me colgaría y me incendiaria vivo en la plaza pública, ya que si yo soy bueno para cocinar y ponerle pino y cariño a mis preparaciones, el troglodita que tengo por amigo solo cocina puré en el microondas, pan con queso derretido, salsa de tomates con salchichas y tallarines "al dente" que claramente están crudos. Esta semana cociné porotos granados y ni los tocó, aunque claro, reconcozco que se me pasó un poco de albahaca y ajo. Bábara, lo único que no me llega a gustar de tu columna y que no me gusta desde que apareció, es el término Foodie. Encuentro que esta palabrita y su uso me desagrada y creo que postula derecho a ser parte del Libro "Siútico". En general pienso que tenemos un idioma exquisito como para encontrar una palabra más adecuada. |
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Posteado por: Pablo Moraga Aedo 25/05/2010 10:58 [ N° 19 ] |
No entendí el aporte de incluir el dato que su amigo era gay, salvo, entiendo, excusarse de tener un buen amigo del sexo opuesto (pero estamos en 2010) o tal vez, que está con los tiempos que corren: a la moda, no sé. También usted deja entrever que para los hombres heterosexuales es difícil el interés en la buena comida, tanto así que uno de los comentaristas, aquí adjuntos, se excusa diciendo "Soy heterosexual y un poco bruto. Pese a ello, me emociono con la experiencia de comer bien." O sea, si el texto dijera "Él, mi mejor amigo, médico forense y sibarita" tendría algún aporte paradójico, no? |
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