
Había que ver la fórmula en acción para saber por qué la licencia de “Britain’s got talent” es tan codiciada, tan exitosa y tan universal. Adaptado en una treintena de países desde su relativamente reciente debut en Inglaterra (en 2007), el programa no ofrece una idea distinta a los cientos de programas buscatalentos que han estado en la TV desde sus inicios, marcados a fuego en el imaginario chileno –de cierta edad para arriba, claro– con “¿Cuánto vale el show?”. Pero entre “American Idol”, Susan Boyle y YouTube hicieron lo suyo y de pronto todo el mundo andaba copiando al programa británico. Comprarlo –como terminó haciendo Chilevisión– implicaba no sólo el costo de una licencia internacional exitosa, sino también asumir el enorme costo de producción que implica hacer castings masivos en varios puntos del país. Eso es parte esencial de la licencia, y se entiende por qué: el programa tiene que dar la impresión de que todos pueden tener su oportunidad. Por supuesto, tener la oportunidad en escena no es lo mismo que tener la oportunidad en pantalla, y esa es la belleza de la fórmula que “Talento chileno” ha aplicado tan bien: no asistimos a cada presentación, ni a las presentaciones enteras. Sólo vemos las partes entretenidas. Con una edición hecha para los nativos de la era del zapping y un sentido del ritmo impecable, “Talento chileno” es un picoteo de personajes cuya meta parece ser menos encontrar talentos que divertirse a costa de los que van quedando en el camino. Excepto, claro, cuando se ponen a hacer beneficencia.
Los capítulos dedicados a las audiciones han cojeado en tres puntos que ensucian la experiencia televisiva. Primero en la búsqueda de impacto: no se puede tener en todos los países, en todas las temporadas ni mucho menos en todos los capítulos un o una “Susan Boyle chilena(o)”, ni un “Billy Elliot chileno”, quizás ni siquiera un “talento chileno”. Pero la persistencia en intentar crear momentos o personajes de manera tan deliberada llega a ratos a ser tan gruesa que pierde el halo de verosimilitud necesario en programas que venden la ilusión inclusiva como éste (aunque convengamos en que es un alivio ver concursando a gente más o menos común y corriente).
Segundo: esto es un programa para divertirse, no para hacer beneficencia ¿o sí? Por el escenario han pululado ciegos, discapacitados intelectuales y físicos y una serie de niños que, digámoslo, talentosos–talentosos no parecen. El problema es lo que generan en el jurado: una actitud paternalista y melosa donde premian con la clasificación el esfuerzo, el coraje, la fuerza para vivir o todo lo que les costó hacerse el traje de rancheros. Entiendo que ahora que comienza el concurso de verdad el criterio se pondrá más exigente, pero hasta el momento esa parte del espectáculo no ha sido agradable. Lo que nos lleva al punto tres: el jurado. Este ha sido el programa consagratorio de Francisca García–Huidobro, la ex villana femme–fatale que acá ha decidido mostrar que tiene corazón. Buen negocio para ella, pero no tan bueno para el jurado en total, que a menudo queda desequilibrado: con un cariñoso Rodrigo Díaz y un a menudo corazón–de–abuelito Antonio Vodanovic, falta una mayor diferenciación de roles. Quizás por eso no se ve mayor dialéctica entre ellos (lo que es parte de la fórmula), algo que hace falta.
“Talento chileno” es un avión, pero es también muy exigente: en cuatro capítulos su fórmula se gasta, se hace predecible y requiere de nuevas maniobras. Habrá que ver en las próximas semanas cómo despega el programa, y quién pilotea.
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Posteado por: Enrique Fuenzalida 22/10/2010 15:26 [ N° 1 ] |
Yo lo encuentro super parecido a "Chile país de Talentos", el concurso del programa Alfombra Roja de Canal 13. Tan parecido que yo creo que sí es una copia a "Chile país de Talentos" y los demandaría por plagio. Comprar esa licencia de “Britain’s got talent” fue solo una excusa para poder hacer lo mismo pero a otra hora. Pero no importa. Lo importante es que es un programa que divierte y eso es algo que a los televidentes beneficia. |
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Posteado por: Nicolás Stuart Larrain 22/10/2010 20:31 [ N° 2 ] |
Posteado por: Señor Fuenzalida, creo que está confundido. "Chile país de talentos" fue una mala copia de Britain´s got talent, pero sin pagar la licencia. Talento chileno es una versión más de Britain´s got talent, como existe en muchísimos países, previo pago de la licencia. |
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Posteado por: KATHY PARRA CARDENAS 31/10/2010 13:40 [ N° 3 ] |
el programa lo encuentro fome y la mina del jurado, no sé como se llama ni quien es....es muy sobreactuada....es demasiado lo que se emociona le pone mucho....noooo lo peor..la verdad es un circo.... |
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Posteado por: Angelica Gonzalez Quezada 28/11/2010 15:26 [ N° 4 ] |
ha si , ese programa, no me gusta, sobreactuado,fome,copia de american idol como dice este señor! |
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