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Martes 17 de Junio de 2008
Yoani Sánchez: La bloguera que revolucionó Cuba

Por Natalia Núñez

Son las nueve de la mañana de un jueves y Yoani tiene unos minutos para dar esta entrevista. Se disculpa por no haber respondido los correos enviados explicando que el servicio de internet en Cuba es precario y caro. Que sólo hay dos cafés que cuentan con red en toda La Habana. Que está absolutamente prohibido que las viviendas particulares tengan acceso a este servicio. Y que es una odisea para ella intentar actualizar su blog a diario. "Conectarse una hora a internet puede llevarte casi la mitad del salario (...) Entonces no me dedico a mirar las connotaciones de mi vida virtual porque no tengo tiempo para eso".

Nacida y criada en Cuba, su infancia la pasó en un barrio del centro. Un vecindario bastante popular. "Creo que es un compactado de toda La Habana donde ves gente muy humilde. Yo vengo de una familia obrera; mi padre es maquinista de trenes, se llama Willy; mi mamá se llama María. Son personas muy sencillas. Él trabajó siempre en el ferrocarril hasta la crisis económica, cuando los trenes en Cuba colapsaron. Y ahora repara bicicletas; y mi mamá, siempre ha trabajado en el tema de los taxis. Pero no maneja, sino que trabaja en las oficinas", relata con orgullo.

Sus abuelos eran emigrantes de España, venían de Asturias e Islas Canarias. Yoani creció junto a su hermana, un año mayor. Se llama Yulia, o sea, también es de la generación "Y": gente con nombres que comienzan o contienen una y griega, nacidos en la Cuba de los años '70 y '80. Son las personas a las cuales está dedicado el blog donde Yoani escribe sus columnas desde hace poco más de un año. Y es, justamente, gracias a esa página que ella se ha convertido en un ícono mundial con millones de lectores y visitas que deboran sus escritos. Incluso en las calles de Cuba la detienen para comentarle sus últimas ideas. Así, sin proponérselo, esta cubana encabeza hoy una tendencia que crece con fuerza en el cibersespacio, que está jugando un rol fundamental en formar opinión y donde han sido especialmente las mujeres las que se han destacado.

A Yoani también la censuró el gobierno cubano en marzo pasado. "Está claro que no me apoyan", dice ella con humor. Desde esa fecha su blog es inaccesible desde los sitios públicos de Cuba. Y sólo puede actualizarlo a través de amigos extranjeros a los cuales les envía por e–mail los textos. Y ellos los suben al blog. El gobierno tampoco le dio autorización para viajar a España a recibir el premio Ortega y Gasset, del diario El País, que ganó en la categoría de Periodismo Digital en abril pasado. "Por un lado estuve triste por no estar ahí, en una ceremonia que me merecía; haber perdido esa noche que nadie me la va a devolver nunca. Pero, por otro lado, lo celebré con mis amigos y familiares en el mismo momento en que en Madrid se estaban dando los premios".

Todos los contenidos de su blog los genera en su casa. Los tipea, los guarda en un disquet, y cuando puede tener acceso a internet los sube. Esa astucia para difundir sus escritos a pesar de los obstáculos, y los contenidos de los mismos, le significaron recibir ese reconocimiento.

"No me lo esperaba para nada. Pasé del estupor de no es posible, ¿cómo es eso?, a un profundo sentimiento de responsabilidad, de decir ¡ay Dios mío, en qué me he metido! De alguna manera esto implica también un reto y una responsabilidad. Yo sólo era una ciudadana que escribía su día a día y sin embargo he recibido un premio. La opinión del ente anónimo está causando mucha importancia en el mundo y, de alguna manera, está removiendo todos los connimo está causando mucha importancia en el mundo y está removiendo los conceptos del periodismo tradicional y serio".

- ¿De dónde surge la idea de su blog?

- Llegué a un punto de saturación de preguntas, frustraciones, crónicas de cada día que no se veían reflejadas en los medios. Creo que nació de ese abismo que hay entre lo que nos pasa, lo que nos quiere hacer creer la prensa que somos, y lo que realmente somos. Fue precisamente el conocer la existencia de los blogs, el saber de esa infraestructura tan personal que permite hablar en primera persona, que permite arranques emocionales, que permite que uno no tenga que ser un especialista en comunicación, ni un analista político para atreverse a crear un blog, lo que me llevó a publicarlo.

- Pero eso tuvo sus costos para usted, ¿no habría sido más fácil no hacerlo?

- Esa es una elección de vida, las personas eligen vivir al margen de todo y encerrarse en su burbuja o mantenerse conectadas con la realidad. Yo personalmente ya he probado la burbuja, el ostracismo y la evasión. Y, en mi caso, que soy una persona a la que le duelen las cosas que siente y lamenta las cosas que le pasan, no funciona ese tema de la evasión. Ya lo he probado todo: he hecho yoga, tai chi, he ido al gimnasio para evitar conectarme demasiado con los problemas de cada día. Pero en mi caso no funciona. Necesito que me expliquen, exijo información y leer la prensa cubana es un magnífico ejercicio. Sobre todo para darme cuenta de lo que no se dice. Además, no me gusta hablar de lo que no sé. Normalmente escribo sobre cosas que me pasan, me gusta tener al menos la lectura de la prensa para decir: yo lo he leído, yo lo vi, no es algo que me han contado ni he especulado. Lo conozco. Y eso me da la base para poder hablar de las cosas que pasan en mi país y contárselas al mundo.

El matrimonio en Cuba

Cuando terminó el preuniversitario, algo así como la enseñanza media, quiso estudiar periodismo. Le gustaba mucho esa carrera, pero no fue posible porque no tenía las calificaciones necesarias. "Son esas ironías que tiene la vida: nunca estudié periodismo, pero bueno, ahora soy conocida como periodista", remarca.

Decidió ingresar al pedagógico, a un instituto que tiene Cuba para ser profesora de español y literatura. "Pero después de dos años comprendí que no me interesaba la pedagogía, sino la literatura. Después de muchas complicaciones, me cambié a la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana a estudiar filología hispánica". Justo en ese momento nació su hijo Teo, que ahora tiene 12 años. Para Yoani, que recién había cumplido los 20, fue muy complicado llevar la universidad al mismo tiempo que la maternidad. "Era realmente difícil. Eran los años de crisis económica en Cuba y tuvimos que hacer maromas mi esposo, mi hijo y yo para poder sobrevivir".

No se ha casado. Su marido y ella están juntos sin papeles hace quince años, lo cual es muy típico en Cuba. "Eso se llama una unión consensual por amor y no por papeles. En Cuba la diferencia entre estar casado con papeles o sin papeles es prácticamente ninguna. El matrimonio con papeles en el mundo en general es importante por el tema de la división de bienes, pero como en Cuba la mayoría de las personas de mi edad no tienen patrimonio, entonces no hay nada que dividir. El matrimonio pierde importancia".

Yoani vive con su marido varios años mayor que ella. Se llama Reinaldo Escobar, es periodista y también tiene un blog que se llama "Desde aquí". A él le fue prohibido ejercer su profesión en la etapa de la Perestroika y la Glasnost. "Él trabajaba en el periódico 'Juventud Rebelde', que es el segundo diario más importante del país. Empezó a publicar una serie de artículos críticos y fue expulsado de su profesión".

Ha tenido que desempeñarse como mecánico de ascensores. "Vivimos en un apartamento que él construyó en los años '80 cuando en Cuba existía un concepto que era la microbrigada. Eso permitía a personas que no tenían casa, agruparse, recibir asesorías, materiales y construir. Durante cuatro años él trabajó haciendo este bloque estilo yugoslavo donde vivimos, y después durante veinte años pagó una mensualidad para poder llegar a la propiedad de la casa que ya tiene".

Ése es su refugio. Yoani está agradecida de tenerlo porque sabe de antemano, y así lo ha expresado en su blog, que el tema de la vivienda en La Habana es realmente muy complicado. Ella describe su casa: "Es un edificio de concreto de 14 pisos, yo vivo en el último, muy feo por fuera. Sin embargo, precisamente nuestro apartamento por estar arriba, tiene mucha luz y aire fresco que con las temperaturas de La Habana es muy importante. Lo hemos llenado de plantas, de libros", dice. Le gusta mucho su casa. Dice que se parece a las personas que viven en su interior.

"Para el entorno de mis cosas o mis atuendos personales me gusta seguir una premisa que decía mi abuela: Pobre, pero limpia. O sea, la limpieza y la higiene sí son importantes. Yo como mujer, por ejemplo, nunca me he maquillado. Amo las cosas naturales, que no esconden algo debajo. Y me encantaría llevar mis canas y mis arrugas con mucha dignidad toda mi vida. No me pongo ropa de marca. Hago mucha de la ropa que me pongo, me la coso o me la ajusto, me la arreglo, reciclo mucho. Y gracias a que no uso maquillaje ni me pinto las uñas ni me saco las cejas, todo ese tiempo que podría ocupar en eso, lo dedico a leer, a escribir y a conocer mi realidad". De hecho, cuenta que tiene varios textos sobre su velador: poesía, teoría, novelas. Autores cubanos, brasileños, hispanos. "Soy una devoradora de libros desde pequeña. Pasé muchas horas en mi infancia leyendo gracias a que mi papá, pese a que tenía una formación educativa muy baja, siempre nos inculcó la lectura".

Yoani dice que una de las cosas que marcan la vida en Cuba es que muchas veces no hay una rutina para seguir. No es posible planificar un día. "Siempre aparece un imprevisto", explica. Sus jornadas parten a las 6:30 de la mañana para levantar a su hijo para la escuela secundaria. "Tenemos que organizar todas las cosas que él necesita: llevar el desayuno, planchar el uniforme. El niño sale para la escuela a las 7:30 y a partir de ese momento, nos dedicamos a un montón de tareas que cada día son diversas: desde hacer una cola para comprar el pan, salir a buscar el periódico, organizar un turno médico, algún trámite burocrático. La mañana la dedicamos a los temas domésticos".

- ¿Cuánto dura una cola para el pan?

- Pueden ser cinco minutos o una hora, depende de si ese día la panadería produjo lo suficiente, si ha habido un corte eléctrico, en fin. En Cuba, los días van con los problemas y dificultades que tiene cada uno. A las 12:30 tenemos que llevarle el almuerzo al niño, porque en las escuelas secundarias en Cuba ellos sólo reciben un poco de yogur y un pedazo de pan. Y bueno, nuestro niño está muy flaquito.

- ¿De qué manera la ha afectado la dificultad del alimento para criar a su hijo?

- Todas las mujeres en Cuba, que sigue siendo machista, son las que se encargan del tema de la cocina. En mi casa es diferente porque mi marido es feminista y compartimos las tareas. La mayoría de las mujeres en Cuba somos magas para poder inventar lo que hay que llevarse a la boca. Los precios de los alimentos están elevándose cada vez más, la variedad es muy escasa, y de veras, es una verdadera segunda jornada laboral crear la comida. Yo me preocupo porque viví los años más duros del período especial y arrastro ciertas secuelas físicas de eso. De alguna manera mi hijo también nació en medio de una crisis económica, y tiene una talla y un peso por debajo de la media de lo que debería ser para su edad. Eso me crea cierta angustia. Pero, por otra parte, le damos prioridad al tema de la alimentación del niño. Lo vivo con estrés como la mayoría de las madres cubanas, con cierta desazón y con alivio cada vez que termina un día cuando digo: bueno, hoy pude ponerle dos platos de comida al día. Uno al mediodía y uno en la noche. Pero ha dejado de angustiarme el mañana, porque si vivo así todos los días, termino con una úlcera gástrica muy rápidamente.

Para tener dinero, Yoani hace traducciones del alemán al español, le muestra la ciudad a algunos turistas, enseña español a extranjeros, pero es un trabajo inestable. "Como tenemos un techo podemos soportar esos meses sin trabajo; nos quedamos en casa leyendo y escribiendo".

4 Comentarios publicados
Posteado por:
Mateo Clevermind Testa
17/06/2008 10:14
[ N° 1 ]

Como siempre una "mujer" sacando la voz por los "machos"
Hijita y que no te oiga Fidel,le dará un infarto.

Posteado por:
Italo De Barbieri O.
17/06/2008 12:12
[ N° 2 ]

el otro dia escuche aqui en italia en una comida de amigos, que unos brasileros comentaban de esta Sra., en donde en el grupo habian 2 cubanas. La conversa se baso en este blog que mantiene y lo famosa que se ha transformado.El tema en si se desvirtuo por que las cubanas defienden a raja tabla de que en Cuba se vive bien y sin problemas, y que si hay carencias, las saben suplir.

No quise dar mi vision que tenemos los chilenos, pero pude observar que se siente feliz de como son y que al contrario,ven que la vida aqui en europa es desmotivante y frustrante, que falta trabajo, no existen los amigos, que la gente es poco calida, y que no disfrutan de las cosas simples de la vida.

Me quede impresionado de oir tales comentarios ya que aqui tienen buen pasar, estan casadas con italianos, pero aun asì, prefieren su isla.

Vaya uno a entender!

Posteado por:
Silvia Riquelme Aravena
19/06/2008 21:41
[ N° 3 ]

Me encantó la vida de esta mujer, que es un ejemplo para muchas otras. Creo que tuvo un justo reconocimiento con el Premio de Periodismo Digital. ¡Qué bueno que Revista Ya se interese en estos casos!

Posteado por:
( ApS )
19/08/2008 17:57
[ N° 4 ]

¿O sea es la Consuelo Aldunate de Cuba?

:-)

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