Neva Milicic
Martes 14 de Octubre de 2008
La madre que quisiéramos ser

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*La autora es sicóloga

Si hay un mandato poderoso que se entrega a las mujeres en su socialización, desde que son pequeñas, es el de de ser “una madre perfecta”. Con ese parámetro de perfección desde el nacimiento y durante toda la crianza, las madres intentan acercarse al ideal de maternidad que se han forjado. Por supuesto la brecha entre lo que se quisiera ser y lo que objetivamente se logra realizar suele ser enorme, con las consiguientes culpas que ello acarrea.

Hay dos conceptos, en la literatura psicológica, que pueden ayudar a aliviar las culpas, de las madres ante la distancia entre lo querido y lo realizado. Uno es el concepto elaborado por Christiane Collange, en el sentido que la madre perfecta no existe. Desde el momento que somos seres humanos, es inevitable que las madres se cansen frente a las múltiples tareas que supone la educación de un hijo. Es prácticamente imposible no perder la paciencia, cuando un niño rompe algo, a pesar de habérsele advertido que no lo tomara; ponerse rabiosa frente a la tozudez que a veces manifiestan los niños haciendo exigencias que los padres no pueden satisfacer.

Por supuesto esta aceptación de las imperfecciones y errores que se pueden cometer en el proceso de ser madre, no significa asumir una actitud autocomplaciente y persistir en los errores cometidos. El tema de la frecuencia y la intensidad de los errores es lo que importa, equivocarse ocasionalmente y en cosas pequeñas es absolutamente normal y los niños(as) no se verán afectados de manera definitiva. Por el contrario, los errores graves y reiterados como el maltrato, provocan efectos devastadores en el psiquismo infantil.

Otro concepto que puede ayudar a tener una actitud de comprensión hacia nosotros mismos, es el concepto acuñado por Bruno Betthelheim de “ser un padre suficientemente bueno”. Desde esa perspectiva no perfeccionista, pero si centrada en las necesidades de los hijos, es bueno mirarse con honestidad y retomar aquellas ideas que nos parecen centrales para cumplir con el rol maternal, y así poder evaluar cómo nos sentimos en el actuar como madres. Esta evaluación no debe transformarse en una mochila a cargar, sino que convertirse en ideas que iluminen el camino.

Un tema que no es menor en la evaluación del rol materno es si nuestras expectativas de hacerlo en forma perfecta, se adaptan a las necesidades de cada hijo en particular. Por ejemplo, un niño que por estructura de personalidad tiende a ser más rígido e inflexible, sería poco inteligente emocionalmente, abrumarlo con muchas normas que le harían más difícil tener una actitud flexible frente a la vida. Por el contrario, si a un niño le cuesta organizarse y cumplir será necesario tener un sistema de normas claras y predecibles, que sin ser excesivas se cumplan.

El tema central en una maternidad nutritiva es la capacidad de crear vínculos positivos con los hijos a través del cuidado y el afecto expresado en forma cotidiana. Estos vínculos son la base para que los niños se desarrollen mejor. Es el vínculo amoroso que tienen con su madre y/o con su padre el que permitirá que ellos sientan que son una fuente de felicidad para sus papás. Para lograr este objetivo es necesario que los padres expresen con frecuencia y con intensidad a sus hijos cómo y cuánto los quieren.

Los niños dicen con frecuencia cuando les preguntan qué los hace felices: “Que mi mamá me regalonee” y el regaloneo adquiere formas diferentes según la edad y las características de los niños, pero siempre produce esa sensación de bienestar profundo que da el hecho de sentirse querido. El amor de los padres -y especialmente el de las madres- es el único afecto incondicional y es indispensable ser generosos/a al expresarlo.

Aunque haya una distancia importante entre lo que usted quisiera ser como madre y lo que realiza, no olvide que lo más importante para los hijos es sentir su cariño en cosas simples como por ejemplo, salir a pasear, leerles un cuento, prepararles sus comidas preferidas, cuidarlos y consolarlos cuando están tristes, en el marco de un vínculo amoroso. Sólo así nos transformaremos en madres suficientemente buenas.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
EDITH TELLO SEPULVEDA
14/10/2008 11:39
[ N° 1 ]

Estimada Neva.
Siempre leo tu columna pero nunca había tenido el gusto de escribirte hasta ahora.
Para mi no hay un título que me de más orgullo tener que el de ser madre. Estudio, trabajo, soy dueña de casa, me gusta viajar, pero absolutamente encima de todo tengo a mi hija como prioridad número 1. Es mi alegria de vida, me siento muy feliz cuando conversamos, nos reímos, copuchamos. Y la verdad es que jamás me he cuestionado si lo estoy haciendo bien o mal, simplemente vivimos nuestra vida de forma libre, no me canso de decirle que la amo, mi instinto natural es abrazarla, acariciarla, protegerla.
Nunca me he considerado perfecta en ningún ambito de mi vida, al contrario, pero todo lo que se refiere al angel que Dios me dió, estoy segura al 100% que todo lo bueno que existe en mi lo recibe ella. Me siento inmensamente feliz de ser madre.

Posteado por:
Ana Maria Soledad Bascur Muñoz
14/10/2008 23:13
[ N° 2 ]

Desde que supe que iba a ser madre, nunca supe lo que seria sentir el corazon fuera de mi cuerpo, cuando vi a mi hija por primera vez supe que yo era la madre perfecta para ella, es curioso darse cuenta que antes de que ellos nazcan una se atemoriza pensando en que voy a hacer cuando llore mucho, o como sabre si le duele algo, cuando lo unico que hacen si algo les falta y/o les incomoda es llorar, Dios!! que desesperacion, cuando pasan y pasan las horas de la madrugada por el reloj, y no puedes lograr que concilien el sueño cuando lo unico que quieres es dormir... Cuando ya estan mas grandes y dominan un poco el habla, se hacen entender y vaya que lo hacen, mi vieja chica es exigente, tincuda, amorosa cuando quiere y con quien quiere, pero lo que me roba el alma es cuando me dice mamá! desde el otro lado de la casa, y aunque se caiga la ropa recien lavada, aunque se quiebre un plato, aunque la basura no caiga a la bolsa y tenga que barrer de nuevo ella me encuentra ahi, me abraza, me besa, me sonrie con sus ojos, no hay nada mas maravilloso en el mundo, independientemente de como o con quien la haya tenido, mi vida gira en torno a ella, y por ella procuro que su entorno familiar sea el mas normal y feliz posible.
Tengo un gran desafio con ella y ojala Dios me de la fuerza, la sabiduria y la paciencia (me preparo a futuro) para guiarla.

Con cariño, muy buena columna.

Posteado por:
Macarena Haussmann
15/10/2008 11:37
[ N° 3 ]

Cuando nacio mi hija senti que me habia enamorado de verdad por primera vez en la vida...un sentimiento que cumple con todos los conceptos de incondicionalidad de los cuales tanto se habla al mencionar la palabra amor.
Si, me he cuestionado muchas veces si estoy haciendo bien o mal las cosas como madre..siento que es parte del proceso de aprendizaje, que es una forma de mirarme sin estancarme. Trato de manera constante retroalimentarme con mi marido y hacer lo mismo con el como padre, y por su puesto no excluir las sensaciones de mi niña, que aunque es pequeña, no deja de ser certera. Es tremendamente importante tener en cuanta que somos una constante de enseñanza, por lo que en la medida que seamos capaces de reconocer nuestras fallas, como madre en este caso, potenciaremos buenas madres y padres en nuestro hijos.
Pase lo que pase, acariciar, besar , conversar, jugar...es la clave.

con cariño

Posteado por:
Isel Slater Orellana
16/10/2008 12:31
[ N° 4 ]

Tengo dos hijos, como toda mamá los amo profundamente, siento que soy la mejor mamá que podrían tener. Nadie se puede comparar, pues así como soy diferente a otras mujeres, mis hijos también. Si otra persona analiza mi forma de actuar como madre, obviamente va a encontrar detalles, yo sólo puedo decir que así como mis hijos crecen, yo crezco con ellos, yo también aprendo, sólo he sido madre desde hace 6 años, y mi desafío diario es entregar lo que ellos necesiten para aprender a vivir en este mundo cada vez más problemático.

Posteado por:
Ana Veglia Baeza
16/10/2008 12:52
[ N° 5 ]

TODO lo que se haga debe llevarse a cabo intentando hacerlo lo mejor posible.
Sabemos que somos humanos, pero partir desde ya aduciendo que plantearnos hacer bien nuestro trabajo, el que sea, nos puede generar culpas si lo hacemos mal, me parece una pésima premisa.
"Ser un padre suficientemente bueno" ¿según quién? Una madre que golpea brutalmente a sus hijos, una madre alcohólica, una madre irresponsable, seguramente tendrá criterios que la hagan creerse "suficientemente" buena. Pero sabe que no es lo que debiera ser.
¿La idea es que aceptemos de partida la mediocridad para sentirnos bien con nosotras mismas sin gran esfuerzo?
No anima precisamente a la superación personal...
Mis hijos son la mayor responsabilidad que puedo tener en la vida. No sólo porque los amo entrañablemente, sino porque de mí depende su formación, sus valores, sus herramientas para afrontar sus vidas.
Me necesitan especialmente cuando las cosas van mal, cuando inevitablemente asoma la frustración, la injusticia, el desamor o la traición, y tengo que saberlo, tengo que conocerlos, tengo que apoyarlos. Tienen que poder contar conmigo en todo y para todo.
Definitivamente no basta con que como madre no sea muy mala.

Posteado por:
Ximena Alejandra Gonzalez vega
16/10/2008 13:39
[ N° 6 ]

Soy mama hace diez años, de un pequeño exquisito...... lo tuve joven pero tengo que reconocer que me llena el alma,creo que es lo mejor que he hecho en mi vida... trato de no cuestionarme si lo hago bien o no.... solo lo vivo cada dia lo mejor que puedo..... me encanta abrazarlo, llenarlo de besos, aunque el se averguense de que lo haga, porque ya es grande...... me encanta, soy muy feliz siendo su mami!!

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