Neva Milicic
Martes 20 de Enero de 2009
Hasta las mamás merecen descanso


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Cuando las autoras Susan Callahan, Anne Nolen y Katrin Schumann, escribieron el libro que lleva el título que tomé prestado para esta columna, buscaban ayudar a las madres, a cambiar su actitud mental y la rutina cotidiana, a través de un viaje hacia sí mismas que les permitiera cuidarse.

Uno de los elementos claves para las autoras para tener una maternidad positiva, es no perder la conciencia de sí misma. Relatan la experiencia de una de ellas que un día que se sentía tan agobiada por las demandas domésticas se puso a llorar amargamente, después de lo cual decidió hacer tres listas para superar la crisis que estaba pasando.

La primera lista es la de “los no quiero”, que tiene que ver con los límites que es necesario ponerse para no sentirse sobrepasada. Por ejemplo: No voy a trabajar después de las diez de la noche. No voy a aceptar que me endosen trabajos que no me correspondan.

La segunda es la lista llamada “Necesito”. En esta lista —que a mi juicio es esencial— hay una conexión con las necesidades, que son indispensables para conservar un adecuado nivel de salud mental.

Conversando con una madre de familia numerosa. Ella que era sin duda una madre excepcional, me contaba que hizo la siguiente lista: “Yo necesito para conservar una actitud equilibrada y positiva hacia mi familia”:

- Dormir al menos siete horas.

- Que mi familia especialmente mi marido reconozca y valore mi trabajo.

- Tener una tarde para tomar un café con una amigo/a.

- Que mi marido me ayude en forma sistemática, y

- Tener un poco de tiempo para mí.

La tercera lista que las autoras llaman “¡Hazlo tan pronto como sea posible!”, se refiere a esas cosas que figuran entre los pendientes, que se van postergando indefinidamente y que pesan en la conciencia, más que el hacerlo de inmediato.

Esta misma mamá hizo una lista que incluía llevar a sus dos hijas al vacunatorio, inscribirse en un gimnasio, ordenar los clóset y partir a comprarse dos tenidas, porque ella las necesitaba para sentir que se quería un poco. Cuando realizó estos pendientes, relataba sentir una enorme sensación, de liberación, ya que reconocía que el postergarlos le producía preocupación y un cansancio enorme. Cada vez que ponía un ticket a algo hecho, le producía según ella una alegría casi infantil y un gran alivio.

Las autoras plantean que “vale ser un poco egoísta” y tratarse a sí misma con mayor compasión y amabilidad, ya que ello permitirá recuperar el equilibrio emocional, el autocontrol y así podrá ser más paciente con los que están alrededor.

Una madre que no se trata bien a sí misma, con dificultad tratará bien a sus hijos. Es posible que cumpla con las rutinas, pero sus hijos no encontrarán en ella la alegría y la ternura que necesitan para crecer sanos emocionalmente.

Uno de los temas centrales es el dedicar tiempo al cuidado personal. Si las madres que tienen que dedicar tanta de su energía a cuidar de otros, no se cuidan, es normal que a menudo tengan una sensación de fatiga, malestar y tristeza. Por lo tanto en la lista de prioridades cuidarse es esencial, ya que por buena que sea la salud, si no hay espacio para el autocuidado, el riesgo de enfermarse es enorme.

A veces para lograr el tiempo y el espacio para cuidar de la salud y de la belleza, es necesario pedir apoyo a familiares, contratar —si ello es posible— una ayuda suplementaria y si no ver cómo delegar algunas funciones.

Hay que aprender a escuchar al cuerpo, porque él registra las tensiones. Es necesario aprender a escuchar la voz interior que va señalando cuáles son las necesidades de descanso, y buscar caminos para lograr disminuir la sobrecarga que, muchas veces, supone la educación de los hijos. Recuerde que hasta las mamás merecen descansar.

6 Comentarios publicados
Posteado por:
Francisca Lepe
20/01/2009 10:25
[ N° 1 ]

Hola Neva.
Sentí que al momento de describir a esa mujer me estuvieras indicando a mi. Tengo tres niños pequeños, trabajo, estudio y soy dueña de casa. Un día cuando los niños estaban peleando, mi marido viendo futbol, el perro ladrando y el gato caminando entre medio de mis piernas, simplemente me sente y me puse a llorar. No entendí como pude haber cambiado tanto desde soltera hasta ahora. Me vi y no me reconocí. Ese día tomé mi cartera, me subí al auto y anduve vitriniando toda la tarde, me junté con una amiga soltera que lo único que me contaba era de sus viajes, yoga, amoríos y demases y yo contando todas mis penurias...
Cuando llegué a mi casa y vi que no estaba incendiada y que estaban todos vivos, me di cuenta que perfectamente podían preocuparse ellos mismos de ellos mismos y no yo estar encima de ellos para que tomaran onces, hicieran las tareas, se bañaran, etc.
Sigo trabajando, estudiando, siendo dueña de casa y además ahora hago yoga, y eso para mi, es mucho.

Gracias.

Posteado por:
Mabel Cortes Gomez
20/01/2009 10:56
[ N° 2 ]

Increiblemente ayer escribí sobre esto en mi facebook, porque el tema me está pasando la cuenta hace algún tiempo ya. No sabes lo bueno que es encontrar este arículo, justo ahora que estoy en medio de esta misma crisis. Parece que a veces uno necesita que alguien que entiende del tema (coo tú) "te de permiso" para preocuparte por tí. Muchas gracias por el artículo, me sirve muchísimo...

Posteado por:
Sybil Vera Vera
20/01/2009 13:42
[ N° 3 ]

Querida Neva: a mi la culpa diaria de no sentirme una buena madre, una buena dueña de casa me persigue, y cuando me doy unos "espacios de descanso" no los disfruto, sé que soy demasiado autoflagelante, pero no he podido revertirlo.

Ahora quiero darme la oportunidad de hacerlo, voy a empezar con la lista de "hazlo lo más pronto posible" para poder ir cerrando esas cosas que no me dejan tranquila.

gracias por tu columna

Posteado por:
Jessica Castillo Manso
21/01/2009 18:08
[ N° 4 ]

Benditas sean aquellas madres que pueden darse tiempo para sí mismas, envidia es lo que lamentablemente me brota de éste artículo y pena por no poder hacer lo mismo.
Cuando se es madre soltera y no cuentas ni si quiera con alguien que cuide de tu hijo no es mucho el tiempo que puedes decicar a tí misma. Uno porque no puedes pagar a terceros, dos porque la culpa carcome los pensamientos y emociones por tan sólo en pensar pedir ayuda (se supone que una lo trajo, una se hace cargo) y tres porque con el tiempo el cuerpo, la mente y los sentimientos se acomodan a la nueva situación de que ya no eres tu prioridad y que tu espacio disminuye, así como las energías y las ganas de vivir, que sólo un hijo es capaz de mantener.

Posteado por:
betsy aguayo gomez
22/01/2009 03:25
[ N° 5 ]

espectacular, increible, me describiste.

Posteado por:
Alejandra Carolina Sartori Ormeño
28/01/2009 18:08
[ N° 6 ]

Al leer éste artículo, sentí ganas de comentar una vivencia, que muchas veces es interrumpida por hechos de importancia mayor...mi Madre...Bueno al comienzo me sentía agobiada, por pasar sola en casa con la rutina diaria de una mujer y los quehaceres hogareños, después de terminar me sentía vacía, sola, el no tener quien conversar y solo esperar la noche para estar con mi marido e hijo, me entristecía, siempre pensando que hacer..hasta que un día, me dije:"no puedes seguir en éste ritmo, estoy mal y continuaré mal si sigo asi", por eso cada día me levanto cumplo con los quehaceres diarios, leo la lista en la cual anote muchas cosas para realizar, y de las cuales me ha servido mucho ya no me siento sola, además de realizar trabajos de artesanía en casa escuchando música o mirando tv.,..claro que no puedo negar la tristeza que siento por la ausencia de mi padre y por sufrir una enfermedad que me ataca de vez en cuando, de cuando en vez y eso me aflije demasiado pues no puedo hacer nada de nada llegando al grado de llorar...pero siento a la vez una satisfacción muy grande y es que en mi vida la mayor felicidad es tener un hijo maravilloso y un esposo que juntos me aman y se preocupan de mi...esto aplasta cualquier pena o aburrimiento en mi alma.

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