
Yoani Sánchez
Bloguera cubana, autora de Generación Y
Hay una falsa impresión —muy extendida— de que los enamorados son gente con la cabeza por las nubes, con mucha torpeza ante los detalles prácticos. Sin embargo, hay romances que le deben su sobrevivencia a acciones muy bien organizadas y calculadas desde el principio. En esta ciudad donde vivo, por ejemplo, las parejas piensan con antelación si irán a vivir a casa de los padres de él o de ella, ante la indigencia habitacional que les evita tener un nido propio. Saben que a la decisión de convivir le cuelgan un montón de trámites burocráticos, como el angustioso cambio de dirección y el registro en el mercado racionado.
Los hay, como Ricardo, que evitaron durante años complicarse la vida con un noviazgo estable. No obstante su propósito, el verano pasado conoció a Niurka y todas sus protecciones cedieron ante esta santiaguera de veinte abriles. Vivieron días intensos entre la habitación que les prestó un amigo y los bancos de los oscuros parques habaneros. Él le aclaró que no quería compromiso, pero con un beso de ella se esfumó su resistencia ante la nueva relación. Al llegar abril ya no podían separarse ni un día, sin conversar largo y tendido desde los congestionados teléfonos públicos. Él replanteó sus planes y le propuso que emigraran juntos, pues ninguno tenía ni propiedades ni proyectos que los ataran aquí.
En agosto Ricardo se casó con una inglesa de casi dos metros y Niurka hizo de testigo en la opulenta boda. Cuando la novia oficial se entretenía en saludar a los amigos, ambos cubanos se lanzaban miradas prometiéndose una ceremonia más bella —para ellos dos— en el futuro. El avión de él salió antes de que llegaran las lluvias de septiembre, y lo llevó hacia un idioma del que apenas manejaba una decena de palabras. Con las primeras monedas ganadas, llamó a su amante amulatada y le contó todo lo nuevo que había visto. Comenzó a trabajar en un bar y a ahorrar dinero para el ansiado proyecto de la reunificación con Niurka. Su esposa legal apenas si notó que Ricardo pasaba mucho tiempo mirando a un punto indefinido frente a sus ojos.
Mientras, en esta ecléctica urbe que es La Habana, la afligida ex novia buscaba el trampolín que la acercara al Londres gris donde vive él. Se compró algunas faldas muy cortas y comenzó a frecuentar los sitios donde los turistas van a buscar chicas dulces y bellas. No le dijo nada a Ricardo, pues entre ellos se habían prometido olvidar los torcidos caminos que los llevarían a estar juntos de nuevo. “Empezaremos desde cero” —se habían dicho— y el paréntesis del actual matrimonio de él sería borrado de la vida feliz que llevarían ambos. De ahí que ella tragó en secó y comenzó a salir con un sesentón radicado a las afueras de París. No fue difícil que la amara, pues la ágil muchacha le dio mucho cariño en las cuatro semanas que él pasó en Cuba. Cuando se despidieron en el aeropuerto ella le dijo en un español claro y despacio “No puedo vivir sin ti” y el solitario europeo tuvo la premonición de una cercana boda.
A principios de enero, el arrobado francés regresó a los brazos de Niurka con su certificación de nacimiento y todos los papeles que necesitaban para sellar legalmente la unión. La noche que se lo anunció, ella logró salir unos minutos y escribir un breve email al ansioso Ricardo: “Ya tengo el anillo. Tú y yo estamos a punto de abrazarnos”. Firmaron el acta de matrimonio un día anodino, que ella nunca narrará a sus futuros nietos. La visa llegó tres semanas después y en estos días hace sus últimos nostálgicos paseos por los escenarios donde comenzaron sus amores con Ricardo.
Niurka y Ricardo se han citado cerca de ese Mediterráneo que en nada se parece al Caribe que los vio nacer. Él le dirá a su esposa que un amigo lo invitó a pescar y ella mentirá, diciendo que va a visitar a una pariente emigrada. Ninguno de los dos sabe cómo arreglarán el entuerto legal en el que están atrapados, pero esos detalles los dejaran para después. Ahora sólo tienen tiempo para amarse, mientras —en diferentes ciudades de Europa— dos engañadas personas han sido el puente para ese reencuentro.
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Posteado por: Víctor René González Ocaranza 10/02/2009 10:21 [ N° 1 ] |
Este 14 de febrero un tormentoso y doloroso amor transita entre Paris y Londres. |
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Posteado por: Gloria Hernandez 10/02/2009 11:49 [ N° 2 ] |
Es el marxisnmo. |
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Posteado por: Jorge Barril Villalobos 10/02/2009 19:28 [ N° 3 ] |
Díar Yoani : yo te he dicho y te digo que eres admirable y te admiro. |
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Posteado por: Jorge Barril Villalobos 10/02/2009 21:32 [ N° 4 ] |
kosas de la güeb |
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Posteado por: María Fernanda Díaz 11/02/2009 04:20 [ N° 5 ] |
Es increible lo que podemos llegar a hacer por amor... |
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Posteado por: Patricia Alvarez 11/02/2009 11:07 [ N° 6 ] |
Me parece bastante horrible la manera fría y calculadora de los personajes de la historia... por los trámites burocráticos que conllevan el "angustioso cambio de dirección" o "el registro del mercado racionalizado" se procede a engañar y causar sufrimiento a los que sirvieron de "puente"? No me parece nada de romántico... más bien amoral |
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Posteado por: Alejandro Eugenio Sekler Raggio 11/02/2009 19:29 [ N° 7 ] |
El verdadero amor, es una fuerza de la naturaleza; en este caso de la naturaleza humana.Así como la fuerza gravedad jamás será vencida por el hombre, al menos sobre la faz de la tierra;el régimen cubano debe ser causante y testigo de miles de historias similares. |
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Posteado por: Jeannie Rivero Rodriguez 11/02/2009 22:15 [ N° 8 ] |
Tal vez nadie entienda esta historia y pensaran en mi paÍs lo calculadores y frios que pueden ser en la isla pero la desesperanza todo lo puede ,yo hasta a mi abuela la tengo a punto de casar con mi primo politico en la habana algun dia nuestro pueblo chileno los entenderan |
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Posteado por: Andrés Abarca 12/02/2009 12:03 [ N° 9 ] |
Moraleja, no confíe en los cubanos. |
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Posteado por: Jorge M Brito 15/02/2009 12:32 [ N° 10 ] |
Creo que no se trata de desconfiar o no de los cubanos, en todo el mundo hay personas confiables y detestables, incluso en chile. Lamentablemente historias como esas son muy reales en Cuba y creo que seran pocos los que puedan entender este tipo de situaciones.Debo decir que pena por los turistas que se casan pues a ellos nadie les puso un arma en la cabeza para hacerlo y es mas que conocido que los cubanos hacen estas cosas para poder librarse del cuativerio en que viven toda una vida. Por lo demas felicitar a yoannis por atreverse a escribir estas lineas y por lo dificil que debe ser para ella estando en la isla.Todos los que logramos salir tenemos una historia mas o menos triste que contar. |
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Posteado por: patricia del rosario muñoz quiroz 15/02/2009 20:00 [ N° 11 ] |
Saben , hace poco tiempo que vengo leyendo la columna de Yoani Sánchez y pienso que todo lo que escribe es verdad, ya que en ese país no hay libertad para nadie y para nada. La admiro por atreverse a contar lo que realmente pasa en la isla. Respecto a El Puente de los enamorados, para nadie es un secreto que esto aún sucede, pués los cubanos en general tratan como sea de salir de ese país, para así poder disfrutar de las cosas básicas, que para nosotros gracias a dios, son como lógicas, lo digo porque hace algunos años atrás conocí a los papás de una compañera de mi hija, dos médicos cubanos , excelentes personas que habían llegado a Chile, arrancando de la falta de libertad de expresión y de otras tantas cosas más. |
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Posteado por: Paz Duran Amenabar 17/02/2009 12:38 [ N° 12 ] |
Gracias Yoani por seguir escribiendonos. |
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Posteado por: ANDRES ECHEVERRIA VIAL 17/02/2009 17:50 [ N° 13 ] |
Yoani, me encantó tu columna. Estoy de vacaciones y quizas por eso pude llegar a leer tu artículo en la revista Ya que no leo normalmente. |
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