Yoani Sánchez
Martes 17 de Febrero de 2009
Trajines de boda


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Dos amigos de mi infancia, reencontrados después de largos años, han decidido casarse en estos meses invernales. Llevan semanas corriendo de un lado a otro para comprar lo que necesitan en la tradicional ceremonia, planificada desde hace un año. Una hermana que vive en Miami les trajo los anillos y han alquilado los trajes a alguien que se dedica a ese negocio ilegal. Mi contribución, para que todo salga bien, es hacerles las fotos del casamiento y de la fiesta posterior, pues un profesional cobraría una suma inmensa por retratarlos mientras se besan.

Un par de niños de la familia acompañarán a los enamorados en su entrada a la iglesia y el abuelo –militar retirado- logró comprar a bajo precio varias cajas de cerveza. La madre de mi amiga está tan nerviosa, que ha visitado varias peluqueras pero ninguna la convence para peinar a su hija el día en que se desposa. Un bulto de revistas de moda, llegadas desde el mercado negro, han servido para encontrar un peinado moderno y acorde con los rizos negros de la novia. Los parientes están tan tensos, que los futuros esposos sueñan con que todo termine por pasar y de la boda sólo quede el recuerdo. Parte de lo que harán el día de su unión, es para complacer a la familia, pues ambos preferirían entrar a una notaría y salir después de unas breves firmas.

La parte más complicada resultará el bufet que comerán los invitados, pues muchos van a saciar su voraz apetito en ese tipo de fiestas.

Algunos llevan una bolsita escondida en la cartera para colocar en ella los panes, trozos de pastel y croquetas, que logran alcanzar de las acosadas bandejas. Ir a una boda y no hartarse de merengue, cerveza o ensalada fría, puede generar muchos comentarios críticos sobre la tacaña familia que organiza la celebración. Es el momento de simular que se tienen muchos recursos económicos, aunque enseguida vengan meses de apretarse el cinturón por los excesos cometidos. Pero eso será después, ahora es el tiempo de derrochar todo lo que se tiene y de pedir prestado si acaso no alcanzara.

La vieja tradición de unirse ante la cruz de un santuario católico estuvo durante varias décadas mal vista por aquellos que anunciaban que “la religión es el opio del pueblo”. Eran los años en que Cuba estaba sumida en el furor ateísta y numerosos jóvenes se casaban vestidos de milicianos, con el fusil al hombro. Las abuelitas sufrían por no ver a sus nietas vestidas de blanco y las uniones libres fueron toda una moda de irreverencia con el pasado. Muchos de los niños de mi generación, nacimos de padres que nunca habían firmado un contrato matrimonial, lo que exhibían como un signo de los nuevos tiempos. Sin embargo, la fe regresó junto con los años más difíciles de crisis económica y los sacerdotes volvieron a oficiar himeneos, para orgullo de las entusiasmadas madres de los novios.

En medio de todo esto, mis enamorados amigos se enteraron que ya no es posible obtener un par de noches en un hotel, pagadas en pesos cubanos.

Desde hace veinte años las personas que se casaban tenían el raro derecho de hospedarse -con moneda nacional- en los hoteles que eran sólo para turistas. Resultaba tan atractiva esta oferta de luna de miel subvencionada, que muchos se unían legalmente sólo para conocer el interior de un bungaló o la abundancia de un desayuno. Ciertos hábiles comerciantes firmaban convenientes matrimonios, para revenderle a otras parejas ya casadas, dos o tres noches de paz y confort.

Cuando los futuros esposos se enteraron que la oferta de un hotel, pagado con el dinero de sus salarios, se había ido abajo, estuvo a punto de zozobrar el casamiento. En aquellos planeados días de intimidad y desahogo, habían puesto partes de sus ilusiones de recién casados.

Ahora, saben que deben compartir con su familia esos momentos tan íntimos de la nueva convivencia amorosa. Sin embargo, la hermana exiliada les ha dado una sorpresa para aliviar la frustración: los invitará a la piscina del Hotel Riviera durante toda una mañana. Con la moneda fuerte que trae de La Florida, dará a los tórtolos unas horas de verdadera comodidad.

5 Comentarios publicados
Posteado por:
Carlos Patricio Lara Ojeda
17/02/2009 10:21
[ N° 1 ]

Yoani:

Primero que todo, gracias por escribir tan bien. Le envidio sanamente por aquello.

En lo medular, las parejas chilenas también se casan con muchas dificultades económicas y por presión social. Muchos de los contrayentes extienden su lista de invitados con el probable regalo anotado a un lado. Si hay muchos y muy pocos regalos, el matrimonio (como ceremonia y fiesta) ha sido un fracaso, una mala inversión.

La realidad cubana es la que usted describe y no la que describen nuestros recién llegados ilustres visitantes a su isla. Eso de clasificar a la gente de acuerdo a su origen es propio del totalitarismo y algún día cambiará.

Tengo un blog,

http://www.lospensadores
libres.blogspot.com/

en el cual he expresado algunas cosas acerca de mi país y mis vivencias en él. Desde ya le invito a conocerlo.

Yoani, de verdad que la isla ha debido sufrir en demasía, pero en todos los países los matrimonios son temerarios gastos de parte de las familias.

Saludos a los contrayentes.

Posteado por:
marcelo gomez gonzalez
17/02/2009 17:49
[ N° 2 ]


Hola:
No veo lo novedoso de la columna, la verdad es que leer sobre las penurias de los cubanos no es nada nuevo, es mas no creo que haya en el mundo alguien que no sepa alguna historia sobre las carencias de la isla. Si vemos el otro lado de la moneda, el matrimonio como institución, o como algo súper importante y necesario para algunas personas, hacen lo imposible para casarse, cuando lo realmente importante es el amor y el respeto, y no la fiesta o la ceremonia, y en chile si que sabemos de eso, de tirar toda la carne para un matrimonio donde se gastan millones,

Posteado por:
rosario mateluna cataldo
19/02/2009 16:53
[ N° 3 ]

Esta es la tercera vez que leo una columna de esta chica. Clara y sin maquillaje. Pero todavía no logro convencerme de la realidad que estampa en sus escritos; y no porque no le crea, que SÍ LE CREO, sino porque no entiendo cómo en nuestro país todavía queda gente que defiende, justifica y alaba los dolores provocados por la "revolución". He oído y leído tanto comentario del "viajecito" de la Presidenta de todos, que cada día me convenzo más que aprovechó la oportunidad para estar don el "ex-presidente" gratis y a costa de todos nosotros. Una cosa que el escuché a la sra. Bachelet y que me quedó muy grabada, fue su opinión respecto del embargo de USA a Cuba y yo le pregunto ¿y qué del embargo que sufrió Chile? Claro, como ella estaba en Alemania en esa época no le importó y hasta hoy JAMÁS he leído algún comentario suyo al respecto. La balanza veo que se inclina para el lado de la conveniencia...Sigue escribiendo Yoani. Sigue mostrándole a los chilenos la VERDAD del "paraíso" cubano. Felicidades para ti y fe en que algún día tendrás otras oportunidades.

Posteado por:
Liliana del Carmen Palacios Moreno
20/02/2009 01:27
[ N° 4 ]

¿es posible que el sagrado vínculo del Matrimonio se utilice para pasar una noche de comodidad y confor?...
¿es posible que seres humanos soporten tantas penurias por querer ser feliz y formar una familia?
¿cómo se puede amar y vivir tranquilamente así?
Admiro tu fuerza, tenacidad y valentía por contarnos lo que es "normal" en tu país.

Posteado por:
Cristián Andrés Moreno Ahumada
30/05/2009 21:00
[ N° 5 ]

Para quien quiera sacarse hermosas fotos para su matrimonio, conozco un muy buen dato: www.fotoboubet.cl tiene mucha experiencia, es muy amable y muy profesional.

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