
Educar a un hijo que presenta problemas de indisciplina en la casa o en el colegio resulta abrumador, y muchos padres declaran sentirse sobrepasados por el tema. No pocos reconocen haber llegado al maltrato físico o psicológico como forma de intentar que el niño logre aprender a no transgredir las normas familiares.
Sin lugar a dudas, la disciplina prepara a los niños para la convivencia social, y es una herramienta educativa que favorece que los niños desarrollen actitudes positivas y valores que permiten tener mejores niveles de aceptación social.
Entre los problemas de disciplina más frecuentes que describen los padres están: no obedecer órdenes, transgredir las normas que se han acordado previamente, contestar a sus padres en forma grosera, mentir para evitar un castigo o para no cumplir con las tareas que les han dado en el colegio.
La disciplina se define como una actitud de respeto hacia las figuras de autoridad y hacia las normas que se debe respetar. Para que las reglas sean más fáciles de cumplir por los niños —no siempre es fácil—, se requiere que éstos comprendan con claridad su sentido. La obediencia ciega, es decir, obedecer sin comprender con claridad el porqué no es un valor.
En ocasiones, la indisciplina de los hijos acarrea un espiral de violencia en la familia. Los padres desesperados y agobiados por la indisciplina del hijo, suelen recurrir a medidas coercitivas en forma autoritaria, y a veces incluso al maltrato físico, lo que obviamente agrava el problema, cayéndose así en un círculo de violencia. Cuando se entra en esta dinámica, es difícil salir.
Por supuesto que hay matices en la percepción de lo que es ser indisciplinado/a. Los padres muy autoritarios tienden a considerar indisciplina conductas que son parte del desarrollo natural de un niño. Por ejemplo, León, de 4 años, pintó la pared de su casa y su padre lo castigó severamente por algo que no es realmente un acto de desobediencia. Simplemente el niño quería pintar y hacer una obra de arte, pero para su padres eso sólo significaba que le había arruinado la pintura.
Hablamos de indisciplina cuando un niño tiene una intención clara de transgredir una norma y desobedecer a sus padres, o bien, de causar un daño en forma intencional.
Una conducta indisciplinada o desafiante del niño obedece a muchos factores; los más importantes son los factores genéticos y los que obedecen a la socialización.
En la impulsividad, un rasgo frecuente es que al niño le cuesta postergar la gratificación, y cuando quiere algo, le resulta muy difícil esperar, reaccionando con poca tolerancia a la frustración, y no aceptando un no por respuesta.
Cuando la indisciplina es muy grave a pesar de tener un contexto familiar adecuado, puede tratarse de algún cuadro psicopatológico, como un trastorno desafiante oposicionista. Son niños que reaccionan oponiéndose a la autoridad, o bien, un trastorno disocial. En estos casos es necesario pedir ayuda especializada.
Sin duda, los problemas emocionales también contribuyen a la indisciplina de los niños. Sentirse abandonado, maltratado, poco querido o sentirse sobreexigido en sus capacidades puede llevar a un niño o un adolescente a cometer actos de rebeldía.
A veces, en edades más tardías, la indisciplina es una forma de lograr el reconocimiento de sus compañeros y es sustentada por los compañeros.
Las crisis familiares mal resueltas que involucran niveles crecientes de violencia familiar, suponen un riesgo para el desarrollo emocional y social de los niños, y también pueden ser una causal de indisciplina.
Otro factores que dificultan la adquisición de normas disciplinarias son: la mala comunicación padre-hijo, la falta de involucración paterna y el no estar disponible para los hijos, que se refleja en una falta de atención a las necesidades de ellos/as.
Cuando nos encontramos frente a reiterados problemas de disciplina, es necesario tener la sabiduría de pedir ayuda, porque las causas pueden ser muchas y es un problema que puede arruinar la convivencia familiar y la infancia de los niños y dejar cicatrices. Hay que recordar que los recuerdos infantiles felices son la base de una sana vida emocional. Las guerras por la disciplina en niños con temperamento difícil puede dañar gravemente la convivencia familiar, dejando en la memoria emocional de los niños recuerdos que serán nocivos para su desarrollo emocional.
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Posteado por: Alita 10/03/2009 10:55 [ N° 1 ] |
Dra. Milicic, yo habia leido de ODD (oppositional defiant disorder) en paginas de USA, pero no sabia el nombre en Espanol. Soy madre de una nina de 6 anios, quien presenta algunas caracteristicas de este trastorno. Ella no ha sido evaluada por un sicilogo, pero me gustaria saber si esto se puede manejar a nivel de padres, en casa. Me encantaria poder conversar con ud. personalmente. |
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Posteado por: Magdalena Ortega Frioni 12/03/2009 13:53 [ N° 2 ] |
Estimada Neva: Leo sus columnas cada semana y comparto siempre sus juicios y argumentos. |
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Posteado por: Jessica Castillo Manso 12/03/2009 16:19 [ N° 3 ] |
Uf... Si bien, previo a una profunda evaluación, pueden existir problemas de índole psicológicos o bilógicos, como padres no podemos desentendernos de nuestra responsabilidad en el comportamiento de nuestros hijos, ya que somos nosotros desde el momento en que nacen quienes ponemos los límites y no cuando ya la indisciplina se transforma en un problema. |
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Posteado por: Myriam Escobar Freire 13/03/2009 11:25 [ N° 4 ] |
Neva; por supuesto eres mi referente en la educación de mis 2 hijo (5 y 2 años)son muy buenos cabros, comparten entre ellos y con otros, no pelean con otros niños, entre ellos tienen algunas diferencias pero se entienden bien. |
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Posteado por: Michelle Souyet López 13/03/2009 13:56 [ N° 5 ] |
Como señala, la disciplina en el hogar se relaciona con el respeto hacia las figuras parentales y el cumplimiento de normas. Sin embargo, y leyendo el testimonio de personas en este blog, me doy cuenta de que lograr este objetivo no es algo fácil. Desde mi propia experiencia incluso, reconozco la dificultad existente a la hora de lograr que los hijos regulen su comportamiento. Lo que resulta más recomendable es lograr que los chicos aprendan hábitos y costumbres a través de la internalización de las normas o pautas de crianza por un Locus de Control Interno, es decir, que ellos sepan distinguir por sí mismos, entre los comportamientos deseados y esperados en el hogar, de aquellos que no lo son, y que claramente son censurables. Esta vía, si bien es cierto, resulta más lenta, es claramente más afectiva en el largo plazo, que aquella otra vía para lograr el aprendizaje de normas y respeto a la autoriodad, que es a través del Locus de Control Externo, asociado a un tipo de aprendizaje que se da mediante el cástigo, y con él, la represión de conductas indeseables, o bien, adquisición de conductas esperables. En este último caso, el aprendizaje se da, en efecto. Pero a la larga tiende a repetirse la conducta problema, ya que la persona no ha pasado por un proceso de reflexión, a través del cual es posible comprender lo que es sinónimo de aprobación y rechazo dentro del hogar. |
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Posteado por: noemi gastelum 18/03/2009 12:02 [ N° 6 ] |
trabajo como administradora de la seguridad social en la parte de guarderias y atendemos en mi estado a 14 o 15 mil niños en diferentes escuelas, los menores tiene entre 43 dias hasta cumplidos los 4 años de edad, esto mientras sus madres trabajan, en la labor diaria e visto casos de niños que muerden, patean y golpean a otros niños, lo que ocasiona que los padres pidan se saque al menor que hace estas conductas; nosotros lo que trabajamos canalizamos al menor a ayuda psicologica pero realmente lo que necesitan los padres es mostrar disciplina, amor ternura y momentos de atencion a sus hijos, realmente se nos dificulta que lo comprendan los padres y la conducta de los menores persiste. |
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Posteado por: PATRICIA ALEJANDRA MACIAS CATALAN 03/04/2009 15:41 [ N° 7 ] |
yo tengo un niño con este tipo de problema y hasta marzo no era ningun problema para mi, pero entro a 1º basico y comenzo mi suplicio. |
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Posteado por: Ana Claudia Maturana Arancibia 04/04/2009 05:21 [ N° 8 ] |
Mi hijo tiene casi 5 años y empezó con problemas siendo irrespetuoso en el jardín infantil y en la casa, pero las tías del jardín nos aconsejaron reforzar las cosas positivas que él hacía y bajarle el perfil a las malas. Nosotros primero recurrimos a la conversación con él, luego a las palmadas (fue primera vez para él), y después de todo ésto, él cambió, ha vuelto a ser el niño educado de siempre, pero sí tenemos mucho cuidado en reforzar las cosas buenas que hace y él de puro contento se sigue portando bien. |
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