Paula Serrano
Martes 31 de Marzo de 2009
Irritación de marzo


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Las mujeres son capaces de sobrevivir crisis graves, prolongadas y resistir. Sin embargo, se quiebran a veces por pequeñas situaciones cotidianas. No es un hecho en sí mismo el que las desploma, sino la sucesión de pequeñas latas cotidianas cuyo resultado es frustrante. El quiebre viene por irritación, no por dolor, no por tristeza y es generalmente un pequeño quiebre de hastío de promesas incumplidas, trámites en que nunca nada resulta como se prometió o como se esperaba. Marzo parece ser un mes que irrita en particular a las mujeres chilenas.

Y los responsables directos son los servicios.

Este país es famoso por lo bien que funciona, en comparación con el resto de América Latina. Pero hay una trampa. Parece funcionar mejor de lo que funciona en realidad. Y es esa farsa, esa forma prometedora que engaña, esa promesa incumplida la que mata a las mujeres.

Una mujer que ha vivido horrores en su reciente separación con su marido, con muchos niños y muchas responsabilidades, se pone a llorar a mares después de pasar cinco horas tratando de cambiar su celular que alguno de los niños botó en la tina de baño. Su plan decía que se podía cambiar una vez sin costo. Y así era, pero la cantidad de tiempo y de papeles que se requería no estaba dentro de las condiciones. Al caer rendida en la silla, llora y dice: “Fue tan corto comprarlo, me trataron tan bien, yo me sentí una cliente de lujo, ahora me doy cuenta que no lo soy.” Y así con la lavadora, la matricula, el cheque a fecha que le cobraron, la patente que no puede cambiarse, los útiles que no están donde dicen que van a estar, etc. etc. etc.

¿Cómo las súper agencias de marketing no comprenden que a las mujeres hay que tratarlas bien? Es lo único que importa. Que se sientan acogidas, importantes, que alguien comprenda que están apuradas y cansadas, que les cumplan las promesas, no los sueños.

Es la pequeña mentira, la pequeña estafa, la que las mata, porque lo pequeño es la gran tarea de nuestras vidas. A ver si de una vez los hombres lo comprenden.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
clotilde sourdat sourdat francillon
31/03/2009 10:12
[ N° 1 ]

Muchas gracias a Paula Serrano: una vez más me siento tan identificada con lo que dices en tu columna.
Cordiales saludos
Clotilde

Posteado por:
paola sepulveda ortiz
02/04/2009 12:03
[ N° 2 ]

Muy verdad,que identificada me senti al leer esta columna. Por Dios que seria mas facil si el sistema funcionara. Animo mujeres igual siempre podemos!

Posteado por:
jacqueline millaray navarro bodaleo
03/04/2009 13:49
[ N° 3 ]

Ufff. claro que es cierto, hasta el transantiago no tiene respeto por las mujeres. En la única parte que siempre veo una atención y cordialidad para las mujeres es en la salida de los ascensores. pero esos mismos hombres ya en el metro corren por el asiento y salir o entrar primeros. Pero en fin me resisto a creer que todos los hombres son inguales, sigo teniendo esperanzas. Felicitaciones

Posteado por:
Paula Larrondo Vargas
07/04/2009 08:34
[ N° 4 ]

Que bueno saber que no es solo una la "irritada constante". Tal vez la culpa la tenemos nosotras que siempre tenemos que encontrar una salida solas, porque el esperar por la comprensión del otro es tan basico, pero tan profundo de explicar!

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