
El miedo al conflicto puede paralizar a las personas, al punto de no sentir rabia o de nunca expresarla. La verdad es que no existe relación humana sin conflictos.
En las relaciones padres e hijos, por ejemplo, hay quienes se permiten el conflicto sólo cuando se trata de educar, de poner límites. Y la mayoría de los padres tienen también rabias con sus hijos ligadas a la relación más que a la educación o formación. Pero prefieren callar. El problema es que la intimidad verdadera es con conflicto, y la rabia, un sentimiento humano que los hijos aprenden a expresar en sus familias y que si se les prohíbe —aunque nunca se diga que esta prohibido, quien no se permite expresar rabia personal está dando el mensaje que la rabia es mala— irán desarrollando estilos de agresión que son más perjudiciales que la rabia explícita y atingente.
En las relaciones de pareja esto es aun más grave, porque el amor sexual es pasional, es posesivo, es demandante. Y las frustraciones y los desencuentros pueden ser frecuentes.
Muchas parejas se agreden de manera que nunca aparecen peleando. Eso no es normal ni sano, la experiencia indica que separaciones e infidelidades pueden generarse en la distancia emocional que se crea cuando la rabia está encubierta.
También es frecuente que los hombres se enojen y las mujeres se distancien. Aquí no hay pelea. Cada uno se queda solo en su propia rabia nunca dirimida.
¿Cómo pelear sin convertir el conflicto en la tónica habitual? No hay recetas, pero tal vez la primera condición es tener la humildad de sentirse vulnerable y rabioso. Es un derecho, pero también el otro tiene derechos y habría que pensar que escuchar es la segunda condición básica, y eso requiere de cierta tranquilidad. De manera que lo óptimo es escuchar al otro y hacerse escuchar cuando la rabia ya no es irritación sino malestar o dolor. Entonces, sólo así la rabia podrá ser lo que es sin transformarse en agresión gratuita.
Pelear no es herirse, es expresarse desde lo que uno siente y no un pretexto para darle lecciones al otro de como debe ser. Habría que aprender a pelear, y hacerlo bien.
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Posteado por: Ignacio Alejandro González Uribe 15/06/2009 13:49 [ N° 1 ] |
Ciertamente, es bueno saber pelear y no convertir las diferencias en algo aun mas grande por temores infundados a una mala relacion permanente. El ignorar al otro en supuesto de evitar la pelea es mas perjudicial que una pelea franca y abierta, pero hay que conocer donde estan los limites. |
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Posteado por: Erich Schilling Lara 16/06/2009 12:45 [ N° 2 ] |
Si bien el conflicto será inherente a todo tipo de relación humana, hay que desmitificar que los conflictos son malos y negativos, muchos le temen y al primer desencuentro piensan que las cosas ya no andan. El conflicto es parte de nuestra vida, la unión de dos mundos diferentes siempre es un desafío, sin embargo no existe razón salvo la falta de voluntad, para no llevar la resolución de un conflicto como una discusión sana y no como una pelea destructiva. |
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