
La vida de los seres humanos transcurre en un continuo, en cuyos extremos están la identidad y la pertenencia. Cuanto más en solitario estamos, hay mayor formación de identidad, pero mientras más somos parte de mundos diversos, hay más pertenencia; menos soledad pero hipotecamos parte de nuestra identidad. Nadie es como se le antoja ser en el grupo de trabajo o de amigos o de deportes, pero con gusto filtramos aspectos propios, callamos opiniones, nos adaptamos a ciertos comportamientos y lo hacemos sin esfuerzo y generalmente sin conciencia porque lo que ese grupo nos da es pertenencia.
Hay, sin embargo, una parte de nuestra identidad que es lo privado. Ahí esta lo olvidado, lo escondido, los secretos, la historia entera, las pequeñas y grandes vergüenzas, las epifanías no compartidas, los miedos irracionales, las obsesiones inconfesables, las fantasías nunca reconocidas y una buena cantidad de información que es propia, que simplemente queremos usar discrecionalmente, en que queremos sentir el poder de decidir cuándo y con quién la compartimos.
Para quienes creen en Dios, lo mejor y lo peor de esa presencia permanente es que nos conoce enteros, no podemos esconderle nada… Se está menos solo cuando hay Dios, pero también se tiene más vergüenza.
Cuando una abogada chilena va a una farmacia y comprende que quien la atiende tiene información sobre ella que sólo puede tener su médico, lo que siente es que ese pedacito de poder sobre lo que quiere y no quiere compartir y con quien quiere hacerlo, ha sido vulnerado. Están de por medio los derechos civiles de los chilenos, sin duda. Pero también está esa sensación de pérdida de lo privado, que es un componente fundamental de la identidad de cada uno.
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Posteado por: Ana P. 16/06/2009 15:19 [ N° 1 ] |
Que excelente y verdadera es la frase: "Se está menos solo cuando hay Dios, pero también se tiene más vergüenza", es exactamente así como se siente... un amigo maravilloso al cual quieres y ante todo respetas. |
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Posteado por: Jessica Katherine Gutierrez Vega 17/06/2009 12:07 [ N° 2 ] |
Bueno en realidad es mu cierto que nos adaptamos a las realidades en que vivimos perfectamente podemos ser un gran camaleon de emociones durante el dia...pero que mas grato es cuando llega la noche y te encuentras contigo misma...pensando en mis propios planes y hacia donde voy, solo decifrando las respuestas que necesito para comenzar un nuevo dia...siendo 100% sincera conmigo misma... |
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Posteado por: Marcos Olsen Fernandez 18/06/2009 09:55 [ N° 3 ] |
La primera vez, Jesús le pregunta a Pedro: «Simón…, ¿me amas más que éstos con ese amor total e incondicional? Antes de la experiencia de la traición, el apóstol ciertamente habría dicho: «Te amo incondicionalmente». Ahora que ha experimentado la amarga tristeza de la infidelidad, el drama de su propia debilidad, dice con humildad: «Señor, te quiero, es decir, «te amo con mi pobre amor humano». Cristo insiste: «Simón, ¿me amas con este amor total que yo quiero?». Y Pedro repite la respuesta de su humilde amor humano:, «Señor, te quiero como sé querer». A la tercera vez, Jesús sólo le dice a Simón: « «¿me quieres?». Simón comprende que a Jesús le es suficiente su amor pobre, el único del que es capaz, y sin embargo está triste por el hecho de que el Señor se lo haya tenido que decir de ese modo. Por eso le responde: «Señor, tú lo sabes todo, tu sabes que te quiero ». ¡Parecería que Jesús se ha adaptado a Pedro, en vez de que Pedro se adaptará a Jesús! Precisamente esta adaptación divina da esperanza al discípulo, que ha experimentado el sufrimiento de la infidelidad. De aquí nace la confianza, que le hace ser capaz de seguirle hasta el final: «Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: "Sígueme"» La escuela de la fe no es una marcha triunfal, sino un camino salpicado de sufrimientos y de amor, de pruebas y fidelidad que hay que renovar todos los días. Benedicto XVI |
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Posteado por: Marcos Olsen Fernandez 18/06/2009 11:52 [ N° 4 ] |
Paula Serrano: “Lo privado. Ahí esta lo olvidado, lo escondido, los secretos, la historia entera, las pequeñas y grandes vergüenzas, las epifanías no compartidas, los miedos irracionales, las obsesiones inconfesables, las fantasías nunca reconocidas. Para quienes creen en Dios, lo mejor y lo peor de esa presencia permanente es que nos conoce enteros, no podemos esconderle nada. Señor, tú me sondeas y me conoces, 139:3 te das cuenta si camino o si descanso, 139:4 Antes que la palabra esté en mi lengua, 139:5 me rodeas por detrás y por delante 139:6 una ciencia tan admirable me sobrepasa: 139:7 ¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? 139:8 Si subo al cielo, allí estás tú; 139:9 Si tomara las alas de la aurora 139:10 también allí me llevaría tu mano 139:11 Si dijera: "¡Que me cubran las tinieblas 139:12 las tinieblas no serían oscuras para ti 139:13 Tú creaste mis entrañas, 139:14 te doy gracias porque fui formado 139:15 y nada de mi ser se te ocultaba, 139:16 Tus ojos ya veían mis acciones, 139:17 ¡Qué difíciles son para mí tus designios!
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