Paula Serrano
Martes 14 de Julio de 2009
Las ganas de entender


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Por Paula Serrano

¿Por qué? Es la pregunta que asalta a cada ser humano frente la complejidad de sus propios actos o de los ajenos.

¿Sirve entender? ¿Sirve de consuelo la explicación? Sí y no.

En la vida personal es útil comprender el origen de muchos de nuestros actos que se repiten en forma compulsiva a través de la vida y que nos hacen daño o destruyen a los que queremos. Nos ayuda a anticipar nuestras conductas y a controlarlas. Pero hay un espacio de misterio que estará siempre presente en la conducta humana que sólo si nos hace más humildes adquiere sentido.

También existen los por qué del otro. ¿Por qué me abandonó si lo quería yo tanto? ¿Por qué hizo ese hijo mío algo que nunca estuvo en el ejemplo de su familia? Se vive como una traición, cuando viene de los seres queridos. Nuevamente el misterio. La psicología explica y consuela a veces y ayuda a asumir que nadie tiene el control de su propia vida ni de la suyos. Y luego viene el largo duelo del dolor ante lo inexplicable.

Últimamente hemos asistido a una discusión pública en los medios sobre el derecho de un canal de televisión de presentar la vida de una mujer que es la victimaria como si fuera víctima. Ojo. Si vamos a mostrar una vida, siempre la víctima tendrá sus razones para actuar como hizo. Su vida no excusa su actuar, pero puede llevar a comprenderlo y tal vez buscar comprensión puede alivianar el dolor de los padres de la verdadera víctima. En este caso no ha sido así. Los padres se sienten agredidos.

El caso es interesante para mostrar lo complejo de la mente humana. Queremos comprender y no queremos. Queremos que exista una sola versión y una sola verdad respecto de lo que nos duele. Queremos alinear el bien y mal de manera que no existan dudas. Y nos enfrentamos a que eso no es posible. Siempre la verdad se escapa y siempre la incertidumbre nos atrapa creando más dolor aún.

Porque nos guste o no nos guste, nunca llegaremos a comprender el comportamiento del otro, ni el propio… a pesar del esfuerzo. Y siempre nos producirá dolor que quien nos hirió tenga una vida que pudiera hasta ser compresible.

Insisto. La ley es una cosa. Distinto es el intento de explicar una vida, aun la de un condenado a muerte. Ahí, en esa historia, habrá ambivalencia. Como en el comportamiento de cada ser humano.

4 Comentarios publicados
Posteado por:
María Soledad Chaves Toro
14/07/2009 16:36
[ N° 1 ]

Hola Paula, buenas tardes. Muy interesante y sabias sus palabras. con buena voluntad y lo más importante un conocimiento permanente,motivado por esas ganas de comprender-nos y comprender al otro, podríamos aminorar el dolor cuando somos víctimas reales, como es el ejemplo que citas.Pero para eso se requiere capacidad de escudriñar u observar nuestro comportamiento,poseer un alma temeraria y porque no decir heroica y verse en la desnudez y fragilidad, reconocernos como seres falibles, complejos como tu mencionas.
Quiero terminar esta carta con unas palabras del Albert Camus,filósofo francés, escritas en su libro "la Caída": Dice: en filosofía, lo mismo que en política soy pues partidario de toda teoría que niega la inocencia del hombre y de toda práctica que lo trata como culpable.Iré un poco más lejos, el personaje principal de esta novela, Clemence, en un proceso de profundo enfrentamiento consigo mismo ya no descubre la desdicha sino el mal dentro de si mismo.

Posteado por:
Claudia Vanesa Zamora Cabezas
17/07/2009 19:46
[ N° 2 ]

Hermosas sus palabras. Nos cuestionamos a menudo lo que nos sucede, pensando, analisando cada detalle sin detenernos y surge a menudo la necesidad de aprenderlo todo, conocer los misterios de la vida para comprender el futuro y así estar preparados; sin embargo la incertidumbre es una propiedad del cosmos siempre presente que le da sentido y direción a nuestra vida, le concede también, dinamismo y magia, enfoquemos la vida como una oportunidad de goso y no nos refugiemos en la soledad.

Posteado por:
Gerardo Enrique Lamas Durney
20/07/2009 13:00
[ N° 3 ]

Es dificil entender por qué se hizo tal o cual cosa. Casi nunca se llega a tener la claridad, una explicación de los actos, menos cuando ha pasado el tiempo y los recuerdos, situaciones se vuelven confusos y la rabia ya no es rabia, el odio no es tan grande, la culpa comienza a disminuir y empezamos a ver la luz al final del camino.
La pregunta que surge ahora es "Para qué?"...
He aprendido que todas los actos que uno hace tienen un fin, y antes de hacer cualquier cosa debemos preguntarnos para qué, para qué voy a hacer tal cosa?
Esto me ha ayudado no a cuestionar tanto las acciones después de hacerlas sino que a pensar antes de realizarlas.
La felicidad que estoy viviendo, la claridad en mis acciones, la tranquilidad, se basa en tener un objetivo de vida, visualizarlo, pensar antes de actuar. Si se hizo daño, tratar de corregirlo y no volver a hacerlo, llega un momento que se pide perdón, pero todo a su tiempo.

Posteado por:
marta ioribarren valero
02/08/2009 20:57
[ N° 4 ]

asi no mas es!!!!!!!!!!!!!!"""""Porque nos guste o no nos guste, nunca llegaremos a comprender el comportamiento del otro, ni el propio… a pesar del esfuerzo.""""

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