Paula Serrano
Martes 21 de Julio de 2009
Sermones Inútiles


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Los padres somos grandes sermoneadores. Es como si escucharnos a nosotros mismos explicándoles a los hijos el bien y el mal ahuyentara nuestro propio miedo a que se equivoquen, caigan en malos pasos, tengan conductas de riesgo para si mismos. Y resulta que no sirven porque ellos no nos escuchan. Si lo hacen, es desde la lata, la descalificación o la paciencia. Al menos esto es así en la adolescencia de los hijos.

La negociación es mejor que el sermón. Ella requiere que uno considere al otro como un interlocutor valido. Quien esta frente a nosotros es otro que piensa, siente, tiene experiencia, opiniones. No es ya el niño a quien se manda y obedece o acepta el castigo. Es un casi adulto que tiene seguro tanto miedo como sus padres, solo que él no lo sabe. Lo que si sabe es que quiere vivir, experimentar y que nada de lo que vivieron sus padres es valido…!fueron jóvenes hace tanto tiempo!
El mero ejercicio de la autoridad suele producir rebeldía, rabia, distancia, descalificación. Y poco aprendizaje. La negociación produce acuerdos que en parte al menos satisfagan a ambas partes.
Los padres pueden intentar conocer el mundo de sus hijos jóvenes. Y luego relatar la experiencia propia, los conocimientos que se tienen respecto del fenómeno que esta en juego. Si se trata del alcohol, por ejemplo, puede ser mas útil contarles de la genética familiar, de las historias de quienes tomaron mucho en la familia, de las consecuencias de tomar sobre otros que no son solo ellos, y por ultimo explicarles el temor que les produce a ellos, los padres, que tomen mucho, que manejen con trago, que se acostumbren. Los hijos van a tomar y mas de la cuenta algunas veces. Por lo tanto la idea es abrir un cierto espacio de confianza, pedirles que nos cuenten si algún día sienten que están en peligro. Y luego, después de preguntar por el mundo de ellos y de compartir algo del nuestro, entonces negociamos. Negociamos acuerdos de conductas que los protejan y a la vez nos tranquilicen a nosotros y sean acordes a nuestros valores.

La probabilidad de ayudarlos y además ahorrarse una guerra inútil aumenta.

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Ximena Llona Llona
23/07/2009 21:02
[ N° 1 ]

Siempre leo los artículos de la Paula y creo que jamas he estado en desacuerdo con ellos.
Todo muy cierto. Lo que sí, es importante partir de muy chiquititos con este sistema para haber creado en cierta forma un diálogo permanente y no en casos de emergencias que para los papás es muy dificil empezarlo y para el niño tambien entenderlo.

Posteado por:
Carmen Gloria Aguayo
11/08/2009 18:30
[ N° 2 ]

ni las negociaciones ni los sermones son efectivas si no predicamos con el ejemplo...no es lo que decimos sino lo que hacemos , debemos ser muy consecuentes si queremos que nuestros hijos nos tomen como referentes o escuchen de verdad

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