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Miércoles 22 de Julio de 2009
Llegó la generación boomerang


Daniela Mohor W.

Para Paola de Grazia negociar los horarios con sus padres siempre es algo dificultoso. Cuando sale y llega tarde se encuentra con malas caras, porque tiene reglas que respetar: la de avisar siempre adónde va y a qué hora llegará, por ejemplo.

Es algo que le cuesta aceptar. Porque Paola tiene 29 años, una profesión (productora de eventos) e incluso una hija de siete años. Pero aún vive en la casa de su madre.

Paola es lo que a nivel internacional los expertos llaman una joven "boomerang". Pertenece a la generación de personas nacidas entre mediados de los 70 y fines de los 80 que se caracterizan por haber regresado a la casa de sus padres después de haber experimentado la libertad e independencia de la vida adulta.

En todo el mundo la generación boomerang está creciendo, alcanzando cifras record en países como Estados Unidos y sobre todo Inglaterra, la nación con más jóvenes boomerang de Europa. Reportes norteamericanos indican que mientras en 1960, sólo un 10,9 por ciento de los jóvenes entre 25 y 34 años vivía con sus padres, en 2006 éstos alcanzaban el 14,3 por ciento. Y entre 2000 y 2008 los hogares "multigeneracionales" habrían aumentado en cinco millones. En Inglaterra, un estudio del Institute for Social & Economic Research (ISER) de la Universidad de Essex indica que en 2008 hubo un aumento de 110 mil jóvenes entre 16 y 29 años que regresaron al domicilio paterno. El mismo estudio señala que Inglaterra tiene más jóvenes boomerang que Francia, Irlanda, Grecia y Portugal.

"En el Reino Unido, los jóvenes se van de la casa de los padres bastante temprano para los estándares europeos porque aspiran a la independencia. Pero si algo sale mal -una persona pierde su trabajo o se separa de su pareja- y eso pasa cada vez más, tienen que caer de nuevo en casa de papá y mamá. Ahí es cuando ves el fenómeno boomerang", explica desde Inglaterra María Iacovou, autora del estudio de ISER.

En Chile este fenómeno también existe. Cifras del Instituto Nacional de Estadísticas indican que entre 1992 y 2002, el número de hogares con hijos de más de 25 años aumentó en cerca de 12,5 por ciento en las casas con jefe de hogar entre 60 y 64 años. La cifra alcanza el 28,5 por ciento en las casas con jefe de hogar entre 65 y 69 años. Las crecientes tasas de separaciones y divorcios, las dificultades económicas, y una relación más fluida entre padres e hijos serían las principales causas de este creciente fenómeno.

"En los años 50, después de la guerra, a los jóvenes les iba mejor de lo que les iba a sus padres. Conseguían buenos trabajos y se iban luego de la casa de los papás. Pero ahora se convirtieron en padres de familia con lindas casas y mucho espacio para sus hijos, a quienes las cosas les están resultando más difíciles en el mercado laboral", explica Frances Golscheider, demógrafa del Maryland Population Research Center y coautora de "The changing transition to adulthood: Leaving and returning home" (La cambiante transición a la adultez: dejando y regresando a casa).

Tiempos de crisis

Las dificultades económicas son sin duda una de las principales razones que explican la generación boomerang. Y la crisis sólo ha contribuido a incrementar el número de jóvenes en ese caso en el mundo. Alejandro Mazo es uno de ellos. Ingeniero comercial de 39 años, quedó cesante y volverá a la casa de sus padres a fin de mes. "En diciembre me despidieron por la crisis. Cuando perdí mi empleo, mi mamá me dijo al tiro: vente a la casa, y como fui porfiado me quedé hasta ahora, pero ya estoy llegando al límite de mis ahorros".

Alejandro dice tener una buena relación con sus padres, pero aún así vive difícilmente este regreso. "Siempre conversamos, cada uno vive su vida sin meterse mucho en la del otros. Somos bien respetuosos del espacio de cada uno, entonces no es difícil convivir con ellos. Ya lo hice durante unos meses hace varios años atrás. Pero obviamente si dependiera de mi me quedaría viviendo solo porque me encanta mi independencia. Es fome reducirte a una pieza de tres por tres cuando estás acostumbrado a estar en un departamento y a hacer lo que quieres".

En Europa, la estrechez financiera de los jóvenes es una de las principales causas del fenómeno boomerang. Maria Iacovou, del ISER, explica que en países como Italia, donde las familias valoran mucho el estar juntos, los hijos se quedan en casa de los padres hasta pasados los 30 años sin que parezca extraño. Por lo tanto, los hijos se van recién cuando tienen un buen trabajo, una sólida situación financiera y pocas veces tienen la necesidad de recurrir de nuevo a los padres. En el polo opuesto están los países escandinavos, donde los jóvenes se van del hogar paterno cuando cumplen 20 años o poco después. Según la experta, eso tiene que ver con el sistema de gobierno de esos países, donde el Estado entrega una serie de beneficios sociales que les permite a los jóvenes tener un sustento económico más estable y contar con viviendas a bajo costo, entre otras cosas. En las naciones como Inglaterra, donde el Estado no es tan presente, la realidad es otra: abundan los jóvenes boomerang.

Lo económico, sin embargo, no lo determina todo. El fenómeno también tendría que ver con la falta de redes comunitarias que apoyen a la familia. En Inglaterra, muchas veces las jóvenes parejas se mudan a la casa de sus padres (o suegros) cuando tienen un hijo, para contar con más ayuda durante el primer año de vida del niño.

Según Frances Goldscheider, el fenómeno boomerang está, además, muy vinculado al tipo de educación que recibieron los jóvenes adultos de hoy. "En los años 60, los padres querían que sus hijos fueran obedientes y supervisaban de muy cerca lo que hacían y con quién lo hacían. Tenían que seguir reglas que muchas veces eran restrictivas para jóvenes adultos. Más recientemente, los padres los alientan a ser más independientes, tomar sus propias decisiones, pero a la vez, como son conciliadores, también facilitan que estos jóvenes prefieran quedarse en su casa".

Una vida más larga

En su consulta, la psicóloga y terapeuta familiar chilena Antonia Raies ha visto distintos casos de jóvenes boomerang. Asegura que generalmente el regreso a casa de los padres se debe a circunstancias muy concretas: alguna enfermedad, un embarazo si se trata de una mujer, o la pérdida del trabajo. También cree que en Chile se suma el factor comodidad que hace que se multipliquen los casos de hijos adultos que regresan a la casa de los padres o directamente no la abandonan nunca. "Aquí la gente es cómoda, más regalona de la mamá y de todas las comodidades que te dan en la casa familiar. Cuando viven ahí, los hijos ahorran económicamente, se sienten acompañados y creo que en lo más profundo a las mamás les gusta que los hijos vivan con ellas. Las europeas tienen muy integrado que los hijos se van, entonces tenerlos en la casa es más un estorbo. Aquí, el fenómeno se potencia por los dos lados: por la conveniencia de los hijos y la necesidad afectiva de las madres".

A nivel mundial, además, se dan hechos objetivos relacionados con los cambios demográficos. "Culturalmente la adultez se ha ido alejando. La vida es más larga y uno se demora más en llegar a ser adulto porque no hay tanta norma respecto a qué se debe hacer en cada edad determinada. Hay otro tipo de obligaciones: los estudios duran más y nadie quiere asumir tanta responsabilidad al tiro. Hay menos apuro en general", explica la psicóloga, quien es miembro del Instituto Chileno de Terapia Familiar.

El retraso de la edad del matrimonio también es un factor determinante en el fenómeno. La demógrafa norteamericana Frances Goldscheider destaca que en los países desarrollados, en la década de los 50 y 60, las personas solían casarse poco después de cumplir 20 años, e incluso antes. Por lo tanto, lo lógico era irse de la casa cuando se casaban. Hoy, con la edad del matrimonio acercándose cada vez más a los 30 -en Chile la edad media para casarse es los 28 para las mujeres y 30 para los hombres- buscan abandonar el hogar paterno antes y no siempre les resulta.

También se ven más mujeres solas con hijos, que muchas veces no tienen los recursos para subsistir. "Antes las madres solteras eran jóvenes viudas. Ahora con el descenso de la mortalidad, son divorciadas o mujeres que nunca se casaron y tuvieron un hijo. Es difícil ser una madre soltera y tratar de mantenerse y mantener a sus hijos al mismo tiempo. Entonces cualquier recurso, ya sea una sala cuna gratis o el vivir con los padres, es un beneficio", dice Goldscheider.

Ese beneficio, Paola lo aprovechó. Tenía 22 años cuando quedó embarazada. Estudiaba comunicación audiovisual y pololeaba. Cuando nació su hija Isidora, su madre le sugirió que tratara de vivir con su pareja, para ver si la relación resultaba. Paola se fue y duró un año conviviendo con el padre de Isidora. Al cabo de ese tiempo se separó y tuvo que regresar donde su madre. "Cuando volví no era lo mismo. Mi hermano me hacía bromas: me había empezado a llamar la hermana independiente y de ahí pasé a ser la hermana ex independiente. Tuve que volver a unas reglas, a un orden y a un horario distinto al que uno quisiera. Me sentí como allegada y esa sensación nunca se me fue", cuenta Paola.

Por eso, al cabo de dos años, emprendió nuevamente rumbo propio. Esta vez junto a una amiga, también madre soltera. "Teníamos hijos de la misma edad y las mismas necesidades". La convivencia funcionó bien. Ambas compartían los gastos de comida, arriendo y de la nana puertas adentro que cuidaba a los niños. Pero tanto gasto llevó a Paola a endeudarse de más. "Mi amiga tenía un trabajo estable y yo no. Cuando llegó el minuto en que tenía tantas deudas que ningún banco me quería dar un crédito tuve que decirle a mi mamá que quería volver a su casa. Aceptó sin muchas complicaciones, pero para mí fue una terrible frustración. Sentí que no me la había podido".

Aunque existan expertos que creen que el fenómeno boomerang puede fomentar la inmadurez de los adultos, Frances Goldscheider destaca el lado positivo. "No lo veo como un problema. Creo que demuestra que, a diferencia de lo que se cree muchas veces, la familia sí funciona. En los casos de los jóvenes que pierden su trabajo o no tienen una relación de pareja estable, tienen acceso a la red parental. La familia funciona y está cuidando a su gente".

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Luna Torres Barraza
22/07/2009 14:52
[ N° 1 ]

Independencia .... la mayoría quiero eso pero algunos se pasan de fresco para estrujarle los pulmones a los papas, y no aportan ni uno en la casa. Existen casos, que mujeres solas viven con los papas, por una cosa de quien le cuida el hijo. Per debe tener su cuota aporte.

Posteado por:
Eva
11/08/2009 00:50
[ N° 2 ]

Sí, puede que sea una realidad. Pero también creo que para crecer como persona hay que aprender a esforzarse en llevar la mochila que uno eligió cargar. Los padres también merecen tener vida propia cuando los hijos son adultos. Está bien colaborar (se), pero no perder de vista cuando los hijos (hijas) eternizan el "síndrome de peter pan"...

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