Paula Serrano
Martes 04 de Agosto de 2009
La gripe: pequeña depresión

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Un viejo médico chileno decía que él sólo recetaba cama a sus pacientes si tenían gripe, todo lo demás se puede aguantar en pie. ¿Por qué? Porque es una enfermedad que le demanda tanta energía al organismo que el ideal es que el paciente repose. En cama o no, la verdad es que perseguir a esos virus que inundan la sangre es un esfuerzo desgastador.

Después de una semana de gripe los pacientes se sienten agotados. Todo les parece difícil, se sienten torpes y algo tontos, no saben bien cuáles son las iniciativas que la vida cotidiana requiere, se concentran mal, el pelo y la piel no son los de antes, cualquier problema les produce agobio, están más irritables, y suele pasar que el mundo se les ponga de color gris.

¿Estaré depre?, se preguntan.

No, es el estado post gripal. No es una depre, pero se le asemeja mucho, sólo que dura menos y los síntomas son más leves, pero el ánimo es efectivamente un ánimo deprimido.

Cuesta tomar conciencia de hasta qué punto la energía o su ausencia determinan los estados corporales y mentales. Una gripe común parece un mal menor, pero no lo es. Lo es médicamente en el sentido que no es un cuadro grave, que se puede repetir varias veces en un año, y le da a todo el mundo. Eso no significa que uno no gaste mucha energía. Y como no lo sabemos, nos lanzamos al mundo a hacer no sólo lo que hacemos regularmente sino también lo que nos faltó hacer mientras estuvimos enfermos. Mucha gente se enorgullece de pasar las gripes en pie y a punta de medicamentos y resistirlo bien. Está bien, es verdad que hay gripes y gripes y cada organismo es o está en un estado distinto cada vez que atacan los virus. Pero se gasta mucho.

Saber esto nos ayuda de dos maneras:

Primero, a cuidarnos de ir lento en la recuperación, a acostarnos temprano, descansar más de lo habitual, no emprender grandes tareas. O sea, a vivir la convalecencia como tal, en vez de salir al mundo a vivirlo ahora que ya no están el malestar o la fiebre o el dolor de huesos.

Segundo, a anticipar la pequeña depresión y no temerla. Para quienes se han deprimido alguna vez o vienen saliendo de una depresión, aunque sea menor, la idea de estar recayendo es intolerable.

Si usted ha tenido gripe y se siente medio depre, no se asuste. No se preocupe, no se enoje consigo mismo. Está falto de energía y ya luego, si descansa, se va a recuperar.

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