
Tal vez, las nuevas generaciones han visto tanto fracaso a su alrededor o han experimentado ya tantas decepciones para las que no estaban preparados que se relacionan a la defensiva.
Eso puede bueno en el mundo laboral o para relaciones recientes o distantes o utilitarias, pero puede ser una tragedia a la hora del amor de pareja. Cual animalito herido, ella está alerta al menor movimiento que le indique que hay peligro. Y como con frecuencia quienes se enamoran lo hacen desde fragilidades profundas nunca expresadas, pero sí adivinadas, él también está alerta. La suma de dos seres humanos que están juntos porque quieren estar cerca, pero que a la vez lo que mas temen es la desnudez de la cercanía, es nula. Mientras están en el amor total o en complicidad respecto a la lucha por la vida, todo anda bien. Pero cuando la niña herida siente miedo, se retira. Lo mismo hace el niño herido. Empieza la competencia por quién es capaz de mantener más tiempo la cabeza en alto, lo que en el fondo es una súplica inconsciente al otro de que haga desaparecer el miedo y permita nuevamente la cercanía.
Paradojal que estos hombres y mujeres que ya han vivido tanto entre los veinte y los treinta sean más temerosos que las generaciones de sus padres. “Es que si lo pierdo, me quedo sola”. Lo que no es del todo cierto porque todas y todos tienen muchos amigos e intereses en los cuales refugiarse. Pero la percepción es subjetiva y la sensación de pérdida poco tiene que ver con la realidad objetiva.
Sin embargo, lo que no saben aún estos jóvenes es que la mejor seguridad ante el miedo a perder, a ser abandonado o a ser herido, es querer mucho. La respuesta, como siempre, está dentro y no fuera.
Las personas que combinan bien la capacidad de dar mucho, mucho amor, de sentirlo y gozarlo, de pararse en el amor como en un territorio propio y seguro, y de tener algo en el mundo que les parezca seguro, son las que forman parejas más estables y más felices.
Querer hasta que duela no es pedir amor hasta que duela ni es depende de otro hasta que duela. Es querer amar, cuando duela y no duela por igual.
|
Posteado por: Miguel Palape Reyes 18/08/2009 10:55 [ N° 1 ] |
Si bien el ritmo de vida que nos ha tocado a las nuevas generaciones es mas intenso que en otros tiempos: mas trabajo, mas fiesta, mas amigos, mas parejas, mas de todo en general. A pesar de esa intensidad... creo que la diferencia entre generaciones es que nosotros no nos damos el tiempo de digerir los fracasos, los quiebres, los bajones. Coincido con la respuesta. Conocote a ti mismo! |
|
Posteado por: Macarena cornuz bahamondes 18/08/2009 14:42 [ N° 2 ] |
guau..esto vendria siendo algo asi como k tus heridas y las mias pueden separarnos aunk nos amemos..pk solo amar no es suficiente..tb hay k confiar.. |
|
Posteado por: Miguel Palape Reyes 19/08/2009 05:19 [ N° 3 ] |
Al final de cuentas, no depende de las generaciones. Creo que uno de los principales miedos que tenemos respecto a las relaciones de pareja, es el temor al fracaso, al final de la historia. Contradicciones. El Final no siempre esta escrito. Lanzarse sin miedos. Conocete a ti mismo y cada dia sera mejor que el anterior. Na. |
|
Posteado por: Xime Villegas M. 20/08/2009 11:31 [ N° 4 ] |
Me sorprendio leer tus opiniones Miguel, creo que estoy sesgada respecto de la capacidad de comunicación de los hombres. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |