Opinión
Martes 01 de Septiembre de 2009
Los recesionistas chic

Por María José Viera Gallo

Hace poco tuve entre mis manos una cartera que Sofía Coppola diseñó para Louis Vuitton. Mientras la vendedora me mostraba su forro de gamuza y alababa casi poéticamente su comodidad trés chic, yo pensaba que hay gustos o sacrificios que la cinefilia no se puede dar. Mal que mal había entrado al intimidante imperio Vuitton de los Champs Elysées sólo porque Virgin Suicides es una de mis películas favoritas. Pero una cosa es coleccionar DVDs y otra muy distinta accesorios fashionistas que llevan la marca de un ícono generacional como Sofía Coppola. Su linda cartera costaba 3,730 euros y era mejor que volviera a su aún más linda vitrina.

Salvo Kate Moss que la usa a diario, en mi breve paso Vuitton, sólo vi un par de chicas chinas sacando su tarjeta de crédito para llevarse el mismo fetiche. Nada de raro. China es uno de los pocos países que en plena recesión mundial siguen creciendo. Sin exagerar, deben ser los últimos fashionistas que quedan en el planeta. Los demás, ya sea por obligación o placer, evolucionaron a una nueva especie: los recesionistas.

En plena crisis económica, gastarse la mitad del sueldo en una sigla fashion no sólo es grotesco y demodé: es poco cool. Los recesionistas cultivan una filosofía de bajo perfil en sintonía con los tiempos: mantenerse a la moda sin arruinarse. Pagar por cosas chic a un precio choc es el ADN del 2009. Obligados a reducir sus gastos, optan por el vintage, las marcas fuera de serie, o las ventas on line y trueques de armarios privados organizados en casa. Si soy miope (como es mi caso), ¿para qué gastar mis ahorros en el último marco de anteojos Yves Saint Laurent de diseño nerd ochentero si puedo encontrar el original en la feria de las pulgas de Saint-Ouen por siete euros?

Con un poco de olfato, paciencia y espíritu explorador, todos pueden ser recesionistas chic. París y Nueva York son los paraísos de este fenómeno. Mi recorrido parisino empezó en la imbatible tienda Tati, en pleno Barbès, un barrio multiétnico ubicado a los pies de Montmartre. En medio de mucha prenda de semicalidad, hay cosas que valen la pena como la lingerie femenina y medias a menos de diez euros. De Tati partí a su vecina Sympa. Sympa es igualmente barata, pero tiene un plus: vende ropa de pequeñas marcas francesas. Tanto en Tati como en Sympa me dijeron que la crisis ha expandido su clientela. Lo comprobé: al lado de Vuitton las cajas parecían un casino en fiesta.

Para recesionistas adeptos a lo que los franceses llaman "les grandes marques" locales (Chanel, Agnès B, Gaultier, Lacroix, Mugler) existen otras tiendas donde no es raro tener un ataque de epilepsia al encontrar una blusa Dior por 50 euros. Estos templos del prêt-à-porter descontinuado o de años anteriores, son La Clef des Marques, La Piscine, Le mouton a cinq pattes o outlets en las afueras de París, como La Vallée Village.

Pero mi local favorito es una pequeña tienda vintage de petit prix, con un nombre de película: Chinemachine. Si todavía a alguien le cabe alguna duda, el vintage está salvando el totalitario mercado de la moda. Es más, en los últimos desfiles parisinos los fashionistas se disfrazaron de recesionistas para no pecar de esnob. Nada de lujos e hipérboles. Discreción, elegancia y fusión masculina/femenina como en los convulsionados años 40.

Y después de la crisis, ¿qué? Desde afuera de la moda hay personalidades como la líder del PS francés, Martine Aubry, que llama a inventar la era posmaterialista. Pas mal.

Nota: visiten los sitios franceses www.venteprivees.com, www.yoox.com o el sitio de Francisca Avaria, quien trae ropa de NY, www.ropany.blogspot.com

3 Comentarios publicados
Posteado por:
Macarena Galvez Gajardo
01/09/2009 14:55
[ N° 1 ]

la verdad..
bien fome tu comentario.. partes criticando algo y luego hablando lo contrario...
si vas a hablar de chic hazlo solo de eso.. pero metas tanta cosa que al final no se entiende mucho.
m gustaría leer otro.. de verás. haber si puedo cambiar la opinión

Posteado por:
Camila Ponce
08/09/2009 07:33
[ N° 2 ]

Mmm un poco limitado el tour de la moda que propone la columnista.. donde quedaron las otras ferias de Belleville y de Montreuil...
Además, la política y la moda no se mezclan en una columna. En plus, Martine Aubry n'est pas une spécialiste de la mode.
Los valores postmaterialistas según Inglenhart representan a los individuos menos consumistas y ecológicos.

Posteado por:
jaime marin espinola
23/09/2009 09:50
[ N° 3 ]

para v fines reales prgamaticos que sean utiles, es absurdo el tener objetos de vestir muy caros solamente por la marca
comercial....eso es vanidad estupides sin ninguna utilidad real pragmatica , las marcas comerciales valen mas o menos segun la publicidad y es idiota
aceptar para imitar como verdad
absoluta lo que dice la publicidad

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