Hay un síndrome que no está tipificado, pero que es más corriente de lo que creemos. Se trata de personas que a fuerza de haber sido invisibles en la infancia, persisten en serlo porque no saben ser de otra manera y porque resulta mas seguro no innovar.
Por ejemplo, alguien que tiene una madre muy infantil a la que hubo que proteger en la infancia, sabe en su corazón de niña/o que no puede ser demandante porque no obtendrá respuesta. Sabe también que la condición de obtener el amor materno es no patalear ni pedir ni exigir. Esa madre puede regalonear a sus hijos sólo en la medida que no los sienta amenazantes. Y esos hijos aprenden de manera mágica a ser buenos, a no causar problemas. Para ello, generalmente no saben bien qué sienten o qué necesitan. Sí saben lo que necesitan otros.
De grandes, estos niños son maridos y mujeres ideales en apariencia, padres ejemplares porque saben muy bien complacer a los otros. Pero son malos para poner límites y para relacionarse en profundidad. Eso habría sido peligroso en la infancia y lo sigue siendo luego en la vida.
Y de repente, algo se quiebra en la psiquis, como si tantas necesidades nunca escuchadas se agolparan y reventaran sin aviso. Los ataques de pánico pueden tener su origen en este exceso de control histórico. O las angustias inmotivadas. Esas que se pegan al corazón y hacen a quien las viven decir “Pero si tengo todo para ser feliz y tengo angustia o pena todo el tiempo” Como si la vida se cobrara una venganza diciéndoles que no se puede vivir ajeno a las propias necesidades.
Este síndrome es más corriente en las mujeres que en los hombres. Porque en la cultura las mujeres están entrenadas para estar atentas a las necesidades ajenas. Ha sido necesario que así sea si van a criar a los hijos y armar un hogar. Pero da que pensar que las mismas “brujas”, las propias “histéricas” —para nombrar sólo dos de los estereotipos femeninos— pertenezcan al grupo de las sordas a sus necesidades.
Da que pensar… tal vez el origen de la brujería y la histeria sea el mismo. Una forma desesperada de ser vista y escuchada.
|
Posteado por: karina stuardo tomasevic 08/09/2009 10:02 [ N° 1 ] |
Paula, no sé si soy bruja o histérica, pero me reconocí absolutamente en tu columna. Estoy tratando de escribir nuevamente en mi diario para encontrar el momento en que comencé a sentirme así: insegura, triste, con muchos miedos, a pesar de reconocer muchas capacidades nunca he sabido que me gusta... Tengo todo lo que siempre quise: mi familia y mi espacio, falta completarme a mí y en eso dudo (siempre), no sé cómo partir. |
|
Posteado por: Carmen Soto 08/09/2009 10:23 [ N° 2 ] |
Muy buena la columna de hoy. |
|
Posteado por: rosalba todaro cavallero 09/09/2009 10:20 [ N° 3 ] |
Muy interesante. Un comentario sobre las brujas. Si por "bruja" te refieres al término que se usa para calificar a una mujer que no se ajusta a los cánones establecidos, es posible que sean mujeres sordas a sus necesidades. Si te refieres a la brujería, esa que provocó la quema de brujas, es una protesta social, una revuelta contra el papel asignado a las mujeres. |
|
Posteado por: Macarena Bustos Cavada 13/10/2009 21:43 [ N° 4 ] |
Entendí un poco más a mi mamá. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 |