Neva Milicic
Martes 06 de Octubre de 2009
Enséñeles a solucionar sus problemas


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La forma en que las personas enfrentan los problemas es muy decisiva en su calidad de vida. Hay quienes se ahogan en una gota de agua, otros tienden a achacar toda la responsabilidad por lo que sucede a los demás externalizando el problema, y los más sabios pueden visualizar qué parte del problema puede ser de su responsabilidad. Por ejemplo, cuando los niños(as) obtienen una mala nota se abren a la posibilidad de que en la generación de la situación que los aproblema, haya una parte que puede ser de su responsabilidad. Pueden asumir, por ejemplo, que a lo mejor no sólo se trata de que la prueba fuera muy difícil, sino que el mal resultado pudiera ser producto de no haber prestado suficiente atención en clases cuando el profesor explicaba, por lo que la comprensión de la materia resultó insuficiente.

Ciertamente lograr entender que una parte del problema pudiera ser de propia responsabilidad es un proceso largo y difícil que algunas personas nunca logran, ya que es tanto más fácil —pero menos iluminador— atribuir toda la responsabilidad a otros o a las circunstancias externas porque ello nos evita hacer el esfuerzo de cambiar las circunstancias externas.

Cada día trae para niños y adolescentes nuevas situaciones que eventualmente pueden convertirse en problemas. Algunos niños, ante las dificultades, tienden a paralizarse y a esperar que otros les busquen soluciones para resolverlas, en tanto que otros asumen una actitud más positiva, que consiste en esforzarse en encontrar caminos para resolver las problemáticas que van surgiendo. Una actitud pasiva es señal que pueden estar desarrollando sentimientos de incompetencia para enfrentar las situaciones difíciles.

Algunos niños(as) tienen actitudes que constituyen en sí mismas problemas, porque se han habituado a reaccionar de una manera que es poco funcional, por ejemplo, aquellos que pierden con frecuencia las cosas, porque no han adquirido el hábito dejarlas siempre en el mismo lugar. No se trata de inculparlos, pero sí de ayudarlos a buscar soluciones. Así sucedió con Cecilia, que en las mañana se atrasaba porque no encontraba sus zapatos o porque perdía tiempo buscando su mochila. Estos retrasos llevaban a la desesperación al papá, que era el encargado de llevarla al colegio. Él perdía la paciencia y la retaba estigmatizándola con el rótulo “Doña Desorden”. A pesar de que ella odiaba este sobrenombre, no se hacía por ello más ordenada y, por el contrario, en una actitud fatalista nada hacía por remediar la situación. Cada vez que se le perdía algo, le echaba la culpa a los otros y se ponía a llorar.

Los papás decidieron ayudar a Cecilia buscando enfrentar el problema con una actitud de solución y no de inculpación, eligiendo para la búsqueda un momento en que todos los involucrados estaban de un ánimo positivo.

Partieron por las pérdidas de las cosas en la mañana, porque era lo que más alteraba la convivencia familiar. Las preguntas orientadas a solucionar el problema fueron: ¿Cómo puedo hacer para ganarle al desorden? ¿Qué necesito llevar en la mañana? ¿Qué problemas me acarrea no dejar las cosas en su lugar? ¿Dónde puedo dejarlos en la noche, para no perder tiempo?

Contrariamente a lo que solemos hacer los adultos, los papás de Cecilia incentivaron que fuera ella quien encontrara las soluciones y la hicieron sentir que ella era capaz de encontrarlas, y lo más importante, era capaz de cumplir con lo que se proponía.

Con esta actitud frente a la solución del problema del desorden de Cecilia, sus padres no sólo favorecieron la solución del problema que surgía en las mañanas, sino que promovieron una actitud de búsqueda activa de soluciones, asumiendo que al cambiar ella, se puede producir un cambio positivo en el ambiente.

2 Comentarios publicados
Posteado por:
Karina Vargas Hormazábal
06/10/2009 14:25
[ N° 1 ]

Ciertamente la adolescencia es una etapa complicada pero creo que a la vez hermosa, soy madre de una adolescente de 12 años y creo que tanto ella como yo, hemos tenido que crecer, ella como mujer y yo como su madre, su guía y su ejemplo...Hace poco tuvimos un encuentro de padres e hijos en el colegio donde estudia para que conversaramos de las normas y límites...de lo que podemos o no transar...ufff, qué dificil!! siento que la confianza en ellos es fundamental, la comunicación y principalmente demostrarles que tenemos un corazón lleno de amor para entregárselos, y que si se equivocan, nos tendrán a nosotros para apoyarlos y analizar dónde estuvo el error y las consecuencias que de lo que hacemos, o dejamos de hacer...
gracias por este espacio, cada vez que puedo leo Escuela para padres y siempre ha sido de mucha utilidad...

Posteado por:
María Isabel Salgado Ayala
07/10/2009 18:38
[ N° 2 ]

Creo que este es un tema muy interesante, pues desde mi punto de vista, es por esto que existen jóvenes y niños demasiado "Hijos de papá" o muy "Hijos de mamá". Tal vez a los más grandes nos toca señalar cuando un padre está sobreprotegiendo a su hij@, ya que esto al final perjudica al niño (o joven) en vez de ayudarlo.
No niego que es bueno que los padre quieran que a sus hijos no les pase nada malo y querer protegerlos de cuanta maldad que exista, o querer protegerlos de ellos mismos evitando que tomen malas deciciones... pero resulta que muy por el contrario, esa actitud es la que más los perjudica porque no los prepara para el futuro. Cuando sus padres no estén allí para defenderlo, el sentimiento de fracaso es peor que para alguien que está más preparado.
La idea y lo ideal no es solucionar los problemas de los hijos, ni meterse en ellos, sino que tratar de aconsejar de forma objetiva señalando los pro y los contra de la situación (sin tratar de ENTROMETERSE, que es totalmente distinto) y hacer saber que uno siempre va a estar allí para apoyarlo en su decisión, sin importar cuál sea.

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