Pelayo Figueroa
Martes 12 de Enero de 2010
La niña invisible


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Lo confieso: soy un padre aprensivo, igual que Paola. Los dos hemos sido particularmente cuidadosos con lo que hace o no hace la Vale y aunque sabemos que le estamos haciendo un daño irreparable, seguimos encima de ella, pendiente de cada movimiento. Con el tiempo nos hemos relajado un poco, porque nadie resiste vivir tanta tensión, sobre todo con una niña de cinco años que no le importa el peligro. Apenas aprendió a caminar ha puesto a prueba nuestro sistema nervioso corriendo por la orilla de la piscina, arrancando de nuestras manos, acariciando perros callejeros, encaramándose sobre las sillas, subiéndose a juegos que no son para su edad, extremando la velocidad de su bicicleta y creyéndose la mujer invisible. Una vez, en el jardín infantil, se azotó contra una muralla. La tía dijo que lo hizo tras asegurar que la traspasaría porque podía desmaterializarse. No es que haya usado esas palabras, pero así fue, tomó distancia, corrió y terminó en la clínica con tres puntos en su frente.

Ir al supermercado con ella es otro tema, aunque he aprendido. Por ejemplo, hay que esquivar el pasillo de los juguetes y el de los dulces. En el Jumbo hay una sección de artículos deportivos y, a veces, para que desahoge su hiperactividad no diagnosticada, la dejo allí un rato para que haga ejercicios, mientras recorro los pasillos cercanos. La primera vez que hice eso descubrí algo aterrador: casi todos los niños hablan igual. Es decir, tienen el mismo tono para decir papá, de modo que a cada segundo miraba a mi alrededor pensando que la Vale me llamaba.

Al final cuesta sacarla de la sección deportiva, pero prefiero eso a enfrentar las pataletas por una muñeca que no le compro o por unos chocolates que le niego. Lo más difícil, en todo caso, no es eso, sino que pasar por la caja cuando hay cola. Allí, colgados en atractivos dispensadores, hay más dulces y chicles y juguetes que, obviamente, ella pedirá. Uno siempre pierde.

—¿Es hija única? —me preguntó la cajera el domingo pasado, mientras hacía sonar el bip por una caja de chicles que la Vale me obligó a comprarle.

Casi siempre me preguntan lo mismo, en la calle, en la plaza, en el cine, en el trabajo. Debe ser algo que se nota a la distancia. Cuando respondo que sí, que es hija única, invariablemente viene la misma réplica.

—¿Y no han pensado en un hermanito?, así se entretienen entre ellos.

Tal vez sea cierto. Tal vez la sobreenergía de la Vale se deba a eso, a que no tiene con quién desahogarla. Si no se cansa nunca. Igual lo hemos conversado con Paola, pero nos gusta así: los tres solos. Sacamos cuentas: le damos una buena educación, no le faltará nada, podremos cuidarla bien.

—Pero un hermanito... —me insisten siempre.

—No, gracias. La Valeria vale por seis.

8 Comentarios publicados
Posteado por:
Katherine Andrade
12/01/2010 09:43
[ N° 1 ]

Aprovecha las vacaciones, inscríbela en un curso de natación, que haga baile o algún deporte para que pueda botar la energía.
Por ultimo llévala a un parque y que corra todo un día.

No hay que ser tan temerosos con los niños, la única forma de que aprendan es que ellos mismos se den cuenta de las cosas, por ejemplo, la única forma de que mi hija dejara de intentar tomar las tazas con café, fue acercándole un dedo a una. Le dolió un poquito y lloró. Y luego nunca más intento acercarse, ya que asi pudo entender lo que le podría pasar.

Saludos

Posteado por:
LUCY BURGOS ARAVENA
12/01/2010 11:27
[ N° 2 ]

Siempre leo tu columna, de todas las revistas... me encantan. Felicitaciones

Posteado por:
Mariela Muñoz M
12/01/2010 11:38
[ N° 3 ]

Yo soy hija única, y a mi, me hizo mucha falta tener un hermano/a.
Es cierto que al ser uno, los padres pueden darte lo mejor de lo mejor, pero la vida requiere también de un compañero, de un partner, de un hermano, y esa necesidad crece aún más con los años, porque al enfrentar momentos duros, es terrible hacerlo sola y cargar con toda la responsabilidad.
Si puedo darte un consejo, este es que si puedes tener al menos otro hijo, lo tengas; no por ti, pero si por tu hija... lo va a necesitar, y te lo digo, por experiencia propia.

Posteado por:
Lupita Chile Yahoo
12/01/2010 17:22
[ N° 4 ]

Pelayo: que lata ustedes como pareja, que lata son como papás, que lata debe ser esa niñita. Una lata la columna.

Posteado por:
Sthanleyee Marzotti Hakim
12/01/2010 19:23
[ N° 5 ]

vi a un macho (o no tanto) con su mujer en una tienda y esta le gritaba y lo trataba de lo más mal...

me recorde de ti !!!! :)

Posteado por:
Carolina Paz Suau Zapata
13/01/2010 00:34
[ N° 6 ]

No tengo mucha autoridad porque no tengo hijos, pero cuando la gente dice " le hace falta tener un hermanito" es porque el niñito en cuestión es un malcriado insoportable... está bien quererlos con todo el corazón, pero ponerles límite es igual de importante, y cada día es una tarea que los padres evaden con mayor frecuencia. Concuerdo con la opinión Nº 3, de Mariela, creo que hay que pensar amorosamente en los hijos, más que en la comodidad propia y sólo en darles lo material, la vida necesita de hermanos, es un referente súper necesario, obvio que cuando no se puede, hay que prescindir, como cuando pensamos que los hijos necesitan padre y madre, demás que pueden aperrar con uno solo de ellos pero no es la idea. Pero vuelvo al punto anterior, qué atroz crear un pequeño tirano, te la imaginas de adolescente después? cero tolerancia a la frustración, ufff ni te digo lo que te espera

Posteado por:
Mª Carolina González González
22/01/2010 22:49
[ N° 7 ]

Ufff, Pelayin,como te entiendo. a mi me friegan a cada rato con lo del Hermanito y aduzco las mismas razones que tú. Lo peor en el supermercado son las colas, después de haber sorteado todos los pasillos problelmáticos, esperar en la cola es horrible. Deberían dejar pasar a los padres aproblemados con niños hiperactivos... o que soporten estóicamente y sin miradas reprobatorias las pataletas de los pergenios. Vamos pelayo que se puede!! Yo he implementado la técnica de decirle de antemano que no tengo plata, obviamente igual le compro un dulcecito, tampoco voy a exponer a un niño de tres años a tanta tentación y dejarlo mirando al techo. Me ha resultado bastante bien, aunque no es una técnica infalible.

Posteado por:
karla gonzalez bustamante
23/06/2010 15:45
[ N° 8 ]

mmm
yo tengo gemelos tienen 4 años los gastos son muchos debo reconocerlo mas ahora que estamos los tres solos pero se entretienen ellos solos se apoyan el uno al otro aprenden a compartir a transar y verlos jugar conversar entre ellos es maravilloso

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