
Le conté a Paola aquella riña que tuvimos durante el partido Argentina-Chile. Se acordó de la pelea con detalles insospechados, pero no del partido. En cambio yo me acordaba del partido y ya había olvidado la mayor parte de los detalles.
La encontré anoche en el balcón, escapando el calor y conectada a su iPod, escuchando a Arjona, sujeto que recientemente fue motivo de otra pelea entre nosotros (ver “La culpa la tiene Arjona”, Revista Ya, 27 de octubre 2009). Hemos discutido harto con Paola en estos diez años de matrimonio y nos hemos reconciliado igual número de veces, pese a que ella, a diferencia mía, posee una memoria privilegiada para acordarse de los momentos que yo eliminaría de nuestra película. ¿Para qué se acuerda? —me pregunto—, si ya pasaron, si ya nos dimos las explicaciones de rigor, si ya nos disculpamos. Paola no olvida y ésa es su arma más peligrosa. Se acuerda, por ejemplo, de la vez en que le dije que no se veía bien con un vestido que se había comprado para ir un matrimonio.
Culpa de ella: para qué me pregunta. Y culpa mía: para qué le respondo. Años de convivencia marital me han dado la sabiduría de percibir aquellas preguntas que son, en verdad, un engañoso callejón sin salida si uno tiene la mala idea de meterse. Ante la consulta: “¿cómo me veo?”, no existe respuesta correcta. Si uno dice “bien”, será culpado de no estar siendo totalmente sincero. En oposición, si uno dice “mal”, arde Troya. Ambos casos ponen a prueba la paciencia y los límites de la comprensión humana. He llegado a la conclusión, tras mi vasta experiencia en este sentido, que la respuesta tiene que ser suficientemente ambigua, de manera de eliminar posibles focos de conflicto apenas se avecinen. Es decir, una buena réplica ante la señalada interrogante podría ser: “Uuuuu, qué lindo el vestido”. Nótese que aquí hacemos referencia a la indumentaria y no a la persona que la usa, lo que actúa como eficiente cortina de humo. Y añadamos al presente análisis la expresión “uuuuu”, que implica sorpresa positiva. Otra respuesta asertiva: “Que bueno que te compraste ese vestido”. Lo mismo: contestación evasiva, pero óptima. Se puede anteponer el “uuuuu”, según conveniencia. Siempre sirve.
De más está decir que la respuesta es independiente a lo que realmente uno piensa. No está en juego aquí la sinceridad ni la lealtad ni cualquiera de esas virtudes que en un matrimonio adquieren significados disímiles cuando se practican en momentos como éstos.
Tampoco se trata de eludir el conflicto. Los conflictos, en sí, no son malos. Pero si ellos implican salir más tarde de lo presupuestado o llegar a una reunión de amigos peleados y sin ánimo, no hay más que decir. Son los beneficios de lo que podríamos llamar “la diplomacia vaticana al interior del matrimonio”.
Por eso Paola se acordaba con pelos y señales de la pelea aquella durante el partido Argentina-Chile. Esa vez no supe manejarme en los códigos femeninos del bien y el mal. Sólo actué con mi natural torpeza frente a una situación imprevista aunque —como hemos visto— perfectamente evitable. Ese impasse, ocurrido en una época en que no contaba con los conocimientos de hoy, me obligó a pagar una abultada cuenta sentimental en las horas posteriores. O en los días que siguieron. Aunque tampoco lo recuerdo bien.
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Posteado por: Natalia Fernanda Espinoza Sepúlveda 02/02/2010 09:11 [ N° 1 ] |
Las mujeres solemos perdonar, pero no olvidar. Y auqnue no lo demostramos siempre las situaciones dan bote de un lado a otro en nuestra cabeza, motivo por el cual a penas aparece el temita aprovechamos de vomitar algunas cosas que nos molestan de lo que ya pasò; de eso que estaba más que conversado; de eso que parecía olvidado. No entiendo tampoco el por qué actuamos así. Quizás es que en nuestra ingenuidad creemos que escupiendo cosas las sacaremos definitivamente de nosotras, y si tenemos suerte los hombres logren asimilar aunque sea un poquito de lo que hemos sentido...es como un traspaso de basura interna..."para que te sientas como me sentí yo". |
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Posteado por: Ismael Gómez Arancibia 02/02/2010 09:14 [ N° 2 ] |
Grande Maestro!!... con estos consejos me ahorro algunos años de descubrir la rueda por mi mismo. |
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Posteado por: Belén Alexa Núñez Morales 07/02/2010 18:11 [ N° 3 ] |
Las mujeres somos enormemente rencorosas, nos cuesta perdonar y eso se debe a que nos cuesta olvidar las cosas que nos afectan. |
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Posteado por: Francisco Javier Cavada Villarroel 09/02/2010 01:10 [ N° 4 ] |
Es primera vez que comento una de tus columnas, Pelayo. Me gusta leer diversas cosas y tu escrito merece ciertas notas. Primero, dejas entrever que la convivencia humana es muy compleja y estoy de acuerdo. Los "encontrones" con el pasar de los años se incrementan, pero hay medicina para este "problema": amor. Segundo, leo tus quejas sobre la relación con tu señora, pero no pensaste en cómo se llevarían cuando se conocieron y pololearon (en esta parte muchos dirán que eso no hay cómo saberlo); un buen amigo me dijo un día: "Fíjate en lo que la gente hace, no en lo que dice" Es el santo remedio. Creo que le puede servir a las parejas se han formado recientemente. Ahora, regresando al segundo punto, sostengo que tú das tu visión sobre la relación pero, ¿qué dice tu señora sobre tu actuar en la misma? Por último, yo creo que lo pasaste super bien con ella hace años, quejarse ahora, creo que no corresponde. Estimado amigo, si tu pareja se queja o hay reiteradas discusiones, creo que debes revisar qué estás haciendo tú. La felicidad depende de uno y el modo en que afrontamos el día. Saludos, Pelayo. Éxito con tu columna. |
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Posteado por: Sebastian Eduardo Rudloff Parra 09/02/2010 11:23 [ N° 5 ] |
Perdonar no significa olvidar, pero si significa no volver a usarlo como arma en una discusión posterior. Espero leas esto y se lo hagas saber a tu señora para qeu mejoren sus relaciones. Yo creo, que más allá de lo mal que te fue diciendole que se veía mal con el vestido, estuvo bien decirselo, auque quisas de forma un poco mas sutil. Los comentarios ambiguos como los que escribiste denotan falta de interés más que apreciación. Lo mejor es decirle algo como que el vestido no resalta su belleza natural. Siepre resaltar en los casos en que una prenda no le quede bien a una mujer que el problema es DE LA PRENDA y no de la mujer. Y después diganle que la aman por sobre todas las cosas. Les doy firmado que no solo evitarán discuciones, sino que además ganarán "puntos". Recomiendo bajar o comprar el seminario "Laugh your way to a better marriage" (ríanse hacia un mejor matrimonio) de Mark Gungor. |
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Posteado por: X Ortiz 11/02/2010 13:12 [ N° 6 ] |
Sebastian tienes toda la razón con tus palabras. |
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