Pelayo Figueroa
Martes 27 de Abril de 2010
Sushi, no

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No sé cómo fue ni exactamente cuándo, pero de un día para otro a Paola le encantaba el sushi. Tenía su restaurante favorito, se conocía todas las variedades, planeaba salidas con amigas a comer, leía artículos al respecto y conversaba del tema con soltura. ¿El sushi? Sí, me dijo, ¿nunca lo has probado? Y no: con suerte lo había visto por televisión, así que la acompañé un día y al momento de pedir cuenta le tuve que ser honesto: nunca había quedado con más hambre en mi vida. Sólo un plato de lechugas me hubiera dejado peor.

Por suerte, a Paola le da por temporadas. Antes fue el yoga, y antes el gimnasio, y antes el trote. Y yo siempre la acompañé una vez a todo y la historia fue la misma: odié el yoga, me aburrí en el gimnasio y quedé sin aire a los cinco minutos de trote.

Paola, hay que decirlo, se esfuerza inútilmente por refinarme. A ella le gusta el ballet, a mí el fútbol. Ella se emociona con la ópera, yo lloré con Titanic, la película. Ella mataría por conocer el Louvre, yo prefiría ir al Bernabeu. Somos muy diferentes y sin embargo, entre peleas, desencuentros, malos entendidos y metidas de pata, la hemos pasado bien. Aunque si algo echo de menos es mi libertad. Le comentaba eso a Emilio Pereira el viernes pasado después del trabajo.

—Antes de casarme era libre y no lo sabía —le dije. Extraño no tener que darle explicaciones a nadie; extraño no sentirme comprometido a avisarle a nadie si voy a llegar temprano o tarde.

—¿Y para qué te casaste, entonces? —me interrumpió Pereira, algo impaciente.

No estoy arrepentido de casarme, no volvería atrás para deshacer lo hecho, no me imagino sin Paola, es sólo que no me gusta el sushi. Y, claro, siento que antes tenía más amigos, que era más simpático, que me arriesgaba más. Ahora no. Pereira tiene que llamarme diez veces antes de que me decida ir a tomar una cerveza con él, me siento huraño, temeroso, desconfío de la gente, pienso varias veces antes de actuar. Nunca le había tenido miedo a los aviones, por ejemplo, pero la última vez que abordé uno estaba asustado. No es lo mismo viajar soltero y sin hijos que hacerlo casado y con una hija. Pensaba en lo ilógico que es que los aviones vuelen. Después de todo no son más que un tubo con alas. ¿Cómo pueden volar? Imposible ¿Cómo puedo arriesgar mi vida así? ¿Cómo puedo ser tan irresponsable? ¿Qué va a ser de Paola y la Vale? Después de ese viaje contraté un seguro de vida, y nunca pensé que me pasaría, pero me inundó una gran paz interior al saber que podría morir y que mi mujer e hija mejorarían sustancialmente su calidad de vida.

—Vales más muerto que vivo —me dijo Pereira; y sí, es extraño, pero es verdad.

Y con la plata del seguro Paola podría comer todo el sushi que quisiera y tal vez conocería a alguien que también le gustara el sushi y podría volver a enamorarse y quién sabe, yo, desde la tierra de los muertos, estaría viendo esa escena y me sacaría los pocos pelos que me quedan por no haber hecho el esfuerzo de acompañarla más a comer esos rollos de pescado crudo cuando estaba vivo, si total no son tan malos, así que qué tanto, mejor la invito ahora que estoy bien. Al menos no le ha dado por comer pasto, pienso, mientras voy llegando al departamento, con frío y hambre, y abro la puerta, la veo, está linda, y le hago la propuesta:

—Paola, ¿pedimos sushi por teléfono?

—¿Sushi? No, qué lata. Preparé ensalada de lechuga.

12 Comentarios publicados
Posteado por:
Poli E.
27/04/2010 09:41
[ N° 1 ]

jajajajaja... la mina lunática!

Posteado por:
María P G
27/04/2010 12:13
[ N° 2 ]

Es como si lo hubiese escrito mi marido. El avión, el seguro, el sushi...muy bueno.

Posteado por:
Patrice Saldie E.
27/04/2010 12:21
[ N° 3 ]

se me viene a la mente una imagen:
una gota de agua cerca de tu cien, a al escuchar el comentario de Paola...
Jajajaja!

Posteado por:
Andrea Carolina Vega Benavides
27/04/2010 14:37
[ N° 4 ]

Jajajajajajajaajaja.....no me pude reir más! A veces nos pasan ese tipo de cosasa nosotras!! Por eso me imagino tu cara de: Exigo un explicación!! Jajajaja

Me encanta la columna!! Sigue así!

Posteado por:
Clementine
27/04/2010 14:58
[ N° 5 ]

Pelayo

Sólo quiero decirte que si me hacen elegir entre Paola y tú, me quedo contigo. Me caes mejor. Probablemente porque me reconozco más en ti. Yo también le tengo miedo a los aviones, me he quedado dormida un par de veces en la ópera, he quedado con hambre después de comer sushi y, por cierto, lloré con Titanic (cualquier película que haga llorar a Kate Winslet, me hace llorar a mí). Ahora sólo me queda comprar el seguro de vida...

Posteado por:
Camila Twain Gilmore
27/04/2010 15:01
[ N° 6 ]

Y en ese momento estallaste! jaja

Son muy re fomes los sushi, no tienen ni una gracia.

Posteado por:
Dayana Rodríguez Navarro
28/04/2010 14:56
[ N° 7 ]

Ja, ja... muy buena tu columna Pelayo! Me haces pasar un momento grato leyémndo tus líneas...

Ahh... y tampoco disfruto el sushi: quedo con la sensación de haber "tragado" alimentos, pero sin disfrutarlos... ¿Es mi idea o le hace falta sal y aliños a todo eso?
¡Puaj!

¡¡Qué viva la comida casera!!

:)

 

Posteado por:
andrea C golé
29/04/2010 16:55
[ N° 8 ]

Hace un tiempo me detuve en tu columna y me llamó la atención la manera de exponer tus reflexiones,resumes tan bien lo que piensas y lo que en general sospecho que piensan los hombres; la mujer
casada es una fuente inagotable de stress, molestia, histeria y tontera... que hace que uno sienta verguenza de su género... pero tienes toda la razón sintonizo totalmente con ese sentimiento masculino. Pero por otra parte no entiendo a los hombres que asumen ese estilo de relación con esa sumisión y desesperanza... son los llamados "buenos maridos?"
saludos Pelayo!

Posteado por:
Carolina Paz Suau Zapata
30/04/2010 13:03
[ N° 9 ]

ohhhhhhhhhhhhh me encantó mucho más esta columna tuya, pucha a veces tu mujer es exasperante, y de verdad pensaba que no te gustaba estar casado con ella, pero me encantó la reflexión que hiciste después, eso es amor.
Pd: a mí tampoco me gusta la relación costo-beneficio del Sushi

Posteado por:
Dora C M
03/05/2010 18:27
[ N° 10 ]

Jaajjaajaj...son muy buenas tus columnas Pelayo. Creo que se refleja la mayoría de los machos chilensis, con una sutil ironía y muy bien contadas las historias. Realmente, lo mejorcito en columnas que he leído.

Posteado por:
Gustavo Adolfo Concha Lizana
09/06/2010 19:28
[ N° 11 ]

Parece ser que serre el unico hombre que comente, pero lo hago porque encuentro muy divertidas sus columnas, excelentes, de hecho me pregunto si a usted Pelayo le pasan estas cosas o solo las escribe con su imaginación, bueno pero igual es bueno

Posteado por:
Claudia Mora González
09/07/2010 14:36
[ N° 12 ]

Que mal, ¿por qué no nos entienden?
ja ja ja

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