Por Pablo Simonetti
Recuerdo haber despertado en brazos de mi madre. Ella corría por el pasillo desde los dormitorios hacia la puerta de entrada, cargando a ese niño de nueve años, medio dormido y ya no tan liviano, mientras todo se estremecía a su alrededor. Desde una de las casas del frente, nítido entre el bramido de la tierra y la crujidera, me llegó el grito de espanto de una mujer que se quedó encerrada en su cuarto. Salimos a la calle; mi padre y mis hermanos mayores nos esperaban abrigados con sus batas y las zapatillas de levantarse que mi madre ponía a los pies de nuestras camas, cada noche. Como yo todavía estaba en pijama, ella me cobijó dentro de su bata blanca y repetía sobre mi cabeza, al mismo ritmo ametrallado de la tierra, la oración que precedió por tantos años cualquier viaje, cualquier aventura que significara un riesgo: “En el Nombre sea de Dios y de la Santísima Virgen y de la Santísima Trinidad, tres Personas distintas y un solo Dios no más”. Pleno invierno, 8 de julio de 1971, 11:04 P.M., 7.7 Richter, epicentro al sur de Illapel. Y no lo miré en Internet. Cuando los cables dejaron de ondular contra el cielo negro, ella entró en la casa a buscar mi bata y mis zapatillas. Pasamos la noche en vela, arrancábamos con cada réplica, y a pesar de su evidente ansiedad, mi madre se dedicó a confortarnos con sandwichs, té y chocolates, e incluso hizo venir, junto a su familia, a la vecina que por fin había salido de su encierro.
Con el paso del tiempo, la angustia se fue apoderando de mí cada día al oscurecer. Les rogaba a mis padres que me recibieran en su cama, y si bien era una costumbre prohibida en nuestra familia, ella me acogía a su lado. Mi invasión se hizo diaria y llorosa, hasta que se convenció de que debía llevarme a un psiquiatra. La angustia pasó, pero durante años, después de cada temblor yo continuaba temblando imperceptiblemente por un largo rato, con el corazón agitado. Así fue como ella adquirió la costumbre de preocuparse especialmente de mí cuando la tierra sufría y daba sus corcoveos. Se sentaba en mi cama a la espera de que me quedara dormido, y mientras tanto me contaba alguna historia, dejando escapar de vez en cuando un “ya pasó, ya pasó”.
El domingo 3 de marzo de 1985 —7:48 P.M., 7.8 Richter, con epicentro frente a la costa de San Antonio—, intentó llamarme decenas de veces. Yo estaba con mi polola en una parcela cerca de Buin y el regreso a Santiago se hizo interminable debido al tráfico del último día de vacaciones, agravado por los frenazos y el desconcierto que provocaban las réplicas. Quería llegar lo antes posible para saber si mi madre estaba bien y para que ella supiera que yo también lo estaba. Secretamente, iba en busca de ese abrazo que podría aplacar cualquier miedo, cualquier temblor.
Uno de los primeros beneficios de la terapia que hice ya pasados los treinta años, fue superar este trauma infantil. Pronto comprendí que mi reacción no sólo tenía su raíz en esa noche de julio, sino que también en la culpa que sentía por ser diferente, intensificada por el pánico a perder el control de las circunstancias. Los terremotos constituían la mejor representación del caos que temía para mi vida. Me mudé a un piso alto y ya nunca más perdí la calma a causa de un temblor. Pero mi madre siguió llamándome, sin que el aplomo de mi voz terminara de liberarla de su responsabilidad.
Y sin embargo, lo que más extrañé este 27 de febrero fue hablar con ella. Y más patente aun se hizo su recuerdo cuando se desató el pillaje en Concepción. De golpe me pareció oírla relatar los saqueos después del terremoto de 1960 en Valdivia y de los que había presenciado mi abuela el año seis en Valparaíso. Siempre listas para salir arrancando durante el próximo cataclismo, con sus batas y las zapatillas de levantarse a los pies de la cama, ellas habían conservado la memoria catastrófica que no guardó el Estado y que muchos tendimos a olvidar.
|
Posteado por: LUCIANO COIRO 04/05/2010 09:59 [ N° 1 ] |
Ciertamente los sismos no son un tema agradable ya, leer sobre ellos de la forma en que el sr. Simonetti hace su relato es diria yo, hasta especial, se huele el sentimiento en sus palabras, un abrazo para ud. |
|
Posteado por: Manuel Ignacio Chavez Diaz 04/05/2010 10:00 [ N° 2 ] |
Que hermosa y poeticas frases para referirse a un desastre, pero bien, yo pienso que todos nos relajamos, creimos que nunca mas habría un terremoto, nos creimos el cuento de pais desarrollado, con torres de 52 pisos, malls, etc. Hasta los vendedores de insumos como pilas y radios, informaban en LUN que en esos años con las protestas la gente fue poco sorprendida con el terremoto, dada las protestas y los constantes cortes de luz, pero ahora estabamos relajados y el terremoto nos remeció todo, el Estado, la sociedad, la infraestructura, etc. |
|
Posteado por: Nelson Lavanderos Rojo 04/05/2010 10:12 [ N° 3 ] |
Hermosas palabras Pablo... me hicieron recordar los momentos de calidez que he vivido con mi madre. Momentos alegres, de pena y de enojo... pero siempre con amor en su mirada y en su caricia. Felicitaciones por tu sensibilidad en el escribir. |
|
Posteado por: Blanca Elena Matrás Pinto 04/05/2010 10:15 [ N° 4 ] |
1906, (1939), 1960, 1971, 2010.... No cabe duda que nuestra memoria es corta. La conclusión más lógica, es que cuando ocurra de nuevo (que va a ocurrir) lamentablemente va a suceder lo mismo, nos guste o no. Lo rescatable del último acontecimiento sísmico es que la memoria histórica está presente en nuestro subconsciente, ya que miles de habitantes de las zonas costeras, sin esperar avisos radiales o alarmas de ninguna clase, supieron que tenían que dirigirse a zonas más altas inmediatamente. Si así no fuera, dada la magnitud del terremoto, las víctimas se estarían contando por miles. Desgraciadamente, las casi 500 pérdidas humanas son una realidad, no hay vuelta atrás y el dolor acompañará por siempre a sus familiares, pero, independiente de las informaciones emitidas por el SHOA y por la ONEMI, me cuesta pensar que en aquellos aciagos primeros 30 ó 40 minutos algún afectado de la zona afectada haya tenido la peregrina idea de sentarse a esperar noticias de Santiago para saber como actuar, sobre todo considerando que no había energía eléctrica en gran parte del país. En cuanto a los saqueos, pareciera ser que es algo que está en nuestro ADN, no sólo en caso de catástrofes, está presente en nuestro día a día y atraviesa a todo el espectro social. |
|
Posteado por: eduardo patiño krstulovic 04/05/2010 10:23 [ N° 5 ] |
Si hay dos traumas que superar del 27, sacudón e invasión, el autor debe tener uno pendiente. Que locura ver te manejan por el medio, que locura ver (UPA). Hay un límite que rompe el deseo (Aleste). PD: La casa debe estar enfrente. El fruto demuestra cuán cultivado está el árbol, si no, que sea leña. |
|
Posteado por: Skilly Urra van der Vliet 04/05/2010 11:03 [ N° 6 ] |
Me conmovió y quedé pensando y recordando también... |
|
Posteado por: Sandra Sáez 04/05/2010 11:06 [ N° 7 ] |
Pablo, tus palabras y recuerdos calan en los más profundo de mi corazon. Viví ésta experiencia del terremoto como madre de tres hijas, preocupada de atenderlas y protegerlas. Tu relato de infancia es como lo que vive mi segunda hija de 7 años quedo aterrorizada después del terremoto, y cada replica es un suplicio para ella, tengo el consuelo que mis abrazos y mis palabras de madre la tranquilizan. Pena siento cuando ocurren estas replicas y no estoy junto a ellas, espero que en mi ausencia, ella y mis otras dos hijas sepan que yo tambien quiero besarlas, protegerlas y abrazarlas. Gracias por compartir tus recuerdos con tanto sentimiento. |
|
Posteado por: andres marcelo estica cerda 04/05/2010 11:29 [ N° 8 ] |
ESta si que es buena noticia, Pablo Simonetti escribiendo en el Mercurio? ojala te quedes, de verdad que hacen falta buenos escritores mas cerca de la realidad cotidiana. Tuve la suerte de conocerte personalmente y dentro del ambiente frivolo que existia en aquel restaurant me sorprendio la calidez y naturalidad con que te comunicas.Es el mejor comentario que he leido acerca de esta ultima catastrofe natural. Son estos momentos los que sacan a flote lo malo pero tambien lo bueno del ser Humano. Cariños y gracias. |
|
Posteado por: Carlos Acuña Deboni 04/05/2010 11:37 [ N° 9 ] |
Valiosa su opinion sr. Simonetti, conmovedor relato, tan simple pero a la vez muy profundo, |
|
Posteado por: Rodrigo Allende Dugaver 04/05/2010 11:43 [ N° 10 ] |
Señor Simonetti: |
|
Posteado por: Patricio Mardones Precht 04/05/2010 11:48 [ N° 11 ] |
Grande Pablo, |
|
Posteado por: Jorge Morales Lobos 04/05/2010 11:49 [ N° 12 ] |
Luciano Coiro [N° 1]: ¿Cuál es la idea de despedirse mencionando que está en otro país? Por lo visto le ha costado acostumbrarse (a pesar de que por allá no hay terremotos como los de acá). Si, las primeras veces pasa. |
|
Posteado por: gonzalo rojas rojas 04/05/2010 12:00 [ N° 13 ] |
excelente columna Pablo!!! |
|
Posteado por: patricia rodriguez carmona 04/05/2010 12:31 [ N° 14 ] |
Pablo: |
|
Posteado por: ximena rodríguez gajardo 04/05/2010 12:40 [ N° 15 ] |
qué bonito. |
|
Posteado por: Marco Antonio Saavedra Durán 04/05/2010 13:18 [ N° 16 ] |
Muy bueno el relato, con bellos tintes poéticos. Yo guardo un recuerdo que también caló honda mi infancia. Recuerdo que en el terremoto del '71, uno de mis hermanos mayores me bajó de un "ala" desde el segundo piso de nuestra casa y me dejó cerca de mi padre. Mi padre como estaba descalzo, éncontró una caja de cartón y metió sus piés dentro. Yo, como niño, pensé que esa era la forma de estar seguros ya que era mi padre quién estaba dentro de la caja, por lo que intenté colarme dentro de la caja y mi padre me negó el espacio, que era muy reducido por cierto. Este hecho me perturbó por algunos años. |
|
Posteado por: César García Cárdenas 04/05/2010 13:34 [ N° 17 ] |
Pablo, siempre es un agrado leerte, tus novelas, tus columnas, redactas con una profunda sensibilidad. saludos. César. |
|
Posteado por: Sergio Guerra Guerra 04/05/2010 13:44 [ N° 18 ] |
Sin ser - ni por asomo - crìtico literario, màs allà de los temores recordados, la imagen de una madre protectora,la disposiciòn para superar las "trancas" o la profundiodad que pueda tener el mensaje, quiero destacar la fluidez, amenidad y acercamiento con el lector que logra Pablo, virtud no comùn, que invita al lector sensible a seguir leyendo sus trabajos. |
|
Posteado por: Silvia Angélica Yanez 04/05/2010 13:51 [ N° 19 ] |
Muy lindas Palabras Pablo. Un abrazo. |
|
Posteado por: andrea silva palominos 04/05/2010 13:56 [ N° 20 ] |
Que recuerdos se vienen a mi memoria, con este relato, pensé que solo yo quedaba temblando después de un movimiento telúrico,pero si recuerdo a mi madre, diciendo, tranquila si no pasa nada y su abrazo, hoy que soy mamá y que con cada movimiento tengo estar calmada para yo ahora dar tranquilidad a mi hija, que miedo no les tiene, que grandes son las madres, siempre se postergan por los demás y quizás ellas también necesitan un abrazo...gracias por el recuerdo. |
|
Posteado por: Sebastian Galvez Rodriguez 04/05/2010 14:16 [ N° 21 ] |
Fuí censurado al comentar la columna de Simonetti. Exijo saber el motivo por el cual mi comentario fue removido. |
|
Posteado por: Romina Silva Arancibia 04/05/2010 14:25 [ N° 22 ] |
Me gustaría saber que ha pasado con el comentario de Sebastián Gálvez, ya que me parece interesante la postura que tiene de los escritores Chilenos, y lo que le produce sobre todo esta columna de Pablo Simonetti, la cual, desencadenó un comentario apartado y alejado de todas los demas pensamientos que existen en este blogs. Por lo demas estoy en total acuerdo con él, nunca habia tenido la oprtunidad de leer a Simonetti, y me parece que su forma de relatar es ligera y mamona. |
|
Posteado por: Ivonne Herrera Miranda 04/05/2010 14:36 [ N° 23 ] |
Al Leer esto recorde mis dos tan distintas experiencias con terremotos, el 85 yo era niña aun y recuerdo a mamá tan preocupada de nosotros y sin ningun miedo y ahora que yo soy madre con el terremoto de este año me di cuenta que yo tambien fingi con mis niños no tener miedo, porque es eso lo que hacen las madres muchas veces fingir que aunque las cosas son terribles no les asustan y nos abrazan para espantar nuestro miedo de niños, el el mismo que ellas tienen pero esconden para dejarnos tranquilos. |
|
Posteado por: ANDRES ARCE DICHI 04/05/2010 14:47 [ N° 24 ] |
Me hizo recordar a mi madre Pablo , como todas las buenas madres , sin miedo a nada.- |
|
Posteado por: Reynaldo Acuña 04/05/2010 14:57 [ N° 25 ] |
Felicitaciones Pablo por este conmovedor relato |
|
Posteado por: Claudia Alejandra Dediós Martínez 04/05/2010 15:05 [ N° 26 ] |
Muy lindo tu relato, no se podia esperar menos de ti... con mucho sentimiento y cariño hacia tu mamá, Pablo y me hizo recordar mucho mi infancia, cuando temía a estos eventos en mi vida, el primero que presencie fue el 3 de marzo, luego con los años he logrado superarlo en forma natural sin terapia, claro, este 27 de febrero pase mi prueba final y sip.. bastante bien!! tranquila y de paso tranquilice a mi hijo de 17 años, sin embargo, quiero resaltar la labor de tu madre, siempre estuvo a tu lado y trato de calmarte en todo momento, yo aprendi a gritos: "histérica", "Si tiembla en todos lados"".. "callate".. jajaja bueno ahora yo soy la calmada y mis tias y mi madre son ellas las locas digamoslo así, pero en fin... yo trate de dar eso a mi hijo calma y comprension ante una suceso asi, que el jamás había vivido y espero que cuando yo no este, el pueda pasar estos eventos tan particular pero normales para nuestro platena, en forma digna. Claudia... |
|
Posteado por: Romina Silva Arancibia 04/05/2010 15:07 [ N° 27 ] |
Me gustaría saber que ha pasado con el comentario de Sebastián Gálvez, ya que me parece interesante la postura que tiene de los escritores Chilenos, y lo que le produce sobre todo esta columna de Pablo Simonetti, la cual, desencadenó un comentario apartado y alejado de todas los demas pensamientos que existen en este blogs. Por lo demas estoy en total acuerdo con él, nunca habia tenido la oprtunidad de leer a Simonetti, y me parece que su forma de relatar es ligera y mamona. |
|
Posteado por: Rosicler Magdala Benítez Cea 04/05/2010 15:07 [ N° 28 ] |
Interesante y honesto relato..En efecto cuando somos pequeños nos cobijamos en nuestros padres, especialmente cuando sentimos miedo, cuando adultos en nosotros mismos..Entiendo también que esta crónica dice relación con el dia de la madre que se aproxima, vaya pues también el saludo para mi madre y todas las que gozan de esta condición, que sin transformarse por ello en modelo de virtud y sabiduría hicieron sin duda, lo que alcanzaron y pudieron...Así no más! |
|
Posteado por: Nicolás Stuart Larrain 04/05/2010 15:15 [ N° 29 ] |
Poco se habla del terremoto del 71 y fue fuertísimo. Qué buen y bonito relato, te felicito Pablo. |
|
Posteado por: Juan Francisco Salazar Ormazábal 04/05/2010 15:21 [ N° 30 ] |
Gracias por tus palabras Pablo, muchos sentimos cosas parecidas. |
|
Posteado por: ricardo ruiz 04/05/2010 15:31 [ N° 31 ] |
La madre que te castiga, te educa |
|
Posteado por: Tito Medina 04/05/2010 15:41 [ N° 32 ] |
Un sismo de esta magnitud no solio nos movio el piso si no tambien el alma, el corazon saco a relucir junto con el polvo los recuerdos y la necesidad de mantenernos mas juntos que antes....en familia, con amigos con los seres que mas queremos aunque ya no esten presentes |
|
Posteado por: Alonso Ségeur Lara 04/05/2010 15:42 [ N° 33 ] |
Gracias Pablo, como siempre contando las mismas historias pero a tu manera, lo que enriquece a cada persona que la lee y recuerda cómo ha vivido cada uno de los grandes sismos y todo lo que han hecho nuestros padres para brindarnos protección ya sea física o psicológica incondicionalmente y cómo los recordamos cuando nos faltan. |
|
Posteado por: Sebastian Galvez Rodriguez 04/05/2010 15:42 [ N° 34 ] |
El impulso que me mueve a considerar a casi todos los novelistas nacionales, y muy particularmente al señor columnista, no sin una mueca de burla, radica menos en su romanticismo infantil, en su actitud de pijes enamorados del amor, que en ver con cuanta facilidad elevan un concierto de revelaciones personales desde su ya conquistada torre de marfil. Lloriqueando consiguen cierto reconocimiento y aceptación, tan solo para poder seguir lloriqueando ahora a un grupo mayor; pierde el columnista el beneficio -gratuito, aunque no por ello menos lícito- de la duda: no hablaba imbecilidades para abrirse paso y poder llegar un día a decir algo de valor. No. Sigue lloriqueando. De suerte que, aunque si no fuese así, por cierto que su escritura a estas alturas sería diferente, siempre existirán en nuestro país gentes necesitadas de relatos como los suyos. El narcisismo extremo -expresado solapadamente en la necesidad constante de afirmación- alcanza un patetismo heroico al empujar al columnista a referirse a cómo su madre le consolaba por lo que, muy en el fondo, hacía ecos de su confesada diferencia. Que actitud más temeraria, describir semejante hecho en El Mercurio, ¡jo! De todas formas, nada debe sorprendernos de su narcisismo; de seguro y su terapeuta, para salvarlo de la vida, le ha exaltado, ha elevado lo que cree de si mismo, al punto de que se atreve a decir lo que sea, donde sea. Típico. Por lo general, la terapia convierte a las mujeres en seres infectos, egoístas en extremo, incapacitadas para el amor; el efecto, al parecer, en los hombres es diametralmente opuesto: qué ironía, qué inversión de los roles! |
|
Posteado por: Pedro Lista Carey 04/05/2010 16:12 [ N° 35 ] |
Estimado Pablo, muy buena su crónica y excelente su fina sensibilidad para narrar hechos tan íntimos. Usted menciona los terremotos del 71 y 85...Admito que no recuerdo en absoluto haber oído hablar en aquella época de esas catástrofes, tan ajenos estábamos por aquí a esas desgracias. Hoy, pienso con respeto y admiración en el valeroso pueblo chileno, que soporta con estoicismo y bravura semejantes pruebas. |
|
Posteado por: josé manuel rodríguez angulo 04/05/2010 16:15 [ N° 36 ] |
fue un tremedo terremoto, pero yo también viví el cataclismo de Concepción y te digo, Pablo, que el de aquella noche del 71´ pareció pequeño al lado de la energía monstruosa que pasó por la octava región. |
|
Posteado por: Anita Prieto Piña 04/05/2010 16:19 [ N° 37 ] |
Que identificada me siento, este 27 de Febrero marco un antes y un despues en mi vida, creo que para todo nuestro pais fue asi, ahora solo deseo que vuelva mi calma, ya no duermo, ni anda tranquila por las calles, el unico lugar donde me siento "segura" es mi casa, es una angustia no estar con mis seres queridos, esa noche tuve que soportar firme sin quebrarme, tenia un nudo en mi garganta, pero tenia que demostrar lo contrario, ya paso, ya termino, todo esta bien, era la fuerte de mi hogar no podia perder el control, pero creo que ahora me esta pasando la cuenta, ya no doy mas, estoy aterrada, es algo que no puedo evitar. Desde el fondo de mi ser inploro que ya no mas.........VAMOS CHILE !!! |
|
Posteado por: Reinaldo Figueroa 04/05/2010 16:19 [ N° 38 ] |
Srta. Romina Silva Arancibia N° 27 Saludos Cordiales |
|
Posteado por: carolina 04/05/2010 16:34 [ N° 39 ] |
Romina Silva, es una lastima que no hayas tenido la oportunidad de leer a Simonetti.. realmente un placer disfrutar de sus libros.. Sr Simonetti, es de esperar que esta no sea la "unica" ocasion de leerlo en le mercurio. |
|
Posteado por: Patricio Riquelme Pino 04/05/2010 16:47 [ N° 40 ] |
Posteado por: Don Reinaldo, es obvio que la Srta. Romina Silva no reparó en que estaba apoyando a un ser (expresamente no quiero decir "persona") cuyas patologías siquiátricas son evidentes. Tanto que ni siquiera vale la pena contradecirlo. Saludos cordiales |
|
Posteado por: eduardo patiño krstulovic 04/05/2010 17:08 [ N° 41 ] |
Si el Mercado es implacable (P Aylwin), lo mismo con PS (pobre señor), que no es homogéneo (post Nº5 y Nº10). |
|
Posteado por: Sebastian Galvez Rodriguez 04/05/2010 17:09 [ N° 42 ] |
Señor Reinaldo Figueroa, en su comentario a Romina Silva, usted cae en una trampa lógica que mucho dice de su nivel cultural: "...supongo que su total acuerdo con don Sebastián NO incluye esto..." En lógica esto se conoce como contradicto in terminis, o, más sintéticamente, como oxímoron. Googleelo, lea, aprenda.
|
|
Posteado por: eduardo patiño krstulovic 04/05/2010 17:35 [ N° 43 ] |
Si el Mercado es implacable (P Aylwin), lo mismo con PS (pobre señor), que no es homogéneo (post Nº5 y Nº10), como Rico Mac Pato, a quien traiciona el signo. |
|
Posteado por: Patricio Riquelme Pino 04/05/2010 18:05 [ N° 44 ] |
De Pablo Simonetti sólo leí "Vidas Vulnerables", y no me gustaron las temáticas y el tipo de conflictos que cruzan por sus relatos. Por ese motivo no me he interesado en leer otras creaciones suyas. Pero este artículo lo encontré genial, no sólo porque la forma de narrar sus recuerdos es tan vívida que uno inevitablemente tiende a identificarse -aunque no haya vivido esos episodios de la misma manera- sino también por la sutil conclusión de sus dos últimas líneas. |
|
Posteado por: josefina opazo quesney 04/05/2010 18:12 [ N° 45 ] |
Muy lindo pablo, no hay como la calidez de las madres!!! |
|
Posteado por: Hugo 04/05/2010 18:13 [ N° 46 ] |
Señor Sebastián Gálvez Rodríguez. |
|
Posteado por: Reinaldo Figueroa 04/05/2010 18:15 [ N° 47 ] |
Don Sebastian Galvez Rodriguez |
|
Posteado por: Rodrigo Castro C. 04/05/2010 18:23 [ N° 48 ] |
¡Qué desagradable este Galvez!, porqué será que nunca falta alguien así...desagradable, deshubicado y maleducado. |
|
Posteado por: Carlos Acuña Deboni 04/05/2010 18:36 [ N° 49 ] |
Don Sebastian, post 34, |
|
Posteado por: nancy ryerson dechent 04/05/2010 19:07 [ N° 50 ] |
Que agrado leer algo de tí. Me encanta tu sensibilidad. Gracias y escribe más libros. |
|
Posteado por: Víctor Hugo Llantén Pérez 04/05/2010 20:18 [ N° 51 ] |
déjense de pelar acerca de quien escribe mejor o más lindo, eso es lo que le pasa a Pablo Simonetti, otros por ejemplo recordarán que lo primero que hicieron el 27 fue sujetar con fuerza el plasma, y qué tiene?, yo por ejemplo, ni me acordé de afirmar el mac, y en verdad amo ese objeto, mientras... veía explotar los transformadores y encenderse el cielo, es acabo de mundo gritó mi abuela desde el fondo de la pieza... por suerte paró al fin. Antes no le temía a los temblores, al menos no pensaba que podía llegar a acabarse el mundo. |
|
Posteado por: victor manuel gatica gatica 04/05/2010 20:57 [ N° 52 ] |
Debo decir que viví el terremoto más grande del mundo, a las 15.15 en Valdivia en 1960. Primero el "fuerte aviso" y salí a juntarme con amigos que se juntaban para comentar y con uno de ello, caminamos por calle Anibal Pinto, y a dos cuadras de nuestras casas comenzó el terrible ruido y el devastador terremoto. Vi caer mi escuela Nº 16 y parte del hermoso Hospital Regional, carrí hacia mi casa para ver a mis padres ancianos. La historia es larga, al día siguiente caminé hacia el centro y a 2 cuadras ya se veía el desastre. La rotisería Nilo, estab en el suelo y los jamones y ricas cecinas en el suelo, nadie osó tomarlas, no hubo saqueos en Valdivia porque la gente siempre fue buena y respetuosa y no había TV. sólo radio. Esa es la verdad. |
|
Posteado por: Cristina del carmen Miranda Espinoza 04/05/2010 21:34 [ N° 53 ] |
Pablo, en una oportunidad en la feria del Libro, nos firmaste un libro a mì con mis hijas que somos muy buenas lectoras. Eres un encanto, profundizas, eres poètico, te encuentro excelente escritor y ademàs "guachòn", por lo estupendo y buen mozo, eres completito, me agrada que recuerdes estos hechos tristes, asì como leì en otra revista una linda narraciòn sobre tu madre.- |
|
Posteado por: María Pía Oyarzún Navarrete 04/05/2010 21:45 [ N° 54 ] |
Sin duda palabras que homenajean a La Madre chilena en general, en circunstancias extremas reaccionan en forma extraordinaria para darnos paz en momentos de angustia. Pasado los años, sobretodo cuando solo su espiritu nos acompaña, recordamos su voz dulce flotando entre nuestros temores (cualquiera que sea), para alentarnos a respirar profundo y concentrarnos en lo que rezaban sus palabras cada vez que buscabamos su refugio, como decia Pablo de su madre: "Ya paso, ya paso" |
|
Posteado por: Gastón Toyos García 04/05/2010 22:10 [ N° 55 ] |
Hermosos y emotivos recuerdos del padre y la madre de Pablo Simonetti, a quienes conocí en Concón y me da la impresión que la narrativa que él hace de ellos se ajusta a la realidad. |
|
Posteado por: Ricardo Morales Gallardo 04/05/2010 23:13 [ N° 56 ] |
Una bella demostración de masoquismo extremo. |
|
Posteado por: Maricel Alcaino Ripoll 04/05/2010 23:18 [ N° 57 ] |
Pablo |
|
Posteado por: Patricio Araya Arenas 05/05/2010 00:21 [ N° 58 ] |
Gracias por el recuerdo, rebota los mios propios, mis propios terremotos y a mi madre que también supo cuidarme ahí, en esos momentos. |
|
Posteado por: Soledad Vidaurre 05/05/2010 08:51 [ N° 59 ] |
No pude evitar resgistrarme y comentar tu columna que a leerla caló hondo. Así como tu, el 27 de febrero, a los 30 años, superé mi trauma a los temblores. Me sentí muy vulnerable, pero me dije-porfin está pasando- y magicamente se acabarón mis miedos. Quisiera comentar que este sentimiento tan sanador fue gracias a que una madre NO PUEDE permitir sentir miedo y vulnerabilidad frente a sus hijos. Yo fuí la contenedora esta vez. Sin embargo, semanas después del terremoto perdí a mi madre, y con ello perdí el abrazo que puede aplacar cualquier miedo (litetral de tu relato). Ahora con cada réplica en Santiago, trato de recordar sus abrazos y su contención del día 3 marzo del 1985,y voy calmadamente a ver a mi hijo de 5 años a su cama, le doy un beso y vuelvo a dormir. |
|
Posteado por: ROSA ESTER ANTEZANA CASTRO 05/05/2010 09:01 [ N° 60 ] |
Que recuerdos se vienen a mi memoria, con este relato, me recordo el movimiento telúrico del 85 ,en un departamento con mi bebe y mi querida madre, claro que si recuerdo a mi madre, diciendo, tu sangre señor , tu sangre señor!!, hoy ella no esta, pero sé que para el terremoto del 27 de febrero ella me estaba protegiendo a mi y mis hijos de donde quiera que estes, sé que siempre ella estará conmigo. Gracias Pablo por ser tan buen escritor , te felicito. |
|
Posteado por: Mari V. M. 05/05/2010 10:31 [ N° 61 ] |
recuerdos, recuerdos, recuerdos ... de las que se han ido y de las que estan lejos... el 85 estaba con mi abuelita y ella no paró de repetir misericordia senor misericordia... ahora el 2010 no vivi el terremoto, estoy demasiado lejos de mi mamá y que mas hubiera querido que ir a estar con ella y abrazarla... y repetir con ella, como cada vez que temblaba y estabamos juntas, misericordia senor misericordia |
|
Posteado por: Skilly Urra van der Vliet 05/05/2010 16:10 [ N° 62 ] |
Este es mi Chile, un Chile que desborda MACHISMO por todos sus lados, que lástima... |
|
Posteado por: Francisca Gajardo Castillo 06/05/2010 15:45 [ N° 63 ] |
me dejó sin palabras nuevamente sr Simonetti, yo he tenido el agrado de escucharlo cuando participe en un concurso de cuentos el año pasado, y sus palabras, sus palabras y su forma de decirlas, son especiales. |
|
Posteado por: Manuel Alejandro Soto Cuevas 13/05/2010 09:22 [ N° 64 ] |
Mas allá del punto de vista expuesto, creo que hace a la memoria un claro mensaje de resguardo que poco a poco comenzaremos a olvidar. Es evidente que nuestra tierra es de rigor, esfuerzo y valentía, tan cierto como la adolescencia existente en los términos de nuestra forma de vernos como sociedad, que no aprende de sus errores a este nivel. Espero que este mensaje recibido en Febrero, sea pie para fomentar la carta fundamental que trascienda no solo el espíritu si no también en las instituciones que se necesitan... Saludos Manuel |
|
Posteado por: karla gonzalez bustamante 23/11/2010 14:04 [ N° 65 ] |
como madre entiendo el relato y veo como tiemblan mis pequeños con las replicas fuertes, aun no pueden dormir sin la luz encendida!! este relato me hace sentir parte de todo y no que mis pekes y yo seamos un mundo encerrado en otro... |
|
Posteado por: Marce Urquieta Alvarez 18/01/2011 15:10 [ N° 66 ] |
De mis escritores. eres el favorito. |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |