
Ante el éxito de la primera reunión, celebrada en el segundo piso de un bar en calle Constitución, Valderrama, Olea, Samaniego y quien suscribe vuelven a reunirse, pero ahora no de noche, sino que al mediodía; y no en un bar, sino que en una cancha de baby fútbol.
La idea fue aprobada por unanimidad en la sesión anterior, ya que la conversa se extendió más de la cuenta en el tema deportivo, momento en que los presentes coincidieron en señalar que, desde que se casaron, prácticamente no han vuelto a vestir de corto, actividad que durante la soltería era considerada una santa tradición.
Para la ocasión han llegado otros participantes, no todos identificables por el suscrito, pero reconocidamente alfas. Por cierto, entre ellos se debe mencionar la presencia de Emilio Pereira, sobre quien hay consenso en que pronto pasará a las filas del macho sensible.
Valderrama, en camarines, luce una vistosa venda en la rodilla, situación que no explica a cabalidad. Sin embargo, aventura una idea respecto de los hijos, pese a que no los tiene.
—Es un problema asumir un mayor cuidado con los hijos, porque se pierde autoridad.
Samaniego, quien nota que su polera amarilla de la selección de Brasil ya no se le ve tan suelta como antes, retruca:
—Que uno tome ese rol no significa que deje el otro. Como en todos los mamíferos, es la voz del hombre la que pone orden y apacigua.
Hay risas entre la concurrencia Alfa.
Olea intenta salvar la situación:
—A las mujeres les sirve tener a alguien como uno al lado. Ya no quieren un macho Alfa: quieren a alguien con quien poder jugar y relajarse, alguien que les cocine, que les pregunte cómo están...
Hay más risas alfas.
Pereira, siempre atento a la polémica, interviene mientras se acordona las zapatillas:
—Lo que pasa es que ustedes abandonaron su misión: dejaron espacios y ellas se los tomaron. Y las mujeres necesitan que alguien le ponga límites.
El suscrito reclama el poco involucramiento de los alfas en la crianza y lo limitado que es hoy el rol del proveedor, a lo que un Alfa responde cosas como: “Les pasamos por encima en el trabajo y le vamos a pasar por encima en la cancha”. Otro toma la pelota, se la arroja con fuerzaa Samaniego y agrega que la vida no es para “hombres lavaplatos”. Valderrama y Olea sujetan a Samaniego, rojo de furia.
Los ánimos se caldean en camarines y se escuchan opiniones cruzadas entre alfas y betas.
Es la hora. Los presentes salen a la cancha. Se miran fijo. Hace frío.
Comienza el partido.
|
Posteado por: Pilar Fernández . 01/06/2010 09:57 [ N° 1 ] |
plop! |
|
Posteado por: barbara andrea castillo montaño 01/06/2010 15:11 [ N° 2 ] |
sin duda me quedo con los beta!!! |
|
Posteado por: Ricardo Moreno Olate 01/06/2010 17:14 [ N° 3 ] |
Cuec guateaste esta semana Pelayo Vuelve a hablar mal de la Paola. Ahí está tu nicho |
|
Posteado por: Alejandra Catalina Jara M 02/06/2010 08:44 [ N° 4 ] |
""—Lo que pasa es que ustedes abandonaron su misión: dejaron espacios y ellas se los tomaron. Y las mujeres necesitan que alguien le ponga límites."" notable.... clap, clap, clap |
|
Posteado por: andrea muñoz ique 02/06/2010 10:24 [ N° 5 ] |
Si leen con detención, las reflecciones y posiciones son claras y realistas. Así que nos faltan límites, mish, nos faltan límites. ¿Para pensarlo? ¡NAAAAAAAA! |
|
Posteado por: Camila Twain Gilmore 03/06/2010 14:44 [ N° 6 ] |
Me gusto el relato tipo futbolero. |
|
Posteado por: Fabiola Cocoy 03/06/2010 16:30 [ N° 7 ] |
Leo el artículo y pienso: Tengo a mi lado a un Beta... y lo más fabuloso es que NO LE GUSTA EL FUTBOL!!! (se puede pedir algo mejor?) |
| Do | Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |