
No sé manejar. Una vez hice el curso, saqué el carné, lo fui a buscar y nunca más conduje un auto. No sé qué clase de decisión fue ésa. Tenía 18 años, y a los 18 no se puede tomar ninguna decisión que sea para toda la vida. Pero me acuerdo de haber tenido por esos días un sueño raro: que no respetaba un paso de cebra, que atropellaba a un par de personas y que moría incrustado en un poste.
Cuando le conté a mi polola de entonces, me dijo que era mentira. Tenía dos argumentos más o menos poderosos:
a) Que cuando uno sueña que se muere, se muere en la vida real, y yo, obviamente, no estaba muerto.
b) Y que mi decisión era motivada únicamente por el miedo a conducir.
Hasta entonces nunca había pensado eso. Siempre había querido conducir, pero cuando hice el curso fui torpe todo el tiempo: me erizaban las micros rugiendo a milímetros mío, me aterraban los semáforos rojos en subida y evitaba sobrepasar a otros conductores. Sin embargo, eso -siempre me lo dijeron- era normal. Se me pasaría con la práctica. Nunca lo supe.
Paola me ha criticado toda la vida por no saber conducir. Para ella, el auto es de primera necesidad y no es capaz de ir de un punto a otro de la ciudad si no es manejando. Siempre se pierde, nunca encuentra las calles, se demora tres veces más, pero prefiere ir en auto que en micro o metro. Yo, en cambio, soy un gran copiloto.
-¿Y si un día me accidento yo? ¿Cómo me vas a llevar a una clínica? -me preguntó un día.
-En taxi -le dije.
-¿Y si no hay taxis?
Ella no escucha o -como mi polola de los 18- no cree en mis motivaciones. Le digo que lo mío ya no es ese sueño ridículo de que mato transeúntes y muero en un accidente. Lo mío es una decisión política: hay muchos autos en las calles. Fin.
-Tampoco sabes nadar. ¿Eso también es una decisión política? -ironizó ella.
Es verdad. No sé nadar y no sé inglés y no sé calcular mentalmente, pero hace poco supe que esto último tenía un nombre: discalculia, una especie de dislexia matemática, así que no cuenta en mi lista de incapacidades.
Además, varios de mis compañeros de trabajo no saben manejar. El innombrable era uno. Y, por último, lo confieso: a lo que realmente le tengo miedo es a la velocidad. Tengo vértigo a la velocidad. Paola no es irritante como mi padre, que maneja 20 kilómetros por hora. Pero es irritante porque ya ha tenido tres partes por ir a más de 100 y porque le encanta la velocidad. En eso somos irreconciliablemente distintos. Cuando vamos con la Vale a Fantasilandia, ella sube feliz a la montaña rusa.
Yo no.
Yo prefiero los autitos locos.
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Posteado por: Pilar Fernández . 30/11/2010 09:24 [ N° 1 ] |
mmm realmente eres bien raro Pelayo... por comodidad has delegado muchas cosas en Paola, seguro te compra hasta la ropa... No te quejes que sea tan mandona y bruja, tú la dejaste serlo... y además te gusta... así no tienes que hacer ni pensar en nada... |
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Posteado por: Miguel Salas 30/11/2010 10:11 [ N° 2 ] |
Cuáles son tus virtudes? impresionante como puedes ser tan beta, Paola tiene 2 hijos... Te hizo falta una buena paliza por niñita cuando chico. Saludos |
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Posteado por: Ximena Alejandra Rodríguez Jiménez 30/11/2010 14:56 [ N° 3 ] |
Son opciones, nadie tiene por qué ser considerado beta por no querer manejar o nadar o subirse a la montaña rusa ¿por qué va a tener que disfrutar todo el mundo con el vértigo y la adrenalina? más tolerancia y respeto. |
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Posteado por: KATHY PARRA CARDENAS 30/11/2010 15:05 [ N° 4 ] |
Pelayo, la columna de hoy es fome pero mala....Tú haces algo a parte de escribir la columna??...se pega algun clavo en la casa??...arregla una llave del lavadero??...cortas el pasto???...cual sería tu gracia??? pd: buske a rÚcula, insisto dele sabor al blog......y a su vida, ke es una soberana lata.... |
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Posteado por: Ricardo Moreno Olate 30/11/2010 15:38 [ N° 5 ] |
ZZZZZzzzzzzz aahhh que pasó!!!.... chutas menos mal que era una pesadilla. Soñé que sabía manejar y me obligaban a entrar a la montaña rusa. Casi me sentí hombre por unos segundos. |
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Posteado por: Jorge Alvarado Robles 30/11/2010 17:20 [ N° 6 ] |
Y que te importa cuantos partes le pasan... Seguro quer los pagas tú. Saludos. |
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Posteado por: Felipe Andes Valdes 30/11/2010 18:23 [ N° 7 ] |
Que fome la columna de hoy... |
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Posteado por: Carolina M. L. 30/11/2010 20:13 [ N° 8 ] |
Como que a tu vida le falta rock... |
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Posteado por: Angélica Monsalve J 02/12/2010 14:37 [ N° 9 ] |
Pelayo es mi ídolo desde que le compró las cremas a su mujer |
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Posteado por: Pablo Andres M. R. 04/12/2010 11:59 [ N° 10 ] |
Me siento identificado con el personaje, no se manejar ni me gustan los automóviles, lo cual me ha causado algunos problemas como los señalados por la columna en comento, los cuales parecen clichés (aquel comentario típico “… y si me (le) pasa algo como me (la) llevaras…”). Usual es el comentario que apela a la poca hombría de no saber conducir, sobre todo si la novia, esposa o polola maneja y más aún tiene automóvil, pero honestamente ¿Qué es más osado o de “hombre”?, ¿Moverse cómodamente en un vehículo o sufrir las penurias del trasporte público, bajo sol y lluvia? |
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