
En la agencia de publicidad en que trabaja, Paola tiene dos amigos-amigos. Uno es Gutiérrez, un tipo raro, que no te mira a los ojos, que habla con un solo tono, que nunca se ríe y que, según Paula, es un genio. El otro es Andrade, de quién Paola me dijo un día:
—No podrías creer lo lindo que es.
Y, aunque suene un poco homosexual, es efectivamente lindo. Lo primero que pensé cuando me lo presentó fue que la naturaleza no es tan sabia. Por dos cosas:
a) Le da demasiado a unos, como él
b) y poco a otros, como yo.
Después, Paola me dijo que Andrade es más bien tímido, que es el más creativo de la oficina, que siempre anda en bicicleta y que es gay. Y terminó con una frase que dicen todas las mujeres en estos casos:
—Qué desperdicio.
Así que, en resumen, no tengo de qué preocuparme. Cuando me dice que va a salir a tomarse un trago con Gutiérrez, bien, que salga. Si me dice que va a salir con Andrade, bien también. Que se divierta. No soy un tipo celoso. Pero tras la aparición de Menéndez, el pelmazo, he tenido tres síntomas de celos.
El primero. He tenido malos pensamientos: quisiera que su empresa quiebre. O que se encuentre con un rayón en su inmaculado mini cooper. O que se lo trague una avalancha cuando se vaya a esquiar.
El segundo. Lo googlié. Puse Menéndez + pelmazo, y salieron dos fotos: una de un sujeto en una playa con su familia y otra de un tipo panzón con bigotes. Con Pavez, a quien le conté sobre el encuentro con el ex de Paola, decidimos que Menéndez era —obviamente— el tipo panzón con bigotes.
Y el tercero. Pronuncio deliberadamente mal su apellido.
—¿No has sabido nada de Mardones? —le pregunté a Paola.
—Menéndez... No, nada.
Cambiarle el apellido es una muestra de lo poco que me importa. Pero sólo yo sé que es exactamente lo contrario.
No debería sentir celos a estas alturas de mi matrimonio. Nunca los sentí antes y nunca después, pero Menéndez y su lindo auto y su éxito social y su cara de solarium me producen picazón. Tampoco me tranquiliza que Paola lo tenga en su Facebook ni que guarde en su cartera su tarjeta. Porque la tiene. Sé que ese día en el restaurante la guardó. No es que la haya dejado por ahí. La puso discretamente en su billetera y siguió comiendo. Creo que eso me tiene así, y por eso hice lo que hice: ayer le dije a Paola:
—¿Y si llamamos a Monardes para salir un día?
—Menéndez... ¿No era que no querías?
Tuve dos motivaciones para proponerle esa estupidez. Para comprobar que sí, que Paola guardó su tarjeta (y sí, la tenía). Y porque si sale un día con él, prefiero estar allí.
—¿Estás celoso? —me preguntó, achinando sus ojos.
—¿De quién? ¿De Meléndez?
—Menéndez... Sí, de él.
—Estás loca.
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Posteado por: Miguel Salas 14/12/2010 11:20 [ N° 1 ] |
Ya, lento... para la próxima que ya se hayan juntado y que pasó. si no mejor no escribas. saludos |
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Posteado por: Alejandra Catalina Jara M 14/12/2010 11:37 [ N° 2 ] |
jajajaa que eres lindo Pelayo, no me canso de decirlo |
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Posteado por: KATHY PARRA CARDENAS 14/12/2010 15:06 [ N° 3 ] |
Bueno si comparamos a MENENDEZ Y FIGUEROA........mmmmmmmmm, si yo fuera tú tambien estaria celosa... Entonces usted tambien buske a rúcula y kedan a mano digo yo, para ke, como digo siempre, démosle sabor a esta lata... |
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Posteado por: Alejandro Ferrufino Astrada 14/12/2010 15:38 [ N° 4 ] |
No se "es" celoso, se "está", y el celo pasa por la duda, la incertidumbre, o bien la desconfianza. ¿Confías en ella?. Si no confías en ella, ahora, y sólo respecto de ese tipo, entonces no te hagas caldo de cabeza, corta por lo sano, hackeale sus correos electrónicos y facebook, síguela día y noche, ve sus mensajes de texto, llamadas recibidas´, realizadas y perdidas, ajetrea su cartera, huele su ropa interior y po último, vigila sus cartolas del banco, no vaya a ser que además el tipejo ese sea cafiche. ¿Captas la ironía? |
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Posteado por: Tatiana de Pushkin 14/12/2010 18:29 [ N° 5 ] |
Aunque el problema de Pelayo es que le faltan bolas, el otro tipo es pura cáscara y su 'fondo' debe ser mucho menos sustancial que el de Pelayo: por algo Paola terminó con él, y eso debería dejar bastante tranquilo al Pelayín. Lo que debe inquietarlo es él mismo, ser autocrítico y ocuparse de tratar de cubrir sus carencias como hombre y esposo. |
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Posteado por: manolo diaz 15/12/2010 08:48 [ N° 6 ] |
a) Le da demasiado a unos, como él a y b son lo mismo Pelayo. Además: -El mini cooper es auto de gay. Por lo tanto, deje de preocuparse de estupideces. Y coma rúcula. Saludos! |
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Posteado por: Nika M. 15/12/2010 12:45 [ N° 7 ] |
Jajajaja... Esperemos que no pase de ser eso...sòlo celos y sin fundamento. |
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Posteado por: andrea muñoz ique 15/12/2010 13:52 [ N° 8 ] |
Pelayo ¿estas celoso? Alejandro Ferrufino, ya se en qué cosas debo tener cuidado, para no dejar evidencias. ¡¡¡Increíble, que le huelan a uno hasta los churrines estos Otelos!!! Ya me veo yo oliendo los de mi pareja, puaj. |
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Posteado por: Andrea Corral 15/12/2010 14:50 [ N° 9 ] |
Vayan a un lugar naturista y pidan ensalada de rúcula. |
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Posteado por: KATHY PARRA CARDENAS 16/12/2010 15:48 [ N° 10 ] |
Coma Rúcula.......... |
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Posteado por: Dayana Rodríguez Navarro 23/12/2010 14:48 [ N° 11 ] |
Pelayo,tu mujer se llama Paola, no Paula como escribiste en el primer párrafo. Está bien adoptar como estrategia eso de cambiarle el apellido al tipo... pero si te equivocas llamando a Paola por otro nombre, ni te cuento la que se te va a armar, ja, ja. Ahhh... y tranquilo: ojos que no ven, corazón que no siente. ;) |
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